Trump le regala a sus seguidores su propio Fyre Festival: la “Gran Feria Estatal Estadounidense”
Holly Baxter informa sobre un evento desastroso donde puedes atiborrarte de muslos de pavo de $23 y bailar con un grupo de cuatro personas al ritmo de una versión pirata de los grandes éxitos de Beyoncé, en celebración de un EE. UU. que se ha descarrilado
Digan lo que digan de la Gran Feria Estatal Estadounidense de Donald Trump, una cosa es segura: resume a la perfección lo que representa EE. UU. en 2026. Es como una mezcla entre el Fyre Festival y el colonialismo, con una valla publicitaria que escribió mal la palabra “Libertad”, un arco de madera contrachapada y muslos de pavo a 23 dólares. ¡Feliz 4 de julio!
A pesar de haber sido anunciada como una gran celebración del 250° aniversario de la independencia de EE. UU., las fotos y videos de varios días en la feria de Washington, D. C. muestran grandes extensiones de pavimento vacío y exhibiciones con poca afluencia de público. Los organizadores culpan a la fecha, el clima y la enorme extensión del recinto (el parque National Mall), porque en un país de 342 millones de habitantes, ¿cómo se supone que alguien va a llenar un tramo de 3 km? ¡¿Y quién iba a saber haría calor en julio?!
Mientras tanto, los críticos... bueno, los críticos simplemente se han estado regodeando en el mal ajeno.
Para ser justos con los organizadores, las fuertes tormentas obligaron a cierres y aplazamientos durante el fin de semana de inauguración, cancelando la programación principal y dándoles la excusa perfecta. Los alimentos congelados y los helados se derritieron, dejando puestos cerrados. Hubo un apagón generalizado. Se les pidió a los residentes que se refugiaran en sus casas mientras caía la lluvia y los truenos. Fue el tipo de clima que a veces se describe como “bíblico” o “apocalíptico”, pero esos adjetivos podrían ser demasiado obvios en esta situación.
La excusa del mal tiempo —para desgracia de los organizadores y de Fox News, la única cadena que ha insistido en que la feria estaba abarrotada a pesar de las cientos de fotografías de escenas casi desiertas— no explicaba del todo por qué la asistencia seguía siendo escasa después de que el cielo se despejara. Tampoco explicaba por qué la programación de espectáculos se había desmoronado tanto en las semanas previas a la inauguración: incluso Vanilla Ice acabó cancelando su actuación inicial por “mal tiempo”.
Ese caso fue particularmente desafortunado porque la antigua, o quizás actual, celebridad, cuyo nombre real es Robert Van Winkle, acababa de pasar días promocionando su aparición en los medios de comunicación e insistiendo en que sería un evento “unificador”. Uno supone que podría haber reprogramado fácilmente su actuación si hubiera tenido la voluntad —la programación del evento no está precisamente repleta de estrellas de primera (o segunda, o tercera) categoría—, pero claramente no la tuvo.
No obstante, una banda tocó una versión pirata de ‘Crazy in Love’ de Beyoncé para un grupo de cinco personas que deambulaban frente a una gran bandera, así que probablemente eso baste.
Por razones desconocidas para todos, excepto para el secretario de Salud, Robert F. Kennedy jr., la feria estatal abrió sus puertas a principios de semana con el “Lunes MAHA” (Hagamos que EE. UU. Vuelva a Estar Sano, por sus siglas en inglés). No estaba claro cómo exactamente se trataba de hacer que EE. UU. vuelva a estar sano: según se informó, había un par de folletos con la marca MAHA y algunos oradores con credenciales cuestionables (un quiropráctico con puntos de vista interesantes sobre la salud holística y un abogado antivacunas), pero poco más que explicara la etiqueta.
De forma totalmente insólita, también hubo un concurso de comer panqueques que se juzgaba en parte por los aplausos del público, una decisión desafortunada teniendo en cuenta que los videos parecían sugerir que solo había unas pocas docenas de personas entre el público para animar a las cuatro personas que devoraban los panqueques.
“Estamos orgullosos de Douglas Ford, pasante de Desarrollo Rural del USDA (Departamento de Agricultura de EE. UU.), por ganar hoy el concurso de comer panqueques Freedom 250”, tuiteó la oficina de Asuntos Rurales de EE. UU. inmediatamente después del evento. Si eso no es patriotismo, ¿entonces qué lo es?
Mientras el presidente seguía insistiendo en que todo estaba fantástico en la feria, la gente señaló que en una escultura del pabellón de Texas, que se había animado a la gente a cubrir con su propia letra, aparecía colado el número “86-47” (una referencia a la destitución de Trump, el 47.º presidente de EE. UU., utilizando la jerga de los restaurantes, donde “86” se refiere a quitar o deshacerse de un artículo).
Para el miércoles, quedó claro que quienes planeaban ir a la feria en las próximas semanas no encontrarían mucho que les entusiasmara: una triste y solitaria noria era la única atracción a la vista, y brillaba por su ausencia la comida típica de feria, como los buñuelos y los perritos de maíz. Pero sí había una carpa donde se escuchaba un intento fallido de culto cristiano, así que, si eso es lo tuyo, ¡estás de suerte!
“¿Crees que la gente aprecia el fantástico trabajo que hicimos al construir y operar la Gran Feria Estatal Estadounidense en el National Mall, repleta de gente feliz y que a todos les ha encantado?”, escribió el mandatario en Truth Social, mientras la gente seguía riéndose a escondidas del pueblo fantasma de Freedom 250.
“Hazte esta simple pregunta: '¿Obuma [sic] o el dormilón de Biden podrían haberlo hecho?' La respuesta es ‘no’”. El miércoles, afirmó haber dado un discurso “a rebosar” ante una multitud de 45.000 personas . Nadie pudo encontrar ninguna prueba de que eso fuera remotamente cierto, pero ¿por qué te importan tanto las pruebas, comunista?
La feria sigue adelante a duras penas, plagada de informes sobre limonadas a $9 y pretzels rellenos a $24. Quedan dos semanas para que mejore, pero cómo lo hará es tan incierto como el estanque reflectante lleno de algas que, sin duda, fue vandalizado por delincuentes anti-Trump amantes de las algas, y que no fue mal gestionado en absoluto por quienquiera que haya obtenido ese contrato sin licitación.
En esto tengo que estar de acuerdo con Donald J. Trump: Obama (¿Obuma?) jamás podría haber hecho esto.
Traducción de Sara Pignatiello





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