Serbia trabaja para contener los incendios forestales mientras una ola de calor azota los Balcanes

Una densa humareda gris se cernía el viernes sobre una zona boscosa del noreste de Serbia mientras las autoridades se apresuraban a contener un gran incendio forestal, al tiempo que varios fuegos más ardían en todo el país en medio del calor extremo y la sequía prolongada que azotan los Balcanes.
Los bomberos utilizaron helicópteros para arrojar agua sobre las llamas que avanzaban por bosques de pinos cerca de Deliblatska Pescara, una reserva natural protegida a unos 65 kilómetros (40 millas) de la capital, Belgrado. Otro gran incendio se desató cerca de la ciudad central de Kraljevo.
La sofocante ola de calor que ha asfixiado a Europa en las últimas semanas ha batido récords nacionales de temperaturas en varios países, provocó sequías que han puesto a prueba los sistemas energéticos de varias naciones y ha alimentado incendios forestales desde Europa occidental hasta los Balcanes.
El fuego se acerca a núcleos urbanos en Serbia
Los incendios arden cerca de las localidades serbias de Cardak y Sumarak, en la zona de Deliblatska Pescara. La televisión regional informó que se ha pedido a los habitantes de Sumarak que abandonen sus hogares como medida de precaución. Las autoridades indicaron que ninguna vivienda se había quemado y no se reportaron víctimas por el momento.
Días de clima seco y un calor abrasador que alcanzó los 40º Celsius (104º F) han agravado el riesgo de incendios forestales. Los fuertes vientos que azotaban el país balcánico el viernes complicaban la labor de los bomberos para contener las llamas.
Tras una reunión de emergencia el viernes, el ministro del Interior, Ivica Dacic, señaló que se había incorporado al ejército para ayudar en las labores de emergencia. El gobierno pidió a las empresas estatales que aporten equipos y personal de los que puedan prescindir para ayudar a combatir el fuego. Dacic añadió que, pese a que había nueve incendios forestales activos en distintas partes del país, la situación “no era crítica”.
Los bomberos también combatían el fuego el viernes en el vecino Montenegro, cerca de la ciudad de Cetinje, y en otros puntos de la nación del mar Adriático.
La ola de calor bate récords en Europa
El clima extremo en Europa ha elevado las temperaturas por encima de los 40º C en muchos países, lo que ha derivado en advertencias sanitarias para millones de personas. Científicos y autoridades sostienen que estos episodios se están volviendo más frecuentes e intensos a medida que el clima se calienta.
En Europa central, Eslovaquia y Austria registraron esta semana máximas históricas.
En Dolne Plachtince, en el sur de Eslovaquia, los termómetros alcanzaron los 42,2º C (108º F), mientras que la aldea austríaca de Bad Deutsch-Altenburg, cerca de la frontera eslovaca, llegó a 41,2º C (106,2º F). Hungría también registró su temperatura nocturna más alta de la que se tenga registro, con valores que solo descendieron hasta 28º C (82º F) en la capital, Budapest.
En Italia, las autoridades pusieron el jueves a las principales ciudades bajo alerta máxima por calor, lo que indica un riesgo para la salud de toda la población, no solo de los grupos vulnerables.
Sequías severas afectan a los principales ríos europeos
La sequía prolongada ha dejado grandes ríos europeos como el Danubio y el Rin con niveles de agua significativamente bajos, y varios gobiernos en Europa central y oriental enfrentan emergencias energéticas como consecuencia.
Rumania continuaba el viernes una operación para hundir cuatro barcazas cargadas de rocas en el Danubio, cerca del canal de Bala, con el fin de redirigir el agua río abajo hacia su central nuclear de Cernavoda, de propiedad estatal, que depende de su caudal para enfriar sus reactores. El objetivo es ganar tiempo antes de que se pueda ver obligado a desconectar el segundo reactor, después de apagar el primero la semana pasada.
En la vecina Hungría, los operadores de la única central nuclear del país también se vieron obligados a reducir la producción a alrededor del 10% de lo habitual debido al bajo caudal del Danubio, lo que llevó al gobierno a pedir a las empresas y a la población que reduzcan el consumo de electricidad, especialmente durante las horas de más demanda.
El primer ministro del país, Péter Magyar, dijo en una conferencia de prensa el viernes que un clima ligeramente más fresco y un aumento del nivel del agua de alrededor de 20 a 30 centímetros (8 a 12 pulgadas) en el Danubio supondrían la suspensión de las medidas de ahorro energético. Además, elogió a los húngaros por haber reducido con éxito la carga de la red eléctrica.
“Nos gustaría agradecer a todos los que, durante la difícil semana que quedó atrás, se sumaron a esta cooperación nacional sin precedentes”, afirmó Magyar. “Hemos preservado la seguridad energética y del agua de Hungría”.
Según Magyar, las lluvias podrían elevar aún más el nivel del Danubio y ofrecer un “alivio temporal” en los próximos días, pero advirtió que los pronósticos de más calor y más sequía podrían hacer que el caudal volviera a disminuir.
Durante la última semana, la mayor central hidroeléctrica de Eslovaquia, en Gabčíkovo, se vio obligada a detener siete de sus ocho turbinas, y Alemania también enfrentó una creciente preocupación por el impacto de la sequía en el transporte y la industria, mientras los niveles de agua en el Rin y otros ríos seguían descendiendo.
En Moldavia, que depende en gran medida de la electricidad importada, incluida la procedente de Rumanía, las autoridades pidieron a la población que reduzca voluntariamente el consumo durante las horas pico.
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McGrath informó desde Leamington Spa, Inglaterra. El periodista de The Associated Press Justin Spike en Budapest, Hungría, contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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