Crece el desgaste entre los agentes de ICE por exceso de trabajo, metas de arrestos y odio público
Aunque los oficiales de inmigración respaldan el objetivo del gobierno de Trump de deportar a migrantes indocumentados, muchos se sienten cada vez más desencantados con las tácticas de sus líderes, según diversos informes
La moral entre los agentes federales encargados de ejecutar la agresiva política antiinmigrantes del Gobierno de Trump se está “desplomando”, según diversos informes. Los oficiales se quejan de jornadas extenuantes, cuotas de arresto cada vez más ambiciosas y un creciente rechazo por parte del público.
Aunque los agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) —ambos supervisados por el Departamento de Seguridad Nacional— expresaron su apoyo al objetivo del gobierno de deportar a migrantes indocumentados, muchos de ellos aseguran sentirse cada vez más “desencantados” con las tácticas impuestas por sus superiores.
Más de 20 funcionarios actuales y retirados del sistema migratorio manifestaron su descontento al New York Times en las horas posteriores al fatal tiroteo de Alex Pretti, una enfermera de 37 años, a manos de un agente federal en Minneapolis.
Fue el segundo tiroteo mortal de un ciudadano estadounidense perpetrado por un agente federal en cuestión de semanas, en medio de enfrentamientos entre oficiales y manifestantes tras la creciente indignación pública por la violencia en Minneapolis.
“El problema no se resuelve enviando un gorila de 200 kilos a estos barrios urbanos”, dijo Oscar Hagelsieb, exagente especial y oficial de inmigración, al New York Times. “Están generando caos y, lamentablemente, eso está costando vidas”.

“Es completamente injusto para los agentes que han sido puestos en esta posición”, añadió. “Hay un límite para lo que pueden soportar antes de que empiecen a suceder cosas graves”.
Agentes de la Patrulla Fronteriza, que normalmente operan en los puntos de entrada del país, han estado colaborando con ICE en redadas y también fueron desplegados para brindar apoyo durante las protestas. La agencia está bajo la supervisión de Gregory Bovino, quien ha descrito su táctica de detenciones relámpago como “entrar, capturar y replegarse”.
Bovino también estuvo al mando de operaciones en Chicago, donde agentes federales lanzaron gases lacrimógenos en zonas residenciales y dispararon bolas de gas pimienta contra manifestantes. Estos métodos están “muy alejados” de los protocolos habituales en el cumplimiento de la ley, afirmó Gil Kerlikowske, exjefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza durante el Gobierno de Obama, en declaraciones al New York Times.
“La moral está por los suelos”, añadió.
En respuesta, Tricia McLaughlin, subsecretaria adjunta del Departamento de Seguridad Nacional, declaró que los agentes de ICE y la Patrulla Fronteriza “se levantan cada mañana con el objetivo de hacer nuestras comunidades más seguras”.
“Los hombres y mujeres de ICE y la Patrulla Fronteriza son padres y madres, hijos e hijas”, expresó McLaughlin en un comunicado enviado a The Independent. “Como cualquier otra persona, nuestros agentes solo quieren volver a casa con sus familias al final del día. La violencia y el trato deshumanizante hacia estos agentes debe cesar de inmediato; solo están cumpliendo con su deber”.
Altos funcionarios del Gobierno de Trump se apresuraron a culpar a Pretti por la violencia ocurrida el sábado. Lo retrataron como una persona que “quería causar el mayor daño posible y masacrar a las fuerzas del orden”, incluso antes de que se realizara una investigación.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, enfrentó pedidos de renuncia luego de declarar que Alex Pretti “blandió” un arma antes de que un agente de la Patrulla Fronteriza “realizara disparos defensivos”. Sin embargo, imágenes en video del incidente han puesto en duda esa versión.
Funcionarios actuales y anteriores de ICE, que hablaron bajo condición de anonimato, expresaron estar “descontentos con la retórica agresiva” proveniente de altos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Uno de los agentes declaró al New York Times que siempre había dado “el beneficio de la duda al gobierno en estas situaciones”, pero que ahora ya no cree “ninguna de las declaraciones que emiten”.
“Perdimos toda confianza”, añadió otro funcionario activo de ICE. “No estoy seguro de que esta agencia pueda seguir existiendo dentro de tres años”.
El corresponsal de Fox News, Bill Melugin, también reportó un “nivel extremo de frustración” dentro del departamento por algunas de las afirmaciones y relatos promovidos por el DHS tras el tiroteo.
“Según estas fuentes, el discurso oficial de los funcionarios del DHS ha sido catastrófico en términos de imagen pública y moral interna, ya que está socavando la confianza y la credibilidad”, informó Melugin el domingo.

“Todas las fuentes consultadas respaldan la agenda de deportaciones masivas, pero tienen serias dudas sobre la forma en que se está ejecutando y el mensaje que la acompaña”, señaló Melugin. “Muchos agentes se quejaron de que ICE termina cargando con la culpa por acciones que corresponden a la Patrulla Fronteriza, aunque se trate de agencias distintas”.
El presidente Trump informó que el “zar de la frontera”, Tom Homan, fue enviado a Minnesota en medio de la creciente agitación en el estado. En declaraciones al Wall Street Journal, afirmó que su administración está “revisando” todos los aspectos del caso relacionado con Alex Pretti.
Alex Pretti trabajaba como enfermero en una unidad de cuidados intensivos y anteriormente se desempeñó en el Departamento de Asuntos de los Veteranos.
“Se preocupaba genuinamente por la gente, y estaba muy dolido por lo que ocurría en Minneapolis y en el país con ICE. Como millones más, estaba indignado”, dijo Michael Pretti, padre de Alex, a Associated Press. “Salir a protestar era, para él, una forma de mostrar ese compromiso con los demás”.
Traducción de Leticia Zampedri







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