Probadores de autos autónomos de Tesla habrían estado tan saturados que comprometían la seguridad vial
Exclusiva: “Realmente intenté hacerles entender lo grave que era la situación. Pero no había ninguna sensación de urgencia”, declaró Javier Medrano, un gerente despedido de Tesla, a ‘The Independent’

Un gerente de Tesla fue despedido tras denunciar “graves deficiencias sistémicas en la supervisión de la seguridad” que, según una demanda federal revisada por The Independent, convirtieron los tan publicitados vehículos autónomos de la compañía en “peligros rodantes” las 24 horas del día.
Javier Medrano (32) supervisó las pruebas viales de conducción totalmente autónoma (FSD, por sus siglas en inglés)de una flota de Teslas que se estaban probando en Houston, Texas, EE. UU. Acusa al fabricante de automóviles eléctricos de hacer las vías locales “muy peligrosas” al duplicar con creces el número de vehículos y conductores de prueba que él solo tenía a su cargo.
“En las pruebas de vehículos autónomos en vías públicas, los gestores de flotas remotos actúan como la redundancia humana fundamental para la seguridad, encargándose de gestionar los peligros, las emergencias y los protocolos posteriores a la colisión”, se afirma en la demanda de Medrano.
Sin embargo, el documento argumenta que, al aumentar “agresivamente” su flota de vehículos de prueba y su equipo de operadores de 15 a 38, y al hacer funcionar los autos continuamente en tres turnos, las 24 horas del día, mientras dejaba a Medrano responsable de cada uno, Tesla impuso a Medrano una “peligrosa proporción de 38:1 entre operadores y gerentes”, en violación de su propia “relación base de seguridad obligatoria de 15:1”.
Según la demanda, esa grave discrepancia contribuyó a convertir la flota de pruebas autónomas de Tesla en “un peligro rodante en las calles públicas”, una situación que se vio agravada por un software de conducción autónoma no verificado y un Medrano exhausto, que debía trabajar un promedio de 60 a 80 horas semanales y estar disponible los fines de semana.

“Estoy tratando de no perder la cabeza por completo, por no dormir ni comer bien y por hacer todo lo necesario para cumplir con las expectativas”, le escribió Medrano a su jefe en un correo electrónico en un momento dado.
Un mes después, Medrano volvió a escribir, suplicando a Tesla que contratara a un jefe de equipo adicional y que le permitiera tomarse una o dos semanas de “descanso físico y mental”, y añadió: “Esta es oficialmente mi señal de socorro”.
Cuando se produjo una colisión, Medrano sostiene que la respuesta deficiente no fue culpa suya, sino más bien “el síntoma directo y predecible de los protocolos de seguridad vial pública intencionadamente defectuosos [de Tesla] y de la extrema falta de personal”.
“Da la sensación de que estas grandes corporaciones pueden salirse con la suya, y la gente simplemente agacha la cabeza y dice: ‘Bueno, así son las cosas’”, declaró Medrano a The Independent, y siguió: “Y eso crea un ambiente donde la gente no alza la voz”.
Dijo que les había pedido a sus superiores que “por favor [lo] ayudaran”, pero que “no [había pasado] nada”.
“Realmente intenté hacerles entender lo grave que era la situación”, dijo, y continuó: “Pero no había ninguna sensación de urgencia. Me resulta incomprensible cómo esto se prolongó tanto. En otras ciudades, tenían varios supervisores por turno. Yo era el único que no tenía ese privilegio. Nuestro trabajo es asegurarnos de que estos autos circulen con seguridad”.
Tesla no respondió a la solicitud de comentarios.

Medrano comenzó a trabajar para Tesla en octubre de 2023, según declaró. Ocho meses después, se había convertido en el “único gerente de operaciones del mercado de pruebas Autopilot de [Tesla] en Houston”, según su demanda, que él mismo presentó el 27 de julio en un tribunal federal de la ciudad.
Los probadores de FSD, también denominados operadores de intervención crítica del equipo Rodeo de Tesla, se sientan al volante de los vehículos y permiten que funcione el software de conducción autónoma del fabricante de automóviles, que según los reguladores se lanzó antes de estar perfeccionado —a petición del director ejecutivo Elon Musk, quien afirma que la tecnología podría salvar vidas. Los probadores exploran los límites de las capacidades de los automóviles, listos para intervenir y corregir si estos cometen un error. Se ha reportado que estos operadores están entrenados para retrasar la intervención hasta el último segundo posible, lo que le da a Tesla más datos con los que trabajar, pero podría resultar peligroso para otros conductores, según expertos citados por el sitio web Business Insider.
A finales de mayo de 2024, el director del departamento de Autopilot de Tesla envió un mensaje a los gerentes a través de la plataforma de chat interna de la compañía en el que afirmaba que la queja de Medrano “establecía la métrica operativa de referencia” para supervisar a los conductores de prueba de vehículos autónomos, y que quería una proporción “de alrededor de un líder por cada 15 conductores”.
Sin embargo, unos meses después, el director de Autopilot “impuso un aumento progresivo de las contrataciones, ampliando activamente el mercado de Houston hasta alcanzar los 38 operadores de vehículos que probaban la tecnología FSD en vías públicas durante un ciclo de pruebas diario de 24 horas que abarcaba tres turnos continuos (mañana, tarde y noche)”, afirma la denuncia, y prosigue: “[Medrano] tuvo que gestionar esto solo, superando con creces la proporción de seguridad obligatoria de 15:1”.
Para las pruebas de conducción totalmente autónoma, Tesla exige que un gerente, en este caso Medrano, audite activamente las grabaciones de conducción capturadas por las cámaras integradas del sistema, efectúe viajes de acompañamiento semanales y haga un seguimiento de cualquier incidente de seguridad que ocurra, según la demanda.
Según la denuncia, al no haber nadie más que Medrano para hacerlo todo, gran parte del trabajo quedó inconcluso. En febrero de 2025, Medrano le comunicó al director del departamento que la rápida puesta en marcha sin la incorporación de nuevos gerentes había provocado una falla en la supervisión de la seguridad y un agotamiento extremo. En respuesta, el director del piloto automático supuestamente ignoró las súplicas de Medrano y le dio un ultimátum: que su última calificación de desempeño de 2.5 (sobre 5) era inaceptable y que se le impondría un Plan de Mejora del Desempeño si obtenía otra calificación baja.

