Trump toma una decisión sobre la posible transmisión de la ejecución del tirador de Fort Hood
La ejecución de Nidal Hasan, responsable de matar a 13 personas y herir a otras 32 durante un tiroteo en una base militar en 2009, está prevista para el 3 de diciembre
La ejecución de Nidal Hasan, responsable del tiroteo en Fort Hood, no será transmitida en vivo, anunció el jueves el presidente Donald Trump.
Sin embargo, el mandatario confirmó que Hasan, quien utiliza una silla de ruedas, será ejecutado mediante un pelotón de fusilamiento, tal como estaba previsto.
“Nidal Malik Hasan, un exmayor del Ejército estadounidense que se convirtió en traidor, es un hombre sumamente malvado que asesinó a 13 personas, entre ellas una soldado embarazada que murió junto con su bebé por nacer, e hirió gravemente a otras 32 personas inocentes. El FBI de Barack Hussein Obama interceptó comunicaciones electrónicas entre Hasan y el clérigo radical Anwar al-Awlaki, de origen yemení y nacionalidad estadounidense”, escribió Trump en Truth Social.
“Después de que el grupo de trabajo antiterrorista del FBI revisara esas comunicaciones, los investigadores concluyeron que los correos electrónicos de Hasan no representaban una amenaza. Posteriormente, esa evaluación realizada durante la administración Obama fue considerada una grave falla de inteligencia”, agregó.
El presidente también explicó por qué decidió descartar la transmisión de la ejecución.
“Dicho esto, creo que transmitir la ejecución en vivo para que todo el mundo pudiera verla habría servido como una fuerte medida disuasoria, al mostrar cómo Estados Unidos trata a terroristas y personas despreciables como Hasan. Sin embargo, muchas personas buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ya sea en una transmisión en vivo o mediante cualquier otro tipo de imágenes”, señaló.
“Será ejecutado por un pelotón de fusilamiento, tal como estaba previsto, pero la ejecución no se transmitirá en vivo. No obstante, los familiares directos de las víctimas podrán presenciarla en persona”, concluyó.
La ejecución está prevista para el 3 de diciembre.
Hasan, exmayor del Ejército estadounidense y psiquiatra, abrió fuego en una base militar de Texas en 2009, antes de que su unidad fuera desplegada en Afganistán. El ataque dejó 13 muertos y 32 heridos.
En 2013, un tribunal militar lo declaró culpable de 45 cargos relacionados con el ataque y lo condenó a muerte, una sentencia que Trump autorizó a ejecutar a principios de este mes, conforme al Código Uniforme de Justicia Militar de Estados Unidos, que exige la aprobación presidencial. Será la primera ejecución realizada por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1961 y la primera ejecución federal por fusilamiento desde 1945.
Poco después de que Trump autorizara la ejecución de Hasan, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció planes para transmitirla en vivo. “La gente tiene que entender que este tipo de actos tienen consecuencias graves”, declaró Hegseth.

Sin embargo, la propuesta provocó una ola de críticas de organizaciones de derechos humanos y políticos tanto republicanos como demócratas.
“Apoyo plenamente la pena de muerte, pero transmitir ejecuciones en vivo es algo que hacen los yihadistas”, escribió en X el congresista republicano Austin Scott, de Georgia, poco después del anuncio de Hegseth. “Estados Unidos está por encima de eso”.
“Hasan merece la pena de muerte, pero ¿hacer pública su ejecución y transmitirla en vivo? Es repugnante”, afirmó el senador republicano Thom Tillis, de Carolina del Norte, conocido por sus frecuentes críticas a Trump. “Las ejecuciones públicas son propias de regímenes opresivos como los de Irán y Afganistán. Esto no debería ocurrir en Estados Unidos”.
Los demócratas también cuestionaron duramente a Hegseth por su intención de transmitir la ejecución.
“No hay duda de que Nidal Hasan es un asesino que mató a 13 personas e hirió a decenas más”, declaró el senador demócrata Mark Kelly, de Arizona. “Debe responder ante la justicia por sus crímenes. Pero ¿una ejecución pública? ¿Aquí, en Estados Unidos? Eso es lo que hacen Irán y los talibanes. ¿De verdad queremos que nuestro país sea asociado con esas prácticas?”.
Traducción de Leticia Zampedri


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