Organizaciones relatan ante CIDH torturas y abusos en la región contra migrantes que son deportados

Organizaciones defensoras de la población migrante denunciaron el miércoles ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportes de torturas y abusos contra migrantes en la región que son deportados desde Estados Unidos.
Las quejas fueron presentadas por organizaciones no gubernamentales de Estados Unidos, México, Haití, Guatemala y El Salvador en Ciudad de Guatemala en el marco del 195to periodo de sesiones de la CIDH. Pidieron al organismo que mediante una resolución se ordene a los países rendir cuentas, especialmente de aquellas deportaciones hechas en el marco de los Acuerdos de Cooperación de Asilo (ACA) firmados entre Estados Unidos y países de la región.
Diana Solís, de la organización Incidencia en Derechos Humanos Integrales en Acción que acompaña a personas en movilidad y sobrevivientes de delitos en Ciudad Juárez, México, denunció que recibieron reportes en los que agentes migratorios en Estados Unidos transportaron a migrantes —mayormente de Guatemala y Cuba— a la frontera sur entregándolos a agentes enmascarados que les ordenaron saltar el muro —hecho de acero y concreto que alcanza alturas desde 5 hasta 9 metros— que divide la frontera con México, para que regresen a ese país.
“Las violaciones de derechos humanos se agudizan tras la deportación, los tratos inhumanos que han impactado en su salud física y mental, la imposibilidad de comunicarse con familiares y abogados, la falta de acceso médico; continúan en México”, aseguró Solís.
Algunos de los migrantes son deportados, explicó Solís, incluso pese a tener un estatus de protección temporal, lo que vulnera el principio de no devolución, una norma del derecho internacional que prohíbe a los estados expulsar o retornar a personas a territorios donde su vida, libertad o integridad corran peligro por persecución, tortura o tratos inhumanos.
Guerline Jozef, de la organización haitina Bridge Alliance, de protección a mujeres negras, relató las dificultades de migrantes haitianos que son deportados a México sin acceso a refugios y en medio de la discriminación, dejándoles expuestos a agresiones.
Uno de los testimonios presentados fue el de una persona deportada desde Estados Unidos y llevada al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, una prisión de máxima seguridad para pandillas.
En su relato una persona, que no fue identificada, explicó que fue deportada al CECOT sin saber que iba para esa megaprisión, adonde —aseguró— sufrió abusos sexuales antes de su traslado a Venezuela.
“Los agentes nos repetían que moríamos allí, que nos enterrarían allí adentro”, afirmó.
René Valiente, de la organización de derechos humanos Cristosal, dijo que en El Salvador “se violan sistemáticamente los derechos humanos y con especial dureza a aquellas personas que están sometidas al control del Estado”.
Valiente explicó que las personas que son llevada al CECOT experimentan hacinamiento, falta de higiene, falta de acceso a la salud o limitación de agua y comida, además de abusos físicos y torturas “que han tomado (costado) la vida de más de 400 personas”.
Rachel Smith, de la organización Refugiados Internacionales, pido a la CIDH emitir un documento operativo y técnico que especifique las obligaciones de los estados en materia de derechos humanos que han suscrito los ACA y los obligue a rendir cuentas.



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