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OPINIÓN

El regreso de Harry pone el foco en la reacción de William

Mientras el príncipe Harry prepara su regreso al Reino Unido junto a Meghan Markle y sus hijos, Archie y Lilibet, el príncipe William y Kate Middleton no estarían nada entusiasmados con la idea. Charlotte Cripps analiza las tensiones que rodean un posible reencuentro familiar este verano y explica por qué comprende la incomodidad que podría generar una reunión entre los hermanastros

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Para un observador casual, parece una publicación más de Instagram por el Día del Padre: un padre cariñoso, arrodillado con unos pantalones cortos color caqui, abraza a sus dos hijos. Sin embargo, una mirada más atenta revela un mensaje mucho más claro y deliberado.

En la imagen, un sonriente príncipe Harry aparece de rodillas mientras rodea con los brazos a Archie y a la princesa Lilibet. De los niños solo se ven sus espaldas, en un intento poco convincente de preservar su privacidad. Lilibet, de cinco años, sostiene una jirafa de peluche y lleva unas gafas de sol blancas sobre la cabeza.

La publicación está acompañada por un mensaje de Meghan Markle: “Tienen mucha suerte de tenerte. Todos la tenemos. Feliz Día del Padre al único e inigualable”.

Pero, más allá del texto, es la camiseta de fútbol que lleva Archie la que, según la autora, lo dice todo: Harry está listo para volver a casa.

El príncipe Harry abraza a sus hijos en una publicación compartida por Meghan en Instagram con motivo del Día del Padre
El príncipe Harry abraza a sus hijos en una publicación compartida por Meghan en Instagram con motivo del Día del Padre (Instagram/@meghan)

Este fin de semana se supo que Harry planea viajar al Reino Unido el próximo mes junto a Meghan y sus hijos, en lo que sería la primera visita familiar en cuatro años. Para algunos observadores, la publicación por el Día del Padre refuerza la idea de que los Sussex buscan reivindicar el vínculo de Harry con su país natal, así como el de Archie y Lilibet, quienes ocupan el sexto y séptimo lugar en la línea de sucesión al trono.

La imagen contrasta con la que compartió la princesa de Gales para celebrar el cumpleaños número 44 de William y el Día del Padre. En ella, el príncipe aparece junto a su hija Charlotte, de 11 años, vestido con el uniforme de la Guardia Galesa en los jardines del Palacio de Kensington, tras el desfile de Trooping the Colour. El mensaje que acompaña la fotografía dice: “¡Feliz cumpleaños y feliz Día del Padre al mejor papá del mundo! Te queremos mucho. C, G, C y L”.

Ese contraste refleja el dilema entre el deber y la lealtad que, según diversas informaciones, estaría marcando la relación entre William y su padre. Medios británicos aseguran que el príncipe de Gales ve con recelo los intentos del rey Carlos III por reconciliarse con los duques de Sussex y considera un error facilitar ese acercamiento, incluso ofreciéndoles una residencia real durante su estancia en el Reino Unido. El Palacio de Buckingham, sin embargo, ha negado que exista un distanciamiento entre padre e hijo.

Lo que sí parece indiscutible es que un eventual reencuentro tendría una gran carga emocional para Carlos III, quien ha pasado gran parte de la infancia de sus nietos Archie y Lilibet sin verlos desde que Harry y Meghan se establecieron en Montecito, California, tras su salida de la familia real en 2020.

Harry y Meghan permanecen distanciados de Carlos, William y Kate desde su salida de la familia real en 2020
Harry y Meghan permanecen distanciados de Carlos, William y Kate desde su salida de la familia real en 2020 (Getty)

Según los informes, Archie y Lilibet vieron a su abuelo en persona por última vez durante las celebraciones del Jubileo de Platino de la reina Isabel II, en 2022. Es mucho tiempo para cualquier abuelo, y más aún para uno que actualmente recibe tratamiento contra el cáncer.

Sin embargo, la posibilidad de que los duques de Sussex regresen al Reino Unido, el país natal de Harry, podría resultar especialmente difícil para William, quien, según diversas versiones, aún no perdona a su hermano por las explosivas revelaciones sobre la familia real en sus memorias Spare y en la polémica entrevista concedida a Oprah Winfrey.

La idea de un regreso de Harry seguramente ronda la mente de William una y otra vez, y entiendo perfectamente esa sensación. Yo también temo una reunión familiar después de haber permanecido distanciada de mis hermanastros desde la muerte de mi padre, en 2024.

Este verano quiero viajar a Cornualles para conmemorar el que habría sido el cumpleaños de mi padre en agosto, en un lugar que él adoraba y donde pasamos todos los veranos de nuestra infancia. Pero sospecho que mis hermanastros tendrán la misma idea. Así funcionan las familias: cada uno puede tener una versión distinta de la historia, pero todos comparten el mismo pasado, y es difícil desprenderse de él.

No se me ocurre nada más incómodo que cruzarme con ellos mientras bajamos por los acantilados rumbo a la playa para revivir aquellos veranos y volver a surfear.

