“Milagro” en Nepal: rescatan a dos hombres tras oír sus voces desde un túnel inundado
El rescate con vida de dos trabajadores del proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, tras permanecer nueve días atrapados bajo tierra, renovó las esperanzas de encontrar a más sobrevivientes en las instalaciones
Los equipos de rescate en Nepal sacaron con vida a dos trabajadores de un túnel de un proyecto hidroeléctrico, nueve días después de que quedaran atrapados por las devastadoras inundaciones repentinas que arrasaron comunidades cerca de la frontera con el Tíbet.
La esperanza de encontrarlos con vida surgió el viernes por la mañana, cuando los rescatistas escucharon voces débiles procedentes del interior de un túnel del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli 3A. Esas voces no solo confirmaron que había sobrevivientes, sino que también permitieron a los equipos localizar a los dos trabajadores, explicó el diputado nepalí Shri Ram Neupane.
El hallazgo abrió además la posibilidad de encontrar a más personas con vida, ya que uno de los hombres rescatados aseguró que todavía había sobrevivientes dentro del túnel, según informó un portavoz del ejército.
Los trabajadores permanecían atrapados desde la mañana del miércoles de la semana pasada, cuando las inundaciones repentinas, posiblemente provocadas por el colapso de un glaciar, golpearon la región fronteriza, dejaron más de 1.280 muertos y devastaron pueblos y valles enteros entre Nepal y el Tíbet.
Los trabajadores rescatados fueron identificados como Sanjay Sah, capataz mecánico, y Kabir Maharjan, supervisor mecánico, según informó en un comunicado la oficina del ministro de Energía, Biraj Bhakta Shrestha.
Maharjan no puede mover las manos ni las piernas, mientras que las lesiones de Sah no serían graves, indicaron las autoridades. Sah, el primero en ser rescatado, no estaba en condiciones de hablar al salir del túnel; Maharjan, en cambio, “sonrió y se mostró agradecido”, según funcionarios citados por la BBC.
Antes de quedar atrapado, Sah había intentado poner a salvo a sus compañeros. Al enterarse del desastre río arriba, les advirtió que debían huir, pero él mismo no logró salir a tiempo.
Durante los nueve días siguientes permaneció sentado en la oscuridad del túnel, recitando mantras para mantener el ánimo, según contó después a miembros del ejército. En ese tiempo consiguió comunicarse con otros tres o cuatro trabajadores que se encontraban en algún punto del túnel y advirtió que podría haber más personas atrapadas en zonas aún más profundas de la montaña.
“Yo estaba en la sala de control del túnel. Normalmente hay entre cuatro y seis personas allí, pero ese día podría haber habido entre 40 y 45”, contó Sah, de 30 años.
Su decisión de permanecer en el lugar, explicó, estuvo marcada por la responsabilidad que sentía hacia sus compañeros.
“Mi responsabilidad era salvar la vida de todos. Ante un accidente de semejante magnitud, sentí que no podía simplemente salir corriendo”.
La noticia del rescate llegó a la familia de Maharjan antes que cualquier comunicación oficial. Su hermano, Amir Maharjan, contó que solo le habían pedido que acudiera al hospital. “Me enteré por las noticias de que habían encontrado a mi hermano. Toda la familia está muy contenta”, relató.
La esposa del sobreviviente, Hira Shibha, también expresó su alivio después de nueve días de incertidumbre. “Ha vuelto a la vida. Estamos muy felices”, declaró a Kantipur. “Fueron días muy difíciles. No podíamos comer ni dormir”.
Shibha contó que había hablado por última vez con su marido la mañana del miércoles de la semana pasada, poco antes de que se produjeran las inundaciones, y explicó que Maharjan llevaba siete años trabajando en el proyecto hidroeléctrico. Tras ser rescatado, el trabajador fue trasladado a un hospital de Katmandú para recibir cuidados intensivos.