Al finalizar marzo de 2025, Medrano presentó una solicitud formal de vacaciones, indicando al director de Autopilot que su salud física y mental dependía de ello.
“Nunca parece el momento adecuado para pedirlo, dada la presión que he tenido últimamente. Esperaba que para estas alturas ya tuviéramos otro líder. Avísame cuándo podría tomarme un descanso. Necesito al menos una semana. Esta es oficialmente mi señal de socorro”, escribió Medrano en su solicitud.
Días después, el 30 de marzo de 2025, uno de los vehículos autónomos de la flota bajo la responsabilidad de Medrano se vio involucrado en un accidente con un miembro del público conductor, según la denuncia.
En los documentos judiciales, se afirma que, de acuerdo con las normas de Tesla, la conductora de pruebas que manejaba el automóvil realizó una llamada de emergencia a Medrano, el único gerente al frente de la flota de 38 personas de FSD, a las 2:05 a. m.
“Debido al agotamiento biológico severo que [Medrano] había manifestado días antes, [él] atendió la llamada telefónica mientras dormía”, afirma la denuncia, y sigue: “Como [Medrano] se encontraba en un estado de incapacidad cognitiva por falta de sueño, brindó instrucciones peligrosas a la operadora, incluyendo risas, que la operadora describió luego como sorprendentemente relajadas e indiferentes”.
Según la demanda, esto “provocó, de forma involuntaria, que la operadora permaneciera en el lugar del accidente durante una hora, donde fue abordada por un tercero presuntamente ebrio. Esta deficiente respuesta ante emergencias no fue un error de gestión deliberado ni negligencia por parte de [Medrano]; fue el síntoma directo y previsible de los protocolos de seguridad vial pública intencionadamente defectuosos de [Tesla] y de su grave falta de personal”.
Al día siguiente, Medrano acudió al departamento de Recursos Humanos de la empresa y dijo que no recordaba la llamada, y posteriormente envió un correo electrónico al departamento sobre el “riesgo continuo y extremo de supervisión de la seguridad vial en las carreteras públicas de Houston”, afirmando que la “grave falta de personal parecía contraria al compromiso del Código de Ética Empresarial, según el cual la seguridad no debe verse comprometida por la producción”.

Según la denuncia, un representante de recursos humanos le dijo a Medrano que simplemente pusiera su teléfono en modo "No molestar" durante los turnos de pruebas si no quería que lo molestaran.
De acuerdo con los documentos, otras ciudades con equipos de prueba contaban con más de un responsable de seguridad, y Medrano siguió expresando su preocupación. En abril de 2025, uno de los subordinados de Medrano —a quien él había estado promoviendo para un ascenso— fue ascendido al puesto de Medrano. El 1° de mayo de 2025, Medrano fue despedido.
“Nuestra decisión es definitiva”, le dijo el director del piloto automático a Medrano, reprochándole no haber delegado mejor, según la denuncia.
Sin embargo, como Medrano declaró a The Independent, “no tenía a quién delegar”.
Según los documentos, dos jefes de equipo adicionales de Dallas fueron trasladados en avión a Houston para ayudar al antiguo subordinado de Medrano, y un premio en acciones que Medrano había estado esperando le fue retirado una semana antes de que se hiciera efectivo.
Medrano ahora trabaja para una empresa de vehículos eléctricos de la competencia y afirma que se encuentra “bien”. En abril, Tesla lanzó su servicio de robotaxis sin conductor en Houston.
Entre otras cosas, Medrano ahora le pide a un juez que ordene su reincorporación; el pago de salarios atrasados, salarios futuros y beneficios perdidos; la restitución por la cancelación de la adjudicación de acciones; daños compensatorios por angustia emocional, tensión familiar y graves dificultades financieras; y daños punitivos; además de los honorarios de los abogados y las tarifas judiciales.
La primera audiencia preliminar está programada para el 19 de noviembre.
Traducción de Sara Pignatiello






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