¿Qué causó las inundaciones repentinas en Nepal? El colapso de un glaciar se midió como terremoto
Según el USGS, la señal detectada por los monitores de actividad sísmica provino en realidad de la fuerza del “colapso glaciar y el flujo de escombros”
Las inundaciones repentinas en el Himalaya, que causaron la muerte de al menos 160 personas y dejaron a unas 1.500 desaparecidas en Nepal y el Tíbet, no fueron provocadas por un terremoto, contrariamente a los informes iniciales, sino por un colapso de un glaciar tan violento que produjo su propia señal sísmica, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos.
La agencia registró inicialmente un terremoto de magnitud 4,4 en la frontera entre Nepal y China, al norte de Katmandú, alrededor de las 8:37 a. m. hora local del miércoles, antes de revisar su evaluación en un comunicado emitido esa misma noche.
Según el informe, la señal sísmica provino de un derrumbe glaciar y un flujo de escombros, y no de un terremoto tectónico, y el derrumbe por sí solo causó las catastróficas inundaciones aguas abajo. Tras su reclasificación, el evento registró una magnitud de 5,2, que mide la fuerza del impacto del hielo y las rocas contra el fondo del valle, y no el movimiento subterráneo.
Un estudio inicial de imágenes satelitales de Planet Labs mostró que una gran sección del extremo inferior de un glaciar se desprendió a una altitud de aproximadamente 5200 m y cayó unos 1200 m sobre el fondo del valle, y acumuló rocas y escombros a su paso.
La avalancha resultante azotó el río Lhende en el Tíbet, a unos 20 km al noreste del paso fronterizo de Rasuwagadhi con Nepal, represando temporalmente el agua antes de que la barrera cediera y liberara una poderosa inundación río abajo.
La crecida desembocó en el río Bhote Koshi y cruzó a Nepal alrededor de las 9 a. m., hora local, para luego continuar hacia el río Trishuli, donde el nivel del agua subió hasta nueve metros en tan solo media hora.
Según informes de la prensa local, las autoridades fueron tomadas por sorpresa debido a la ausencia de lluvias, y algunos residentes ignoraron las advertencias tempranas de sus vecinos precisamente porque el peligro no se parecía a las inundaciones monzónicas a las que estaban acostumbrados.
El distrito nepalí de Rasuwa, situado justo al sur de la frontera, fue el más afectado, aunque las inundaciones también llegaron a Nuwakot y Dhading, río abajo. Al menos 19 puentes y unos 40 km de carreteras quedaron destruidos, y la infraestructura hidroeléctrica dañada dejó a algunas zonas sin electricidad.
Adrian McCallum, glaciólogo e ingeniero polar de la Universidad de Sunshine Coast, dijo que el desastre tenía las características de una inundación por desbordamiento de un lago glaciar, en la que el agua de deshielo se acumula detrás de una represa natural de roca y hielo antes de romperla.
«A medida que los glaciares se derriten y retroceden, el hielo se convierte en agua, que queda retenida tras presas morénicas naturales; pero cuando esas presas se rompen, pueden descargarse enormes cantidades de agua por el valle, arrasando con todo lo que encuentran a su paso», explicó.
Ruth Gamble, historiadora ambiental y directora de La Trobe Asia en la Universidad La Trobe, dijo que la inundación se comportó “como un tsunami tierra adentro”, recorriendo casi 170 km por el valle de Bhote Koshi hasta el centro de Nepal, a lo largo de una ruta también utilizada por los turistas que viajan entre Katmandú y Lhasa.
Los científicos advirtieron que era demasiado pronto para determinar cuánto contribuyó el cambio climático al colapso en sí. Los glaciares de la región del Hindu Kush Himalaya, que abarca Afganistán, Pakistán, India, China, Nepal, Bután, Myanmar y Bangladesh, perdieron hielo un 65 % más rápido entre 2011 y 2020 que en la década anterior, y los glaciares de Nepal perdieron cerca de un tercio de su volumen de hielo en aproximadamente tres décadas.
Las observaciones satelitales mostraron condiciones inusualmente cálidas y una menor capa de nieve alrededor del glaciar antes de su colapso, dejando al descubierto más hielo, aunque los investigadores aún no establecieron un vínculo directo con el desastre de esta semana.
Nader Naderpajouh, director de la Escuela de Gestión de Proyectos de la Universidad de Sídney, afirmó que el desastre podría impulsar la introducción de sistemas de alerta temprana similares a los desarrollados tras el tsunami del océano Índico de 2004, ya que a veces se puede detectar la acumulación de agua detrás de una represa glacial antes de que se rompa.
“Estas comunicaciones y preparativos pueden salvar vidas y reducir las consecuencias a gran escala”, afirmó.
Traducción de Olivia Gorsin






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