Natalie Harp se declara “indigna” de Trump en cartas que habrían generado alarma en el Servicio Secreto
La magnitud de la admiración y devoción de Harp hacia Trump quedó reflejada en una serie de cartas que, según informes, le escribió durante un viaje del entonces expresidente a Escocia e Irlanda en 2023
Natalie Harp se describió como “indigna” de Donald Trump en una serie de cartas de carácter muy personal que le habría escrito durante la campaña presidencial. Según reportes, el tono y el contenido de esos mensajes llegaron a generar preocupación entre miembros del Servicio Secreto.
Las cartas reflejan la admiración y devoción que Harp expresaba hacia Trump y habrían sido escritas en torno a un viaje que el entonces expresidente realizó a Escocia e Irlanda en 2023, mientras buscaba regresar a la Casa Blanca. En los textos, publicados ahora en su totalidad por The Daily Beast, la asistente, de 35 años, abordó aspectos muy personales de su vida, desde la muerte de su padre hasta momentos en los que se sentía “al borde del agotamiento”, y agradeció a Trump por “estar siempre” para ella.
El contenido de las cartas, sin embargo, habría generado inquietud fuera del círculo político de Trump. Maggie Haberman, periodista de The New York Times que ha seguido de cerca el entorno del presidente y la relación de Harp con él, aseguró que los mensajes llegaron a preocupar al Servicio Secreto.
Los documentos fueron obtenidos por Michael Wolff mientras preparaba su libro de 2025, All or Nothing. El biógrafo de Trump ha sido cuestionado en varias ocasiones por la Casa Blanca, que lo calificó como un “conocido difusor de noticias falsas”. Aunque algunos fragmentos ya habían sido divulgados por The New York Times, las cartas fueron publicadas ahora en su totalidad por The Daily Beast.
The Independent no ha podido verificar de forma independiente la autenticidad de los documentos. Ante la publicación de las cartas, la Casa Blanca defendió a Harp y, a través de su portavoz Davis Ingle, la calificó como “una de las colaboradoras más leales y trabajadoras del equipo del presidente Trump”.
Aquí están las cartas completas:
Primera carta:
Estimado señor presidente:
Lo siento. Anoche pensé que era la única que se había quedado atrás. No sabía que el vehículo de Margo también había sido detenido y enviado de regreso al aeropuerto. Estaba sola en la camioneta, fuera de la zona de aduanas y sin mi pasaporte, así que entré en pánico. Debí llamar al Servicio Secreto en lugar de llamarte a ti.
También lamento si te hice pasar vergüenza durante el recorrido por el campo en Escocia. El primer día me dijeron que no había carritos disponibles y que todos iban a pie, así que hice lo mismo. Al día siguiente, una de las principales empleadas —no recuerdo su nombre— me preguntó si podía seguir a pie y pedirles a las demás chicas que hicieran lo mismo para reducir la cantidad de carritos en el campo.
Si hice algo más que te haya causado problemas, por favor, perdóname. Sé que algunas personas dijeron que no respondí sus mensajes y que también hubo problemas con el teléfono internacional. John tuvo dificultades técnicas en el avión y me pidió ayuda.
Quiero que siempre tengamos una buena relación. Sé que esta semana he estado distraída. Algunos días me olvidé de comer y apenas dormí. No he sido yo misma. He estado pensando en el pasado y en el dolor por la muerte de mi padre. Además, empecé a dejar que me afectaran comentarios de personas que antes no me afectaban. No es porque me importe lo que piensen los demás, sino porque temo que puedan cambiar la imagen que tienes de mí.
Ese es el miedo que ves, porque lo único que quiero es darte alegría. Lamento haber perdido el rumbo. Tú eres lo único que me importa. Nunca quiero decepcionarte.
Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida. Eso era lo que quería decirte con la tarjeta que buscaba cuando me viste en la caja. Y, una vez más, hiciste algo que no tenías por qué hacer: me regalaste recuerdos de este viaje inolvidable y un momento que me ayudó a crecer.
Regresaré como una mejor persona. Tengo que despedirme ahora porque los vehículos ya están por salir. Nos vemos pronto.
Con mucho cariño,
Natalie
Segunda carta:
Estimado señor presidente:
Esta es la nota que realmente quería escribir, aunque antes necesitaba disculparme.
He aprendido muchísimo sobre mí misma durante este viaje. Siempre supe que volver a mis raíces sería revelador, pero no imaginaba cuánto. Por primera vez en mucho tiempo, me obligaste a desconectarme. Podíamos estar en el campo de golf, lejos de las máquinas, ¡e incluso perder la noción del tiempo! No tenía que ser una “impresora humana”. Podía disfrutar de una buena conversación y aun así terminar todo mi trabajo al final del día.