Las primeras imágenes del operativo difundidas por la televisión local mostraron al primero de los trabajadores rescatados cubierto de barro mientras un miembro del equipo de emergencia lo cargaba sobre sus hombros para sacarlo de la zona.
Pese al rescate de los dos hombres, cientos de trabajadores continúan desaparecidos. Según la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal, al menos 557 personas vinculadas al proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, situado a lo largo del río Trishuli, siguen sin ser localizadas y se cree que unas 115 podrían estar atrapadas en el túnel principal.
Ante la magnitud de la búsqueda, el ejército nepalí solicitó más equipos para acelerar las operaciones en los alrededores del proyecto Upper Trishuli 3A. Las labores están encabezadas por el ejército y la policía de Nepal, con el apoyo de expertos de India, Corea del Sur y China.
Antes de rescatar a los dos trabajadores, los equipos habían logrado avanzar entre 50 y 60 metros a través de los escombros que bloqueaban el túnel, explicó a la AFP un experto en construcción de túneles, un progreso que había despertado el optimismo entre quienes participaban en el operativo.
Arnold Dix, presidente de la Asociación Internacional de Túneles y Espacios Subterráneos, expresó poco antes del rescate su esperanza de que los equipos estuvieran cerca de lograr un avance decisivo. “Ahora mismo soy optimista”, afirmó. “Después de una semana de angustia constante, quizá por fin podamos volver a estar ante un milagro”.
El rescate de los dos trabajadores reforzó la esperanza de encontrar a más personas con vida, una posibilidad que también destacó el ministro de Comunicaciones de Nepal, Bikram Timilsina. “Esperamos que cada vez más personas sean rescatadas”, escribió en Facebook.
Ese optimismo ya había cobrado fuerza con el caso de Dhan Bahadur Tamang, quien logró escapar de un túnel vinculado al proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli 1 y calificó su propia supervivencia como un “milagro”, alimentando así la esperanza de hallar a más sobrevivientes.
El experto en reducción del riesgo de desastres Anil Pokhrel afirmó que las inundaciones dejaron al descubierto las deficiencias en la capacidad de rescate de Nepal, ya que los equipos perdieron un tiempo valioso intentando localizar el punto exacto de entrada al túnel y determinar sus coordenadas, además de no contar con suficiente personal capacitado para manejar maquinaria pesada.
“Las condiciones inhóspitas y remotas, sumadas al mal tiempo, agravaron la situación. Además, no contábamos con personal debidamente capacitado para llevar a cabo este tipo de operaciones”, explicó.
Las dificultades se hicieron evidentes durante las labores de búsqueda, en las que los rescatistas tuvieron que abrirse paso entre lodo, escombros y rocas para localizar los accesos al túnel, que habían quedado completamente bloqueados por las inundaciones repentinas.
La magnitud del desastre se refleja también en el balance de víctimas: las inundaciones del 26 de agosto dejaron al menos 1.259 muertos y más de 5.000 desaparecidos en Nepal, según la agencia nacional de gestión de desastres, mientras que del lado tibetano de la frontera las autoridades chinas informaron de al menos 21 muertos y 541 desaparecidos.
Las labores de rescate se concentran cada vez más en los túneles de los proyectos hidroeléctricos situados a lo largo del río Trishuli, donde las autoridades creen que muchos trabajadores podrían seguir con vida tras quedar aislados por las inundaciones y los escombros. Cerca de 900 empleados permanecen desaparecidos en 12 proyectos hidroeléctricos del país y se estima que unos 500 podrían estar atrapados bajo tierra, según funcionarios locales.
En las instalaciones de Upper Trishuli 3A, el espeso lodo dificultó tanto el acceso que los equipos tardaron casi seis días en localizar los túneles; aunque una vez encontrados surgieron indicios que alimentaron la esperanza de hallar sobrevivientes: los rescatistas detectaron una cámara seca en el interior y confiaban en que todavía circulara aire por los conductos, mientras utilizaban tuberías para bombear oxígeno hacia las zonas bloqueadas.
Traducción de Leticia Zampedri






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