Una gaviota defeca sobre el rey Carlos durante su visita a un complejo turístico costero
El incidente ocurrió justo cuando el rey se disponía a saludar a las personas que asistían al acto público
El rey Carlos protagonizó un momento tan incómodo como insólito durante una visita oficial a una ciudad costera de Irlanda del Norte, cuando una gaviota lo alcanzó con excremento en plena actividad pública.
El monarca se encontraba en Newcastle para reconocer el trabajo de distintas organizaciones benéficas locales y todo transcurría con normalidad hasta que, justo antes de acercarse a saludar a las personas reunidas sobre la calle principal, ocurrió el inesperado incidente.
La mancha quedó visible en la parte inferior de su chaqueta y no solo afectó al rey: varios integrantes de la prensa y personas cercanas también terminaron salpicados.
Aun así, Carlos pareció tomarse la situación con humor.
Entre quienes presenciaron la escena estaba Irene Marting, una vecina de 64 años de Dromara, cerca de Lisburn, que observaba la visita junto a su hermana desde el otro lado de la calle.
Según contó después, incluso intercambió unas palabras con el monarca sobre lo sucedido.
“Estábamos hablando con el rey sobre la gaviota y él dijo: ‘Menos mal que no me cayó en la cabeza’”, recordó entre risas.
Marting explicó además que alguien intentó ofrecerle un abrigo para cubrir la mancha, aunque Carlos decidió seguir adelante sin cambiarse.
“Se dice que cuando una gaviota te alcanza trae buena suerte”, comentó. “Estamos felices de que haya venido a Irlanda del Norte y fue un verdadero placer verlo en Newcastle”.

Más temprano, durante su segundo día de visita en Irlanda del Norte, el rey había participado en otra actividad mucho más tranquila y distendida, donde elogió el trabajo de los voluntarios de un banco de alimentos local.
En la iglesia de Newcastle que alberga el banco de alimentos Pantry, Carlos colaboró en la preparación de cajas con productos destinados a personas necesitadas, incluyendo pan, verduras, conservas y artículos de higiene personal.
El presidente de la organización, John O’Neill, le explicó que una de las cajas estaba pensada para una sola persona. Más tarde, mientras observaba otras destinadas a familias, el monarca provocó risas entre los voluntarios al levantar un rollo de papel higiénico y comentar con ironía: “Muy importante”.
Mientras tanto, la reina Camila cumplió con una actividad por separado y protagonizó un momento distendido durante una visita a Royal Hillsborough.
En medio del recorrido por el pub y restaurante Parson’s Nose, la reina Camila bromeó sobre sus habilidades detrás de la barra cuando fue invitada a servir una pinta de Guinness. “No soy una experta, pero mi marido sí”, comentó entre risas antes de recibir una ronda de aplausos por su intento, tras conversar con empleados y responsables del lugar.
Traducción de Leticia Zampedri







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