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El papa León XIV buscó un rol pastoral en su primer año, pero lo frenó un cruce verbal con Trump

Durante su primer año como pontífice, León XIV había intentado insistir en que su papel esencial era el de un pastor que acompaña a su rebaño. Las críticas continuas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, —y las réplicas cada vez más audaces del papa— complicaron ese esfuerzo y eclipsaron el aniversario de su elección el viernes.

León pasó la víspera de su primer aniversario como papa reuniéndose con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que había acudido al Vaticano en una visita para limar asperezas. Los repetidos ataques de Trump contra el primer pontífice estadounidense de la historia provocaron un intercambio sin precedentes sobre cuestiones relacionadas con la guerra y la paz con Irán que tensó las relaciones entre Washington y la Santa Sede.

Al final de la visita, tanto el Vaticano como el Departamento de Estado subrayaron sus fuertes lazos bilaterales. Pero el episodio sacó a León de su zona de confort y lo colocó en el escenario global para lanzar dardos como la de esta semana, después de la última tergiversación de Trump sobre sus opiniones. El papa afirmó que “Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.

Todo esto resulta un poco impropio de León, quien —según el mundo ha podido comprobar en este primer año— es, en el fondo, un sacerdote misionero del centro-norte de Estados Unidos, de 70 años, modales afables y, además, reservado. Le gusta jugar al tenis en solitario, cita de memoria al filósofo del siglo V San Agustín e insiste en que cuando llama a la paz solo está citando la Biblia.

Más allá de la disputa Trump-León XIV, el religioso antes conocido como Robert Prevost no parece guiarse por los gestos dramáticos ni las tensiones mediáticas que a menudo impulsaban a su predecesor, el papa Francisco. Más bien, parece inspirado por un celo sereno y persistente por predicar el Evangelio y —gracias a su espiritualidad agustiniana— hacer hincapié en la comunidad y la armonía.

Un año de aprendizaje y unificación

León XIV inició su improbable pontificado con la promesa de trabajar por la unidad en un mundo y una Iglesia polarizados, y un año más tarde, parece estar cumpliéndolo.

Tras los 12 años de pontificado revolucionario y a veces divisivo de Francisco, León ha aportado un bálsamo tranquilizador al Vaticano y a la Iglesia en general. Parece decidido a sanar las divisiones, incluso mientras surgen nuevas amenazas de cisma.

Ese ha sido el caso mientras enfrenta algunos de los desafíos más espinosos que tiene la Iglesia católica: tensiones entre tradicionalistas y progresistas, los problemas financieros de la Santa Sede y las crisis geopolíticas en el centro de la disonancia entre Trump y el papa.

“Creo que el desafío que tiene el Santo Padre es fortalecer la unidad de la Iglesia”, manifestó el cardenal Wilton Gregory, natural de Chicago como León y arzobispo retirado de Washington. Aunque siempre ha habido divisiones, Gregory señaló que las redes sociales las han amplificado, y que León parece decidido a suavizarlas.

“Las comunicaciones sociales hacen posible que la gente tome partido, y a veces tomar partido aumenta la división con la que tenemos que lidiar y a la que el Santo Padre, como obispo de Roma, tiene que responder”, apuntó Gregory en una entrevista.

“Tiene que apelar a los mejor de nosotros", añadió.

Ese pareció ser el modus operandi del pontífice cuando, a los pocos días de comerzar su reciente viaje a África, apaciguó temporalmente las embestidas de Trump al declarar, en esencia, que estaba por encima de las diatribas del presidente en las redes sociales. Mientras insistía en que seguiría predicando el mensaje evangélico de paz, León afirmó que “no me interesa en absoluto” debatir con Trump.

“Vengo a África principalmente como pastor, como cabeza de la Iglesia católica, para estar, para celebrar, para alentar y acompañar a todos los católicos en África”, expresó.

Repitió ese mensaje al concluir el viaje, señalando que el papel político que conlleva ser papa —jefe de Estado y autoridad moral global— simplemente no era su prioridad.

Un papa estadounidense angloparlante

Para muchos, la sorpresa de la elección de un papa estadounidense, que desafió el tabú que impedía un contrapeso moral en Roma frente a la Casa Blanca, todavía no se ha disipado.

