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ICE sometió a inmigrantes a vuelos de deportación de hasta 51 horas con escalas en seis países

Un nuevo informe revela que cientos de personas fueron deportadas en 245 vuelos de expulsión a 38 países durante el mes de abril

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Un grupo de inmigrantes deportados habría sido inmovilizado con sujeciones físicas durante un viaje en avión de 51 horas que dejó a los detenidos en seis países el mes pasado, lo que marca uno de los vuelos de deportación más largos jamás realizados bajo el mandato del presidente de EE. UU., Donald Trump, en un mes récord en cuanto a expulsiones.

Según un informe publicado el jueves por la organización Human Rights First, ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.) realizó al menos 245 vuelos de deportación en abril, un récord mensual desde que los observadores independientes comenzaron a rastrear los aviones en 2020.

Ese repunte se debió en gran medida a un aumento repentino de vuelos de deportación a México, que sumaron al menos 68 vuelos el mes pasado. Pero la Administración Trump también aceleró las llamadas expulsiones a terceros países, en las que los inmigrantes son trasladados por la fuerza a naciones donde no tienen ningún derecho a la ciudadanía, vínculos familiares, protección legal clara ni posibilidad de salir del país.

El número de vuelos de repatriación a terceros países se duplicó con creces entre marzo y abril, registrándose vuelos por primera vez a al menos nueve países.

Según Savi Arvey, directora de investigación y análisis de Derechos de Refugiados e Inmigrantes en Human Rights First, “estos vuelos de ICE representan un sistema que opera en la oscuridad”.

Asimismo, expresó: “Las personas desaparecen, son deportadas a países donde sufren persecución, o son enviadas a lugares donde nunca han vivido, todo ello sin transparencia ni garantías procesales”.

ICE realizó al menos 245 vuelos de expulsión en abril, lo que supone un récord mensual desde que los observadores independientes comenzaron a registrar los vuelos de deportación en 2020
ICE realizó al menos 245 vuelos de expulsión en abril, lo que supone un récord mensual desde que los observadores independientes comenzaron a registrar los vuelos de deportación en 2020 (Reuters)

La gran mayoría de los vuelos de deportación son realizados por ICE Air Operations, la división de transporte aéreo de la agencia. La agencia no posee aviones, sino que contrata a un intermediario, CSI Aviation, que a su vez contrata vuelos de varias aerolíneas pequeñas.

Un vuelo de ICE Air a Polonia y Moldavia en un avión chárter de la aerolínea Omni también dejó personas en Armenia, Georgia, Pakistán y Uzbekistán; un viaje que duró 51 horas agotadoras, durante las cuales los deportados fueron inmovilizados físicamente durante todo el vuelo, incluso en las escalas y las paradas para repostar, según el informe.

Los deportados en vuelos de ICE suelen ser inmovilizados con esposas, cadenas en la cintura y grilletes en las piernas durante todo el trayecto. La agencia también ha utilizado un traje de sujeción integral que ha sido objeto de un intenso escrutinio tras vincularse con al menos una docena de muertes relacionadas con fuerzas de seguridad locales en la última década.

The Independent ha solicitado comentarios al DHS (Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU.), que supervisa las actividades de ICE.

No está claro cuántas personas fueron deportadas en vuelos de ICE Air el mes pasado —la agencia no ha proporcionado cifras mensuales de expulsiones—, pero los deportados fueron enviados a al menos 38 países.

Esos 245 vuelos representan un aumento del 94 % con respecto a abril de 2025.

Los vuelos de repatriación a ciudades remotas de México comenzaron a aumentar a mediados de abril, con un promedio de 23 vuelos semanales. Estos vuelos representan un incremento del 113 % con respecto al mismo período del año anterior.

Ese repunte se produce tras la decisión de congelar las deportaciones terrestres de ciudadanos mexicanos, en un aparente intento de dificultarles el viaje de regreso a la frontera entre EE. UU. y México.

La creciente dependencia del Gobierno de los acuerdos con terceros países para acoger a los deportados de EE. UU. se ha convertido en una herramienta fundamental en la campaña de deportaciones masivas del presidente.

ICE Air Operations, la división de transporte aéreo de la agencia, colabora con CSI Aviation para contratar a empresas de aviación para los vuelos de deportación
ICE Air Operations, la división de transporte aéreo de la agencia, colabora con CSI Aviation para contratar a empresas de aviación para los vuelos de deportación (Getty)

Según informes recientes de Human Rights First y Refugees International, más de 17.500 inmigrantes han sido deportados a al menos 21 terceros países desde que Trump asumió el cargo.

Con frecuencia, terminan en hoteles, albergues y prisiones, mientras que gobiernos extranjeros con problemas de liquidez —incluidos países con antecedentes de abusos contra los derechos humanos— reciben millones de dólares a través de acuerdos secretos con EE. UU., en lo que los críticos han calificado de “subcontratación” legalmente dudosa de la aplicación de la ley en materia de inmigración.

Según el informe, la Administración Trump ha prometido al menos $44 millones a más de 30 países que han accedido a recibir a los deportados de EE. UU.

Se trata de una “política exterior cruel e ilegal que utiliza las vidas humanas como moneda de cambio”, según Uzra Zeya, presidenta de Human Rights First y ex subsecretaria de Estado de EE. UU. para la Seguridad Civil, la Democracia y los Derechos Humanos.

Esta política expone a los deportados a detenciones arbitrarias e indefinidas y a otros perjuicios, incluido el retorno forzoso, por el cual los gobiernos extranjeros pueden acabar deportando a las personas de vuelta a los países y a las condiciones de las que huyeron en primer lugar, según advierten los críticos.

“Los más de 30 países presionados para firmar estos acuerdos no son meros cómplices, sino socios activos en la violación del derecho internacional y en la erosión de las normas que lo sustentan”, dijo Zeya.

Traducción de Sara Pignatiello

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