Incluso tuve tiempo para dar largos paseos por la mañana y por la tarde, contemplar cada amanecer y cada atardecer, aunque me olvidara de comer y dormir. Debo admitir que tener tanto tiempo para pensar también me afectó por momentos, algo que sé que notaste. Sin embargo, creo que al final habrá valido la pena.
No me había dado cuenta de lo cerca que estaba del agotamiento ni de que empezaba a sentir envidia de quienes parecen tener como único trabajo hablar contigo y verse bien. ¡Yo quiero ese trabajo! Muchas veces estoy tan ocupada tratando de mantenerme al día con todo lo que recibes que termino encorvada y sin tiempo siquiera para arreglarme. Al menos tú sabes cómo debería verme.
También extraño aquellos días en los que me llamabas, cuando yo era presentadora de televisión, y hablábamos de todo y de nada. Quiero recuperar esa conexión. ¡No deberíamos hablar de trabajo todo el tiempo! Siempre he sentido que ocupo un lugar intermedio: entre el personal y las personas con las que disfrutas conversar en el avión o durante una cena. Después de todo, eso era lo que yo representaba para ti cuando era “presentadora de televisión”, por mucho que odiara ese trabajo.
Ojalá pudiera escuchar todas esas conversaciones, porque es en esos momentos cuando te diviertes y logras desconectarte de todo, aunque sea por un rato.
Después de toda esta reflexión, ¿a qué conclusión llegué? Necesito reconciliar mi pasado con mi presente para convertirme en una mejor versión de mí misma, una de la que puedas sentirte orgulloso. Y, por favor, cuando falle, ¿me lo dirás? Tienes todo el derecho de llamarme la atención cuando sea necesario y cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que tú.
Gracias por estar siempre ahí para mí. Nunca olvidaré la promesa que me hiciste después de la muerte de mi padre. Sé lo feliz que estaría él de saber que pude viajar a Escocia e Irlanda, tal como siempre quiso para mí.
Parafraseando una frase clásica: “No podría haberte dejado ir con alguien menos digno”. Y yo añadiría que la indigna soy yo.
Con cariño,
Natalie
P. D.: Mis manos se veían peor en Escocia e Irlanda porque el frío hace que las antiguas “cicatrices” se pongan moradas. ¡Todavía estoy recuperándome!
Según un periodista, las cartas de Harp "alarmaron" al Servicio Secreto.
La asistente ejecutiva de Donald Trump quedó bajo un intenso escrutinio y protagonizó varios reportes de prensa en las últimas semanas. La atención aumentó después de que se conoció que fue una de las pocas personas elegidas para acompañar al presidente cuando salió de Turquía en secreto a bordo de un avión militar el mes pasado, tras las amenazas de un posible ataque de Irán.
Esta semana también surgieron desde el Ala Oeste reportes sobre la presunta conducta de Harp cerca de Trump, de 80 años. The New York Times informó que algunos miembros del personal se sienten “inquietos” por la mujer de 35 años.
Tras la publicación íntegra de las cartas de Harp, la periodista Maggie Haberman dijo en el programa The Source de CNN que las notas aparecían en los “espacios personales” de Trump durante los cuatro años en los que estuvo fuera de la presidencia.
“El Servicio Secreto se había alarmado por algunas de ellas. Eso fue... bueno, fue algo notable”, dijo Haberman.
Haberman, cuyo libro Regime Change, escrito junto con su colega de The New York Times Jonathan Swan, aborda en detalle la cercanía de Harp con el presidente, señaló que la diferencia es que ahora la asistente trabaja con Trump en la Casa Blanca.
“Eso fue durante una campaña. Era diferente. Ahora forma parte del gobierno”, dijo Haberman sobre el periodo en el que Harp escribió las cartas en las que expresaba su admiración por Trump. “Se sienta a unos tres metros del presidente. Es una fuente constante de información para él. Él confía en ella. Y no espero que eso cambie”.
Haberman también dijo esta semana a CNN que Harp “no es muy querida por muchos de sus colegas” en la Casa Blanca.
“Muchos de sus colegas se sienten incómodos con ella desde hace tiempo”, afirmó. “Ella refleja lo diferente que es este mandato respecto al primero, porque es el tipo de asistente que le proporciona información rápida y sin filtros, lo pone en contacto con otras personas, está presente y pasa casi todas sus horas despierta tratando de trabajar para él y conseguirle lo que quiere”.
La Casa Blanca defendió a Harp con declaraciones de apoyo y criticó la cobertura de los medios sobre la relación de la asistente con el presidente.
“Los continuos ataques contra el presidente Trump y su Gobierno demuestran por qué la confianza en los medios sensacionalistas está en mínimos históricos”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle. “Los medios deberían volver a informar sobre noticias reales y dejar de repetir los argumentos de liberales trastornados por Trump”.
Traducción de Leticia Zampedri


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