Verlos podría despertar recuerdos entrañables y, por un instante, hacerme bajar la guardia, generando una falsa sensación de cercanía. Pero también sería profundamente incómodo.

No sé cómo reaccionarían, y eso es lo que más me preocupa por mis hijas, Lola, de 10 años, y Liberty, de 8. Ellas han sufrido la pérdida del vínculo con sus primos mayores, a quienes apenas ven. Encontrárselos mientras construyen un castillo de arena podría parecer un momento feliz, pero también reabriría heridas dolorosas.

En el fondo, sé que nuestra relación no tiene futuro mientras los adultos sigamos sin hablarnos.

No sé cómo afrontar esa posibilidad. No quiero enviarles un mensaje a mis hermanastros, con quienes no hablo desde hace años, para preguntarles: “¿Van a estar en Cornualles a mediados de agosto? Porque preferiría no encontrármelos”.

Vivo con la ansiedad de pensar en cualquier boda, bautizo o funeral familiar que pueda surgir, porque no se me da bien fingir que nada ha pasado ni recurrir al silencio como forma de castigo. He llegado a un punto en el que priorizo mi salud mental y mi capacidad para seguir adelante, y no necesito que los conflictos familiares vuelvan a desestabilizarme. Imagino que algo parecido debe sentir William.

En el fondo, este tipo de disputas, alimentadas por rivalidades entre hermanos, celos y resentimientos acumulados, reabren heridas que uno solo desea dejar atrás. Por eso entiendo el temor que puede generar un reencuentro: no porque no exista cariño o nostalgia, sino porque el peso del pasado puede resultar más difícil de manejar que la distancia.

El regreso de Harry al Reino Unido reaviva las especulaciones sobre su relación con el príncipe William
El regreso de Harry al Reino Unido reaviva las especulaciones sobre su relación con el príncipe William (Getty)

También es difícil reunirme con familiares y amigos que quizá quieran organizar un encuentro para recordar a mi padre, pero que tienen posturas muy distintas sobre quién tiene razón y quién no. ¿Eres del equipo de Harry o del de William? En mi familia pasa lo mismo: todo depende de quién haya contado su versión de la historia con más insistencia o de a quién le deba lealtad cada persona.

Es una situación agotadora y no quiero que arruine mis planes de verano, especialmente ahora que solo quiero disfrutar un tiempo especial con mis hijos. Entonces, ¿qué se puede hacer?

Cuando las relaciones familiares se vuelven tensas, se rompen o se enfrían, rara vez existe una solución perfecta, explica la psicoterapeuta Kathleen Saxton, autora de My Parent the Peacock: Discovery and Recovery from Narcissistic Parenting (2025) y del próximo libro Sly and Mighty: How to Recognise, Resist and Rise Above Toxic Power.

“La historia suele ser larga, las heridas suelen ser profundas y no todo puede repararse”, me dice Saxton.

“Lo importante es llegar preparado, mantenerte fiel a tus valores y actuar de una manera que refleje quién quieres ser, independientemente de cómo decidan comportarse los demás”, afirma Saxton.

“El objetivo no es lograr la reunión familiar perfecta, sino asegurarte de que tú y tus hijos puedan afrontarla con claridad, dignidad y fortaleza emocional”.

En lugar de centrar toda la energía en cambiar a los demás, la psicoterapeuta recomienda desarrollar una estrategia que permita enfrentar el encuentro con confianza y estabilidad emocional.

Según Saxton, una forma útil de prepararse es seguir el método ABLE: Aceptar la realidad sin intentar cambiarla, establecer límites claros para proteger tu bienestar y el de tus hijos, limitar el contacto con situaciones que puedan generar conflicto y tener una salida prevista por si el encuentro se vuelve demasiado tenso.

“Lo más importante es estar preparado para que aparezcan emociones difíciles. La tristeza, el dolor, la culpa, la vergüenza o la decepción son reacciones habituales cuando las familias vuelven a reunirse después de largos períodos de conflicto o distanciamiento”, explica.

“Esas emociones no significan necesariamente que hayas hecho algo mal. Muchas veces son la respuesta natural a la distancia entre la familia que tenemos y la familia que siempre quisimos tener”.

Por eso, regresar a casa nunca es tan sencillo como parece. Los duques de Sussex pueden querer recuperar un espacio dentro de la familia real —y Harry tiene todo el derecho de volver al país donde nació—, pero sería ingenuo pensar que el camino está libre de obstáculos. Todo apunta a un terreno emocional lleno de tensiones, resentimientos y heridas abiertas.

Quizá la mayoría de nosotros no protagonizamos un conflicto familiar bajo el escrutinio público, pero quienes atraviesan una situación similar saben que, a veces, lo más valioso es contar con una buena estrategia, el apoyo de un terapeuta y las herramientas necesarias para procesar el dolor y seguir adelante.

El posible regreso de Harry al Reino Unido no es solo una noticia sobre la familia real. También es un recordatorio de lo complejos que pueden ser los vínculos familiares y de lo difícil que resulta, incluso para quienes parecen tenerlo todo, encontrar el camino de vuelta a casa.

Traducción de Leticia Zampedri

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