Cuatro cadáveres aparecen en tres días en la isla de Jeju y las misteriosas muertes ponen a la policía bajo la lupa
Al menos cuatro personas reportadas como desaparecidas fueron encontradas muertas en la isla surcoreana de Jeju
La pintoresca isla de Jeju, en Corea del Sur, quedó en el centro de una investigación tras el hallazgo de cuatro cadáveres en apenas 72 horas, en medio de cuestionamientos sobre la actuación de la policía y el supuesto cierre irregular de cientos de casos de personas desaparecidas.
Según la policía local, al menos cuatro personas que habían sido reportadas como desaparecidas fueron encontradas muertas en senderos y zonas residenciales de la isla durante un periodo de tres días, hasta el lunes.
Mientras avanzaban las investigaciones, un agente de policía de 35 años, identificado por su apellido Bu, fue detenido bajo sospecha de haber cerrado antes de tiempo varios expedientes de personas desaparecidas.
Entre los casos bajo escrutinio se encuentra el de Jang Mi-ran, de 37 años, cuyo cuerpo fue hallado el lunes, unos 104 días después de que se denunciara su desaparición. Dos días antes, la policía había recuperado el cadáver de un hombre de unos 60 años, más de 50 días después de que se reportara su desaparición.
Además, un hombre de unos 70 años fue encontrado muerto por una persona que pescaba en la isla, mientras que un cuarto cadáver apareció el lunes cerca de un valle en Aewol-eup, en la ciudad de Jeju.
A raíz de estos casos, la policía comenzó a revisar los 298 reportes de personas desaparecidas que estuvieron a cargo del agente. De ese total, alrededor de 10 son examinados ante la posibilidad de que hayan sido cerrados de forma indebida.
El agente sospechoso fue detenido el martes por presunto incumplimiento del deber, falsificación de registros electrónicos oficiales y obstrucción a la justicia, según informó la agencia de noticias Yonhap.
El policía negó las acusaciones y aseguró que había logrado comunicarse tanto con Jang como con el hombre de unos 60 años antes de cerrar sus respectivos casos. Sin embargo, los investigadores no encontraron registros que demuestren que Bu hubiera contactado a ninguna de las dos personas desaparecidas.
A raíz de los hallazgos y las dudas sobre la gestión de los expedientes, cuatro altos mandos de la comisaría de Jeju Seobu fueron suspendidos de sus funciones. Además, la Agencia Nacional de Policía abrió una investigación interna para determinar si los responsables supervisaron de forma adecuada el manejo de los casos.
La controversia llegó hasta el gobierno surcoreano. Ante la creciente indignación pública, el presidente Lee Jae-myung exigió el martes una mayor rendición de cuentas por parte de la policía.
“El reciente deterioro de la disciplina policial y la falta de responsabilidad en materia de seguridad pública se han convertido en un problema grave”, declaró Lee durante una reunión del gabinete.
El mandatario también destacó el nivel de autoridad que tiene la institución y las responsabilidades que eso implica. “Es probable que la policía tenga más poder que cualquier otra institución del Estado”, señaló, antes de agregar que la ciudadanía se pregunta si está preparada para asumir esa responsabilidad.
“La responsabilidad debe aumentar en proporción a la autoridad que se tiene”, añadió.
En medio de la polémica, otro caso agravó la preocupación en la isla. Esta semana, un expolicía fue detenido bajo sospecha de haber apuñalado y matado a su esposa, de quien estaba separado, en una vivienda de la ciudad de Seogwipo.
El hombre, cuya identidad no fue revelada, trabajó como policía durante seis años en la isla de Jeju antes de dejar la institución y mudarse a Seúl, según informó The Korea Herald.
De acuerdo con los primeros reportes, los investigadores creen que el presunto ataque estaría relacionado con el proceso de divorcio de la pareja. El expolicía, sin embargo, negó las acusaciones.
Los recientes casos han causado conmoción en Corea del Sur y también han generado preocupación entre algunos turistas, que comenzaron a cancelar sus viajes de verano a Jeju, una isla conocida por sus paisajes volcánicos y sus acantilados.
La inquietud surge en un momento de fuerte crecimiento del turismo internacional. Según datos oficiales, la llegada de visitantes extranjeros a Jeju aumentó de forma considerable durante los últimos dos años y, solo en los primeros cinco meses de 2026, la afluencia turística creció un 21,5 %.
En redes sociales, algunos visitantes también compartieron sus experiencias. Una mujer identificada como Shay contó en X que había viajado a Jeju en mayo y que el propietario del alojamiento donde se hospedó les insistió en que tomaran precauciones.
“Durante el registro de entrada, el propietario no dejaba de repetirnos que no permaneciéramos fuera de la propiedad y que siempre saliéramos en auto”, relató.
“Una noche, después de estacionar, mi pareja entró a la villa mientras yo me quedé afuera jugando con un gato callejero. No había pasado ni un minuto cuando el propietario salió de su casa, se acercó y me pidió que entrara porque, según dijo, no era seguro permanecer afuera”, agregó.
La preocupación también se reflejó en redes sociales, donde algunos viajeros aseguraron haber cambiado sus planes tras conocer los recientes casos. “Acabo de cancelar mis vuelos y hoteles en Jeju. Después de ver las noticias, me dio demasiado miedo”, escribió una persona.
Otro usuario de X señaló que también decidió cancelar el viaje de tres días que tenía previsto realizar a la isla en septiembre.
El caso de Jeju también tuvo repercusiones en otras partes de Corea del Sur, donde distintas agencias policiales comenzaron a revisar denuncias de personas desaparecidas que habían sido archivadas, según medios locales.
En Seúl, la policía revisa unas 92.800 denuncias presentadas y cerradas desde enero de 2024. Por su parte, las autoridades de Busan iniciaron un proceso similar con los casos registrados entre enero de 2024 y julio de 2026.
La revisión en Busan comenzó después de conocerse que el 99 % de las 25.605 denuncias por desaparición presentadas durante ese periodo habían sido archivadas.
Traducción de Leticia Zampedri




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