Rusia empieza a sentir la guerra en casa: el impacto de los bombardeos de Ucrania contra las refinerías de Putin
Todas menos cinco de las 32 principales refinerías de petróleo de Rusia fueron bombardeadas con drones ucranianos, lo que le ha costado al país unos 20.000 millones de dólares. Los expertos aseguran a Maira Butt que Zelensky hizo que Putin escarmentara la realidad de la guerra
El domingo, justo cuando cerraron las urnas en las elecciones parlamentarias de Rusia, Ucrania lanzó uno de los bombardeos con drones contra Moscú más significativos desde que estalló la guerra hace más de cuatro años.
Las impactantes imágenes de la ciudad mostraban una gran refinería en llamas y chimeneas que despedían enormes columnas de humo. Se derribaron más de 450 drones en lo que el alcalde de la región, Sergei Sobyanin, calificó como “el ataque más masivo” que se haya visto.
Los ataques se suscitaron poco después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenara a ambas partes que cesaran sus ataques contra la infraestructura energética. Sin embargo, ambos países han hecho caso omiso a las súplicas y se han seguido atacando mutuamente.
Según un informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA), de las 32 principales refinerías de petróleo que operan en Rusia, solo cinco han escapado a los ataques desde que estalló la guerra, mientras que algunas han sido alcanzadas hasta 15 veces.
Las zonas que actualmente no se han visto afectadas se encuentran fuera del alcance de los drones más avanzados de Ucrania, entre 3.500 km y 6.500 km de la frontera, en Siberia oriental o en el extremo este del país.
Según la IEA, la estrategia ha tenido un recrudecimiento significativo en los últimos 18 meses, de modo que en junio el volumen de procesamiento cayó a su nivel más bajo en más de 20 años, un 30 por ciento menos que el año anterior.
La producción de gasolina ha caído un 20 por ciento en comparación con 2024, mientras que la producción de diésel ha disminuido casi un 30 por ciento.
Las imágenes difundidas desde Rusia a raíz de los ataques resultan inquietantes para el líder ruso Vladimir Putin: enormes filas en las gasolineras (que, según algunos automovilistas, duran hasta 40 horas) y un aumento en los precios del petróleo y el gas.
El 92 por ciento de las regiones de Rusia ha registrado escasez de combustible, y alrededor de dos tercios de ellas han implementado medidas de racionamiento.
La crisis ha obligado al gobierno ruso a restringir las exportaciones de petróleo para proteger el suministro interno.
Según un informe del Estado Mayor publicado el lunes, el ejército ucraniano sugiere que se redujo la capacidad total de refinación de petróleo de Rusia en un 45 por ciento.
En su informe, la IEA planteó que Ucrania está utilizando cada vez más oleadas de drones contra refinerías individuales, con el objetivo de atravesar las redes de protección y otras medidas de defensa contra drones, en su mayoría pasivas.
Asimismo, señaló: “Sus capacidades de largo alcance y su puntería también han tenido un rápido desarrollo, sobre todo durante el primer semestre de 2026. Este mayor alcance permitió el ataque del 7 de julio contra la refinería de Omsk de Gazprom Neft, con una capacidad de 450.000 barriles diarios (kb/d). Es la más grande de Rusia y está situada a unos 2.500 kilómetros de la frontera con Ucrania”.
La IEA asegura que no se han reportado “daños significativos” en las plantas de procesamiento de petróleo crudo, tanto primarias como secundarias, en todo el país.
A medida que Ucrania se vuelve más eficaz en sus ataques a las refinerías, está “dirigiendo cada vez más ataques hacia unidades específicas de refinería para maximizar el impacto de cada uno”.
Explicó que Kyiv tiene como objetivo las unidades de destilación de crudo (UDC), que es donde comienza el procesamiento del crudo, así como unidades secundarias como las unidades de craqueo catalítico fluidizado (UCF), las unidades de hidrocraqueo, las reformadoras y las unidades de hidrotratamiento.
Si bien los daños en las unidades de destilación de crudo generalmente se pueden reparar en una o dos semanas, los daños en las unidades secundarias, que son más complejas, pueden tardar un promedio de entre seis y ocho meses en repararse.
Rusia se ha visto obligada a afrontar la crisis racionando el combustible y permitiendo la producción de energía de menor calidad, que a la vez ha posibilitado la producción de gasolina con mayor contenido de azufre por primera vez desde 2016.
En mayo, el Washington Post informó que más de 20 ataques contra la infraestructura petrolera rusa en 2026 le habían costado a Moscú más de 7.000 millones de dólares.
“Los ucranianos han atacado casi todas las refinerías importantes de la Rusia europea y los Urales al menos una vez. También han dañado la refinería más grande del país, ubicada en Omsk (Siberia)”, afirma John Lough, jefe de política exterior del Centro de Nuevas Estrategias Euroasiáticas (NEST).
El directivo también planteó que es difícil cuantificar las pérdidas totales ocasionadas por los daños a las refinerías, la pérdida de producción y la interrupción general de las operaciones y estimó que ronden los 20.000 millones de dólares.
Sin embargo, el panorama resulta más complejo, ya que un análisis realizado por Reuters en julio reveló que los ingresos de Rusia procedentes del petróleo y el gas habían aumentado un 60 por ciento en comparación con el año anterior debido al incremento de los precios mundiales del petróleo.
La caída de los precios del petróleo también está ejerciendo una mayor presión sobre el suministro mundial de crudo, que de por sí ya es escaso debido a la guerra en curso en Irán, que ha provocado el cierre casi total del estrecho de Ormuz desde marzo.
Por lo tanto, la eficacia de la estrategia a largo plazo puede depender de múltiples factores.
Pero Lough argumenta principalmente un “valor psicológico”, ya que los rusos, que antes estaban ajenos a la guerra, ahora viven el conflicto en carne propia y se cuestionan por qué el país está tan mal defendido cuando se suponía que la guerra iba a mejorar la seguridad de Rusia.
Y añadió: “No es casualidad que las autoridades tuvieran que excluir al partido Yabloko de las elecciones a la Duma del fin de semana pasado. Era el único partido que hacía campaña para poner fin a la guerra contra Ucrania”.
Lough explica que, si bien no se esperaba que el partido recibiera muchos votos, las autoridades temían que el mensaje pudiera resonar entre el electorado.
No obstante, Lough plantea que para Ucrania ha sido un arma de doble filo, ya que Rusia ha intensificado su campaña aérea y ha paralizado el funcionamiento de los puertos del mar Negro, vitales para la economía ucraniana. Además, ha intensificado sus ataques contra otros activos económicos en todo el país.
Traducción de Michelle Padilla







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