Las ciudades que corren más peligro por el calor extremo, clasificadas
Más del 95 % de las ciudades con mayor riesgo se encuentran en el sur de Asia, el sudeste asiático y África subsahariana
Según un nuevo estudio de la Universidad de Oxford, casi todas las ciudades que se enfrentan al mayor peligro por el calor extremo se encuentran en Asia y África, donde las temperaturas abrasadoras chocan con la pobreza y la escasez de recursos para hacerles frente.
El estudio evalúa 205 ciudades con poblaciones de más de un millón de habitantes en tres aspectos: las altas temperaturas que experimentan, la vulnerabilidad de sus habitantes y su capacidad para afrontarlas.
El análisis arrojó que Basora, en Irak, es la ciudad con mayor riesgo. La evaluación revela además que aproximadamente el 95 % de las ciudades con mayor riesgo se encuentran en el sur de Asia, el sudeste asiático y el África subsahariana.
India, Pakistán, Nigeria y Ghana albergan el mayor número de ciudades con puntuaciones de alto riesgo, según el estudio publicado en la revista Sustainable Cities and Society.
Entre los 50 primeros puestos figuran importantes destinos turísticos y centros de negocios, como El Cairo en Egipto, Bangkok en Tailandia, Hanói en Vietnam y Jaipur en India.
Según los investigadores, esta clasificación es la primera comparación globalmente coherente del riesgo de calor urbano y va más allá de las evaluaciones anteriores que solo medían cuánto calor hacía en las ciudades.
“No solo la exposición a altas temperaturas influye en el riesgo. Nuestro estudio subraya la importancia de las evaluaciones multifacéticas del riesgo global de calor, que revelan las diversas vías a través de las cuales surge el riesgo de calor urbano”, afirmó Nethmi Jayaratne Kariyawasam, autora principal e investigadora de doctorado en la Escuela Oxford Smith de Emprendimiento y Medio Ambiente.
“En muchas grandes ciudades, sobre todo en Asia y África, el calor extremo coincide con una alta vulnerabilidad y una capacidad de respuesta limitada”, añadió Kariyawasam, y siguió: “Esta combinación puede aumentar sustancialmente el riesgo de sufrir un golpe de calor y, en algunos casos, tener consecuencias que ponen en peligro la vida”.
La investigación mide la exposición al calor mediante los grados-día de enfriamiento, una métrica que refleja el estrés térmico acumulado al combinar la temperatura del aire, la humedad, el viento y el calor radiante. La vulnerabilidad se evalúa a través de factores como la proporción de niños pequeños y personas mayores de 65 años, los niveles de ingresos y el acceso al aire acondicionado, mientras que la capacidad de adaptación abarca la cobertura arbórea, la vegetación y los precios de la electricidad.
Los resultados demuestran que el calor por sí solo no determina el riesgo. Algunas de las ciudades más calurosas del mundo, como Bangkok, Kuala Lumpur en Malasia y Yeda en Arabia Saudita, se encuentran fuera del decil superior de riesgo general porque una mayor vegetación urbana y una energía más asequible las ayudan a afrontarlo.
Otras poblaciones se enfrentan a un grave peligro a pesar de las temperaturas más moderadas. Karachi y Faisalabad en Pakistán, y Kaduna en Nigeria, figuran entre las ciudades de mayor riesgo debido a los bajos ingresos, la escasa vegetación y el acceso limitado a la refrigeración, según el estudio.
Estos hallazgos surgen mientras Europa y el Reino Unido son azotados por una ola de calor. Francia registró casi 2.000 muertes adicionales durante la última semana de una ola de calor sin precedentes en junio, mientras los meteorólogos advertían de temperaturas aún más extremas en el continente en los próximos días.
“Nuestro estudio demuestra que la planificación ante el riesgo de calor debe abordar explícitamente no solo la exposición a altas temperaturas, sino también la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación”, afirmó Radhika Khosla, de la Escuela Oxford Smith, quien codirigió la investigación.
La demanda de aire acondicionado está aumentando en todo el mundo, pero muchos no pueden permitírselo. Por otro lado, si abusamos de este sistema de refrigeración de alto consumo energético, corremos el riesgo de agravar el calentamiento global, entrando en un círculo vicioso. Para lograr una adaptación a gran escala y un confort térmico para todos, debemos adoptar un enfoque integral que garantice la seguridad de las personas, implementando soluciones que incluyan la refrigeración pasiva y tecnologías de bajo consumo energético, como ventiladores y enfriadores, como primer paso.
El codirector del estudio, el profesor asociado de ingeniería Jesús Lizana, afirmó que el análisis proporcionaba “la primera evaluación armonizada a nivel mundial y directamente comparable del riesgo de calor urbano en ciudades de todo el mundo", ofreciendo una herramienta para identificar dónde se necesitaba con mayor urgencia la adaptación.
Los investigadores afirman que la clasificación es una herramienta comparativa más que una predicción, y que las puntuaciones a nivel de ciudad pueden enmascarar marcadas desigualdades dentro de las ciudades, donde los residentes de asentamientos informales y hogares de bajos ingresos se enfrentan a riesgos mucho mayores de lo que sugieren los promedios.
Traducción de Sara Pignatiello





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