Un invitado desató tensiones en la Casa Blanca: Melania se opuso a su estancia, pero fue ignorada
El huésped pasó varias noches en el Dormitorio Lincoln de la casa presidencial estadounidense
Según los informes, la primera dama de EE. UU., Melania Trump, se opuso a que un invitado de alto perfil pasara la noche en la Casa Blanca, pero su objeción fue desestimada.
El supuesto desaire se detalla en Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump (Cambio de régimen: Dentro de la presidencia imperial de Donald Trump), un nuevo libro de los periodistas del New York Times Maggie Haberman y Jonathan Swan.
El libro se publicó el martes y, según se informa, está basado en cientos de entrevistas y contiene cientos de detalles sobre la dinámica familiar de Trump y los debates políticos. El contenido ha inquietado a algunos miembros del círculo íntimo de la Casa Blanca. Según un extracto obtenido por la publicación en línea The Daily Beast, Elon Musk, quien dirigió el grupo de trabajo DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental), le preguntó al presidente Donald Trump si podía alojarse en la Casa Blanca.
El presidente estuvo de acuerdo, pero la primera dama se opuso a la idea, según informa el medio. Presentó objeciones, pero finalmente su opinión fue desestimada. El fundador de SpaceX y Tesla pasó varias noches en el Dormitorio Lincoln, ubicado en la residencia privada.
“Otras noches [Musk] se quedaba con amigos”, afirma el libro, y añade: “Aunque también les comentó a sus colegas que había empezado a usar un saco de dormir en el suelo de su oficina en el Edificio Eisenhower”.

The Independent se ha puesto en contacto con la Casa Blanca para obtener comentarios al respecto.
Durante sus cuatro meses como funcionario especial del Gobierno, Musk supervisó numerosos despidos en varias agencias federales e impulsó recortes presupuestarios. Tras ser un importante donante de Trump en las elecciones de 2024, Musk prometió erradicar el despilfarro burocrático y ahorrarle al gobierno 2 billones de dólares, pero el gasto federal en realidad aumentó.
En mayo de 2025, declaró a los periodistas que “a veces” se quedaba a pasar la noche en la Casa Blanca, aunque insistió en que solo lo hacía por invitación del presidente.
“Supongo que somos buenos amigos. Cuando estamos en el Air Force One o en el Marine One, a veces él me dice: 'Oye, ¿quieres quedarte a dormir?', y yo le digo: 'Claro'”, dijo Musk, y añadió: “Para ser sincero, no se lo pedí”.
“De hecho, me llama por la noche y dice cosas como: 'Por cierto, asegúrate de servirte un poco de helado de la cocina'”, dijo el multimillonario sobre Trump.
Al mes siguiente, Musk abandonó DOGE, una salida que coincidió con su disputa pública con Trump, aparentemente provocada por la oposición del empresario al proyecto de ley conocido como “One Big Beautiful Bill” (gran y hermoso proyecto de ley), ahora aprobado. En medio del pleito, Musk afirmó que el presidente figuraba en los archivos de Epstein, mientras que Trump dijo que Musk había “perdido la cabeza”. Más recientemente, ambos parecen haber limado asperezas, y Musk acompañó a Trump en su viaje relámpago a China.
La primera dama no es la única persona en el círculo de Trump que ha tenido discrepancias con el fundador de SpaceX. En un perfil publicado en diciembre de 2025 por la revistaVanity Fair, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, calificó a Musk de “un tipo muy peculiar” y lo tildó de consumidor declarado de ketamina. Asimismo, el medio Axios informó en abril de 2025 que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, también había tenido un acalorado enfrentamiento con Musk por diferencias sobre el IRS (Servicio de Impuestos Internos de EE. UU.).

Más allá de las intrigas palaciegas que rodean las pernoctaciones en la Casa Blanca, el nuevo libro de Haberman y Swan también arroja luz sobre la relación de Trump con la primera dama.
Según se informa, ambos están inmersos en un desacuerdo sobre el diseño de interiores, lo que al parecer se ha convertido en un quebradero de cabeza para el personal.
“La costumbre del presidente de redecorar generó tal revuelo que el personal a menudo se sentía atrapado entre los dos Trump, que eran la única pareja presidencial que usaba y mantenía habitaciones separadas con regularidad desde Richard y Pat Nixon”, escriben los autores, según un extracto obtenido por el periódico Daily Mail.
El mandatario (80), que mantiene un dormitorio separado del de la primera dama, es conocido por redecorar la casa mientras su esposa, que pasa temporadas en Nueva York y Florida, está fuera de Washington D. C.
“Se trasladaban objetos del pasillo del segundo piso al dormitorio del presidente. A veces, Trump llevaba los objetos él mismo, reorganizando las cosas en las habitaciones privadas a su antojo”, escriben Haberman y Swan.
Con respecto a otros miembros de la familia presidencial, los autores también revelaron un apodo cariñoso que Trump usa para referirse a su hijo menor, Barron, que es estudiante universitario en Nueva York.
Tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, Barron Trump llamó a su padre presa del pánico, preocupado de que el mandatario pudiera ser el próximo objetivo.
“Cálmate, cariño, cálmate”, respondió Trump, según el libro.
Traducción de Sara Pignatiello




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