Misterioso “Paseo de la Vergüenza de Jeffrey Epstein” aparece muy cerca de la Casa Blanca
La exhibición consiste en pegatinas —diseñadas al estilo del célebre Paseo de la Fama de Hollywood en Los Ángeles— que nombran a poderosos amigos de Epstein y llevan códigos QR que enlazan con entradas específicas sobre ellos en los archivos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de EE. UU.
En Washington D. C., EE. UU., no lejos de la Casa Blanca, se ha instalado un “Paseo de la Vergüenza de Jeffrey Epstein”, en el que se nombra y avergüenza a destacadas figuras públicas relacionadas con el difunto pederasta y traficante sexual.
La exhibición consiste en pegatinas —diseñadas al estilo del célebre Paseo de la Fama de Hollywood en Los Ángeles— que nombran a poderosos amigos de Epstein y llevan códigos QR que enlazan con entradas específicas sobre ellos en los archivos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de EE. UU.
Aparecer en los documentos del Departamento de Justicia publicados en diciembre y enero, en cumplimiento de la Ley de Transparencia de los Expedientes Epstein, no implica necesariamente que se hayan cometido delitos, pero varias personas conocidas se han enfrentado a preguntas incómodas sobre su amistad con el financiero e inversor caído en desgracia a raíz de su publicación.
Entre las personas que aparecen en las estrellas de la plaza Farragut de Washington figuran Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein encarcelada; el expresidente de EE. UU., Bill Clinton; Andrew Mountbatten-Windsor, expríncipe del Reino Unido y exduque de York; Bill Gates; el expresidente de Harvard, Larry Summers; el magnate de las ventas al por menor, Les Wexner; y el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick; todos ellos han negado tener conocimiento previo de los delitos de Epstein.
Clinton y Wexner han comparecido recientemente ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU., dirigido por los republicanos, para responder a preguntas sobre sus respectivas amistades con Epstein.

Clinton declaró el viernes ante el panel que “no [había hecho] nada malo”, que “no [había visto] nada que [le] hiciera dudar” sobre el comportamiento de Epstein, y que había cortado lazos con él mucho antes de su declaración de culpabilidad en 2008.
“Fui ingenuo, tonto y crédulo al depositar mi confianza en Jeffrey Epstein”, declaró por su parte Wexner a la comisión el mes pasado. Añadió: “En ningún momento presencié la faceta de la vida de Epstein por la que ahora es tristemente célebre”.
Gates, por su parte, se ha disculpado ante el personal de su fundación filantrópica por sus pasados tratos con Epstein; Summers ha anunciado su dimisión como profesor en Harvard; y Mountbatten-Windsor fue detenido el mes pasado en el marco de una investigación policial sobre las acusaciones de que entregó información sensible para el mercado al inversor.
En cuanto a Lutnick, ha explicado que vivía cerca del financiero en Manhattan y que una vez visitó su isla privada del Caribe con su familia, pero que por lo demás no tenía nada que ver con él. No obstante, ha recibido peticiones de dimisión y podría ser llamado a comparecer ante la comisión para aclarar la situación.

Al parecer, también se colocó una estrella para el jefe de Tesla, Elon Musk, como parte del Paseo de la Vergüenza, pero fue arrancada rápidamente.
Los archivos contienen un correo electrónico de 2012 del empresario tecnológico en el que hablaba de la posibilidad de visitar la isla de Epstein con su entonces esposa para asistir a una fiesta.
En este sentido, el fundador de SpaceX tuiteó a finales de enero: “Nadie presionó más que yo para que se publicaran los archivos de Epstein y me alegro de que finalmente haya ocurrido”.
Y continuó: “Mantuve muy poca correspondencia con Epstein y decliné repetidas invitaciones para ir a su isla o volar en su ‘Lolita Express’, pero tenía claro que algunos correos electrónicos entre él y yo podrían ser malinterpretados y usados por mis críticos para ensuciar mi nombre”.
Dado el advenimiento de los ataques aéreos de EE. UU. contra Irán durante el fin de semana, el escándalo Epstein naturalmente ha perdido relevancia en la agenda de noticias; pero el representante republicano de Kentucky, Thomas Massie, no ha perdido el tiempo en advertir a Trump que la acción no puede ser utilizada como una cortina de humo con respecto a la red de cómplices del difunto delincuente sexual.
“Anuncio de servicio público: bombardear un país al otro lado del mundo no hará desaparecer los archivos de Epstein, como tampoco lo hará que el Dow supere los 50.000”, escribió Massie en X (Twitter) el domingo por la tarde.

La acusación de que Donald Trump estaba utilizando los ataques para desviar la atención del escándalo también se hizo durante el sketch de apertura del programa satírico Saturday Night Live.
Por su parte, el presidente de EE. UU. no ha sido acusado formalmente de ningún delito en relación con Epstein, pero se ha enfrentado a preguntas sobre su pasada amistad con un hombre que era vecino cercano en Palm Beach, Florida, y a quien describió a la revista New York en 2002 como un “tipo estupendo”.
Anteriormente, ha explicado que puso fin a su relación con el financiero en 2004 y desde entonces lo ha tachado de “pervertido”
No obstante, el año pasado apareció una estatua satírica de Trump y Epstein tomados de la mano en el parque National Mall de Washington D. C. —que más tarde fue derribada por agentes federales— y el grupo detrás de ella, Secret Handshake, reveló que se titulaba Mejores amigos para siempre.
The Independent se ha puesto en contacto con la Casa Blanca para obtener comentarios sobre el Paseo de la Vergüenza.
Traducción de Sara Pignatiello







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