“Ha sido el primer año de un papa estadounidense que ha sido crítico, en su mayor parte, con lo que está haciendo Estados Unidos”, dijo Anthea Butler, investigadora principal del Koch Institute de la Universidad de Oxford.

Butler subrayó que León lo hace “sin lanzarse de lleno como lo haría Francisco”, sino abordando los temas con un enfoque indirecto. No da nombres; simplemente predica el Evangelio.

Ese enfoque sin duda ha ayudado a algunas instituciones católicas de Estados Unidos, después de que la Iglesia estadounidense desarrollara una relación casi cómicamente mala con Francisco. Las críticas del argentino al capitalismo al estilo estadounidense fueron amplificadas por medios católicos conservadores del país durante su pontificado.

Para muchos observadores del Vaticano, Francisco sencillamente no “entendía” a Estados Unidos, y viceversa. Algunos católicos estadounidenses terminaron por dejar de hacer donaciones a la Santa Sede durante su papado, tras años de incesantes historias sobre mala gestión, corrupción y escándalos.

Pero con un licenciado en matemáticas de Chicago ahora como papa, “no se le puede desestimar por ignorar las realidades en Estados Unidos”, sostuvo Kerry Alys Robinson, directora ejecutiva de Catholic Charities USA, una red nacional de agencias católicas.

Robinson indicó que nunca había visto a los obispos católicos de Estados Unidos tan unidos como ahora, especialmente al hablar sobre la dignidad de los migrantes y de las personas pobres. Atribuye eso a muchos factores, incluida la ofensiva migratoria del gobierno de Trump y los recortes de financiamiento que han creado un propósito común. Pero no descarta el mensaje unificador de León, en inglés.

“Es muy diferente cuando escuchas el mensaje sin que esté mediado por la traducción”, afirmó.

Reparar relaciones con EEUU

Ward Fitzgerald, presidente de la Fundación Papal, que financia los proyectos benéficos del papa en el mundo en desarrollo, dijo que un pontífice angloparlante ha sido una bendición, especialmente en Estados Unidos y Europa, donde hay evidencias anecdótica de un “efecto León” que está impulsando nuevas conversiones.

“Creo que hay muchas razones para ello, pero sin duda pienso que tener un papa que habla inglés ayuda a los jóvenes a entender los mensajes del Santo Padre”, señaló Fitzgerald en una entrevista. Eso también se traduce en donantes para la Iglesia, especialmente de Estados Unidos.

“Cuando le dices a un donante ‘Realmente aprecio lo que haces’ en inglés —y ellos son angloparlantes—, creo que les llega”, comentó Fitzgerald. “Y entonces dan un poco más”.

La Fundación Papal anunció recientemente que 25 nuevas familias se habían sumado a la iniciativa desde la elección de León, una cifra nada despreciable dado que la membresía exige un compromiso mínimo de 1,25 millones de dólares.

Fitzgerald y otros miembros de la fundación se reunieron con León la semana pasada y acudieron a una misa en la Basílica de San Pedro oficiada por el cardenal Timothy Dolan, una figura destacada en la jerarquía católica estadounidense y uno de los artífices clave en el cónclave de 2025 que eligió a León.

Dolan mantiene una relación cercana con Trump y es miembro de su Comisión de Libertad Religiosa.

En su homilía, Dolan elogió los atributos de San José, el padre de Cristo y una figura tan querida en la Iglesia que es el santo patrono que más causas defiende. Dolan también reveló lo que siente por León, a quien hace un año vio convertirse en el 267mo papa en la Capilla Sixtina.

San José era un hombre de silencio, dijo Dolan, sereno y seguro de su lugar.

“Un hombre que irradiaba una sensación de profundidad y sustancia. Un hombre tímido, sí, un hombre que está centrado en su misión”, agregó. “Un hombre, siempre atento al plan de Dios”.

Dolan preguntó entonces a los estadounidenses sentados en los bancos si podían pensar en alguien más que encajara con la descripción de San José.

“Yo puedo”, dijo. “El papa León me recuerda a José”.

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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo a través de la colaboración de AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. AP es la única responsable de este contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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