Líderes de ASEAN debaten plan de crisis para mitigar las repercusiones de la guerra en Oriente Medio

Los líderes de los países del Sudeste Asiático se reunieron el viernes en una cumbre anual bajo una intensa presión para mitigar el impacto en sus pueblos y economías de la guerra con Irán, que, según un ministro de alto rango, “no debería haber ocurrido en primer lugar”.
La alarma de los jefes de Estado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático quedó patente en su decisión de centrar las discusiones en un plan de contingencia para garantizar que la región de rápido crecimiento, que importa la mayor parte de su petróleo y gas desde Oriente Medio, cuente con suministros estables de combustible y alimentos.
Filipinas celebra la cumbre en la provincia insular central de Cebú. Su presidente, Ferdinand Marcos Jr., ha ordenado que la cita se despoje de la pompa y el boato tradicionales, en consonancia con las dificultades económicas a nivel mundial.
Un dilema clave para los líderes de la ASEAN es cómo llevar a cabo evacuaciones a gran escala desde Oriente Medio, donde viven y trabajan más de un millón de sus ciudadanos, si vuelven a estallar hostilidades generalizadas.
Varios ciudadanos del Sudeste Asiático han muerto desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares contra Irán el 28 de febrero. Las hostilidades han continuado de manera esporádica pese al alto el fuego que entró en vigor hace un mes, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz.
Un borrador de declaración conjunta, que detalla un plan de contingencia y que fue visto por The Associated Press, instaba a las 11 naciones que forman el bloque a compartir información y reforzar la coordinación con organizaciones internacionales “para garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos de la ASEAN en las zonas afectadas”.
Marcos dijo a los demás mandatarios en una reunión a puerta cerrada que la guerra con Irán expuso las debilidades de las naciones de la región ante conflictos externos y advirtió que la recuperación podría demorarse años incluso si la guerra termina ahora.
“Hemos visto de primera mano la vulnerabilidad de nuestras naciones ante factores externos”, manifestó Marcos. “El efecto dominó de las interrupciones del suministro de petróleo en los distintos sectores de nuestros países ha afectado a la manera en que hacemos negocios, cómo trabajamos, cómo vivimos”.
“Aunque las tensiones se reduzcan a tiempo, el daño a la infraestructura crítica, a los sistemas vitales y a la confianza en general seguirá sintiéndose durante años”, añadió.
Conocidos por su retórica conservadora y prudente, los principales delegados en la cumbre de la ASEAN evitaron expresiones tajantes de su decepción por la continuidad de las hostilidades, pero el ministro de Exteriores de Tailandia, Sihasak Phuangketkeow, fue más enfático y pidió que se prolongue el actual alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y que se den garantías para el paso seguro de los barcos por el estrecho de Ormuz.
“Esta guerra no debería haber ocurrido en primer lugar”, declaró Sihasak a la AP en una breve entrevista, y agregó que todos los países de la ASEAN estaban alarmados. “No sabemos cuáles son los objetivos, ¿verdad?”
“Parece que las conversaciones de paz avanzan, pero queremos que la guerra termine”, manifestó Sihasak.
El plan de contingencia de la ASEAN contempla medidas que incluyen la ratificación —posiblemente este año— de un acuerdo que allanará el camino para un intercambio coordinado de combustible en situaciones de emergencia, la planificación de una red eléctrica regional, la diversificación de las fuentes de crudo de la región, la promoción del uso de vehículos eléctricos y el estudio del uso de nuevas tecnologías, incluida la energía nuclear civil.
Pese al enfoque en Oriente Medio y a la reducción de la duración de la cumbre para reducir costos, los líderes abordarán importantes focos de tensión regional, incluidas las disputas territoriales en el mar de China Meridional que involucran a Beijing; la guerra civil en Myanmar, que dura ya cinco años, y un reciente conflicto fronterizo entre Tailandia y Camboya.
En una declaración separada de los líderes sobre cuestiones marítimas, que se hará pública después de la cumbre y que también fue vista por la AP, se comprometieron a “esforzarse por concluir la negociación de un Código de Conducta eficaz y sustantivo en el mar de China Meridional”.
Las negociaciones sobre la propuesta de un pacto de no agresión entre la ASEAN y China se han prolongado durante más de una década, mientras en los últimos años se han intensificado los choques, en especial entre los guardacostas y las fuerzas navales de China y Filipinas.
Esto ha avivado las críticas a la ASEAN por ser un “foro de conversación” ineficaz, donde los líderes aparecen cada año con sus camisas tradicionales y posan para un apretón de manos grupal para proyectar unidad pese a las profundas divisiones.
Brunei, Malasia, Vietnam y Filipinas —todos miembros de la ASEAN— están implicados en los enfrentamientos territoriales en el mar de China Meridional, que datan de varias décadas atrás. Los otros miembros del bloque regional son Camboya, Timor Oriental, Indonesia, Laos, Myanmar, Singapur y Tailandia.
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Los periodistas de The Associated Press Aaron Favila y Syawall Zain contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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