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México podría pagar un alto costo por la muerte de “El Mencho”

La caída de un líder criminal como “El Mencho” a menudo desencadena ciclos extendidos de violencia en el país

¿Qué está pasando en México? Violencia tras la muerte del líder del cártel El Mencho
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El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, murió bajo custodia el 22 de febrero, poco después de su captura por parte de las autoridades mexicanas.

El operativo se produjo en medio de nuevas exigencias de Estados Unidos para obtener “resultados tangibles” contra el tráfico de fentanilo y, según versiones oficiales, contó con apoyo de inteligencia estadounidense.

La operación representa el golpe más relevante contra el narcotráfico desde la detención de “El Chapo” Guzmán en 2016, en un contexto en el que el CJNG y el Cártel de Sinaloa concentran las acusaciones de Estados Unidos por la producción y el tráfico de fentanilo.

La muerte de Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, pudo haber dado a las autoridades mexicanas un triunfo político ante Washington. Sin embargo, el operativo no debe leerse como una victoria definitiva.

Cuando el Estado elimina a una figura de alto perfil del crimen organizado como “El Mencho”, lo que suele seguir es un periodo prolongado de violencia e inestabilidad en el país.

La muerte de “El Mencho” es la intervención más significativa contra los cárteles desde la captura del exnarcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016
La muerte de “El Mencho” es la intervención más significativa contra los cárteles desde la captura del exnarcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2016 (AP)
Bomberos trabajan para apagar las llamas de autobuses incendiados por integrantes del crimen organizado en Puerto Vallarta el 22 de febrero de 2026
Bomberos trabajan para apagar las llamas de autobuses incendiados por integrantes del crimen organizado en Puerto Vallarta el 22 de febrero de 2026 (Reuters)

En mi investigación sobre el conflicto criminal en la región de Tierra Caliente, en el occidente de México, examino cómo rondas previas de detenciones y operativos letales del Estado reconfiguraron a los grupos delictivos locales, quebraron alianzas y abrieron espacio para nuevos actores y liderazgos. De hecho, fue en medio de ese ciclo de presión estatal y reorganización criminal que “El Mencho” alcanzó relevancia.

“El Mencho” inició su trayectoria como operador vinculado al cártel de los Valencia, una organización con base en Michoacán que perdió fuerza hacia finales de la década de 2000 bajo la presión sostenida de las autoridades. Tras el desmantelamiento de partes clave de su red alrededor de 2010, “El Mencho” y otros remanentes se desplazaron hacia Jalisco, más al norte, donde fundaron el CJNG.

Las condiciones que facilitaron el ascenso del CJNG surgieron del mismo repertorio de acciones de seguridad que hoy las autoridades aplican en su contra. Este patrón resulta clave, ya que cuestiona la suposición extendida entre responsables de políticas públicas —incluidos organismos estadounidenses como la Administración para el Control de Drogas (DEA)— de que eliminar a un “jefe” equivale a desmantelar un mercado criminal.

La eliminación de líderes criminales en México no elimina el mercado de drogas ni desarticula las rutas de tráfico; más bien, altera el equilibrio de poder entre los grupos que ya compiten por territorio, mano de obra y acceso a puertos, carreteras y autoridades locales.

Acerca del autor

Raul Zepeda Gil es investigador asociado en el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College London. Este artículo se publicó originalmente en ‘The Conversation’ y se distribuye bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.

Según los estudios sobre la llamada estrategia del “capo” —orientada a capturar o abatir a líderes de cárteles—, las detenciones y muertes suelen provocar picos de homicidios e inestabilidad a corto plazo, ya que la violencia puede aumentar durante meses tras la caída de un líder y, en algunos casos, intensificarse más tras su muerte que tras su arresto.

Esto ocurre porque el cártel afectado enfrenta una disputa por la sucesión y recurre a la violencia para impedir —o responder a— los intentos de rivales por poner a prueba al nuevo liderazgo y renegociar zonas de control. Dado que los grupos criminales no pueden acudir al sistema judicial para resolver conflictos, los dirimen mediante violencia abierta o acuerdos impuestos por coerción.

Esa lógica ya se refleja tras la muerte de “El Mencho”. Los reportes de sicarios que bloquean carreteras, incendian vehículos y provocan disturbios en varios estados responden a un patrón conocido: una organización golpeada que busca exhibir capacidad, castigar al Estado y advertir a sus rivales locales que no intenten aprovechar la coyuntura.

Carritos de supermercado permanecen afuera de un establecimiento vandalizado en Guadalajara, estado de Jalisco, el 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, “El Mencho”
Carritos de supermercado permanecen afuera de un establecimiento vandalizado en Guadalajara, estado de Jalisco, el 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, “El Mencho” (AP)

Aunque el Estado logre contener esta ola de violencia, el riesgo más profundo radica en lo que sigue. Un vacío de liderazgo abre la puerta a fracturas internas y al oportunismo de rivales que esperan el momento para poner a prueba límites y saldar cuentas.

La detención en 2024 del líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, ilustra esa dinámica: el arresto desató una ola de violencia en Sinaloa, donde distintas facciones de la organización iniciaron una disputa por el control.

Política antidrogas de Estados Unidos

En América Latina se observa un patrón recurrente: la influencia de la política antidrogas de Estados Unidos sobre las prioridades de seguridad regionales. Cuando aumentan las muertes por sobredosis, crece la presión política en EE. UU., que a su vez impulsa exigencias hacia gobiernos de la región para que actúen con medidas de carácter militar.

En respuesta, estos gobiernos lanzan redadas, despliegan fuerzas de seguridad y realizan capturas de alto perfil. Luego, la violencia tiende a aumentar conforme las organizaciones criminales se fragmentan, mientras las autoridades intentan contener la tensión. De este modo, el ciclo se reactiva cuando resurge la preocupación por el narcotráfico en Estados Unidos.

Ciudadanos y turistas observan tras la muerte de “El Mencho”, que desató bloqueos y disturbios en populares destinos turísticos de México
Ciudadanos y turistas observan tras la muerte de “El Mencho”, que desató bloqueos y disturbios en populares destinos turísticos de México (Reuters)
La eliminación de líderes criminales en México no elimina el mercado de drogas ni desarticula las rutas de tráfico
La eliminación de líderes criminales en México no elimina el mercado de drogas ni desarticula las rutas de tráfico (AFP/Getty)

La prohibición de las drogas perpetúa este ciclo al descartar respuestas distintas al uso de la fuerza o al derecho penal, sin alcanzar resultados significativos. Aunque la mayoría de los países han criminalizado las drogas y los gobiernos reportan cada año un aumento en las incautaciones, las muertes asociadas al consumo continúan en ascenso a nivel mundial.

Las fuerzas de seguridad mexicanas no pueden desmantelar un mercado transnacional sostenido en gran medida por la demanda en Estados Unidos, sin importar cuántas detenciones de alto perfil lleven a cabo. En la práctica, los operativos que concluyen con la muerte o captura de líderes de cárteles suelen redirigir y reconfigurar el negocio de las drogas y, con frecuencia, intensifican la violencia.

Si México y Estados Unidos buscan reducir las muertes vinculadas a los cárteles, deben dejar de tratar la eliminación de capos como el principal indicador de éxito. Aunque un golpe de alto perfil puede aliviar de forma momentánea la presión política en EE. UU., con demasiada frecuencia son los ciudadanos mexicanos quienes terminan afrontando las consecuencias de esa estrategia.

Traducción de Leticia Zampedri

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