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Celebrity Cruises se disculpa tras expulsar a un hombre autista de un crucero en México en Nochebuena

Celebrity Cruises sostiene que cuenta con la certificación de línea de cruceros apta para personas con autismo

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Una madre de Nueva Jersey exige el reembolso de un crucero familiar después de que el personal obligara a su hijo autista a bajar del barco en México en Nochebuena.

Carolyn Piro, terapeuta especializada en trastorno de estrés postraumático, contó a The Independent que su hijo, Sean Curran, de 31 años, fue obligado a desembarcar de un crucero de Celebrity Cruises en Cozumel, México, tras un incidente que, según afirmó, no fue manejado adecuadamente por el personal.

La compañía, propiedad de Royal Caribbean, promociona contar con la certificación de “línea de cruceros cruceros para personas con autismo”. Si bien Piro dijo haber aceptado una disculpa que calificó como “realmente sincera”, todavía espera una respuesta sobre su pedido de reembolso, que supera los 20.000 dólares.

“Dijeron que nuestra familia no debió haber pasado por eso”, señaló Piro.

Piro, Curran y varios integrantes de su familia subieron al crucero de cinco estrellas, de siete días de duración, poco antes de Navidad para festejar sus 60 años.

Sean Curran, hijo de Carolyn Piro, juega con un delfín durante unas vacaciones. El hombre autista de 31 años fue expulsado del crucero en Nochebuena, según relató Piro
Sean Curran, hijo de Carolyn Piro, juega con un delfín durante unas vacaciones. El hombre autista de 31 años fue expulsado del crucero en Nochebuena, según relató Piro (Carolyn Piro)

El incidente tuvo lugar en el cuarto día del viaje, cuando Curran se dirigía a la piscina. En el trayecto, conoció a una adolescente que lo siguió hasta el bar y le pidió que ordenara un Long Island iced tea, bebida que, según explicó Piro, Curran no sabía que contenía alcohol.

“Si le preguntas a Sean qué es un Long Island iced tea, te dirá que es un té helado de Long Island”, señaló.

En algún momento, Curran y la joven fueron al jacuzzi, según relató Piro. Allí, él la levantó de la misma manera en que había visto al personaje Shrek levantar a la princesa Fiona en la película animada.

“Cuando Sean dice ‘como Shrek levanta a Fiona’, se refiere a cómo un novio levanta a una novia”, explicó Piro. “Estaban jugando. No hubo ningún contacto sexual”.

“Sean no hizo nada malo. De verdad, no lo hizo”, agregó.

Sin embargo, cuando llegaron los padres de la adolescente, Piro contó que se llamó a seguridad y que miembros del personal interrogaron a Curran sin la presencia de su madre. Según relató, Curran explicó en reiteradas ocasiones que tiene autismo y ofreció disculpas.

Piro relató que un miembro del personal le informó que tenían a su hijo y le preguntó si tenía un “alto nivel de autonomía”.

“Les respondí: ‘Bueno, eso depende de cómo se mire, ¿no?’ ¿Puede preparar una pizza en el horno? Sí. ¿Sabe dar cambio? No. ¿Puede pedir una Sprite? Sí. ¿Sabe que un Long Island iced tea tiene alcohol? No”, explicó Piro.

“Después volvieron a hablar con él y otra vez no me permitieron entrar. Luego regresaron y me dijeron: ‘Su hijo emborrachó a una menor. Es menor de edad. La levantó en el jacuzzi’. Me alteré muchísimo, empecé a llorar, y Sean no paraba de preguntarme: ‘¿Qué pasa?’. Él no entendía que hubiera hecho algo mal. No lo comprendía”, agregó.

Sean Curran fue expulsado de un barco de Celebrity Cruises en Cozumel (México), según su madre
Sean Curran fue expulsado de un barco de Celebrity Cruises en Cozumel (México), según su madre (Getty Images)

En un momento, a Curran le pidieron que escribiera un informe sobre el incidente y le indicaron que se refiriera a sí mismo como el “sospechoso” y a la adolescente como la “víctima”, afirmó Piro. Contó que su hijo terminó el escrito con la frase: “Tengo autismo y solo estaba tratando de ser amable”.

“Su letra parece la de un niño de kínder, con letras muy grandes. Cuando el personal de seguridad vio cómo escribía, me pidieron que yo redactara el informe por él. Y les respondí: ‘No puedo hacerlo. Yo no estuve allí’”, relató Piro.

Según dijo, le comentó al personal: “Quiero que vean lo que están haciendo aquí, a quién están señalando”.

Después de recibir el informe de Curran, Piro aseguró que a ella y a su hijo les dieron 90 minutos para empacar y abandonar el barco. Luego, los dejaron en Cozumel, una isla turística, en plena Nochebuena.

“No tuve un solo momento a solas con Sean hasta que estuvimos en un muelle oscuro y desierto en México. Simplemente nos dejaron ahí. No tenía señal de celular. Estaba completamente oscuro y todo estaba cerrado. Era Nochebuena”, explicó.

“Por suerte, un paramédico nos consiguió un taxi cuyo conductor hablaba algo de inglés. El taxista compartió la conexión de su celular para que pudiera buscar la dirección del hotel”, agregó.

Más tarde, señaló que se enteró de que la línea de cruceros cuenta con un defensor de personas con discapacidad a bordo, pero que nunca fue convocado durante el incidente.

Asimismo, solicitó a la compañía un reembolso superior a los 20.000 dólares, que abarca los costos del viaje y la “pérdida económica” resultante de haberse visto obligada a tomarse tres semanas sin trabajar para procesar lo sucedido. Sin embargo, aseguró que hasta el momento no ha recibido respuesta.

“Mis pacientes llegan con traumas importantes y hacemos un trabajo profundo. Yo no podía concentrarme”, señaló.

The Independent se comunicó con Celebrity Cruises y Royal Caribbean para solicitar comentarios.

En declaraciones a The Philadelphia Inquirer, un vocero de Royal Caribbean indicó que revisó el incidente y reconoció que podría haber mostrado mayor sensibilidad durante el desembarque.

Además, añadió que el personal recibirá nueva capacitación para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.

Piro afirmó que, tras compartir su historia, otros padres se comunicaron con ella con relatos parecidos y manifestó su interés en participar en futuras instancias de capacitación del personal de cruceros.

“No quiero que nuestra historia quede en el olvido. Les planteé la posibilidad de participar en la capacitación de su personal de seguridad. Asumiré los costos y explicaremos cómo el episodio pudo haberse gestionado de manera distinta”, señaló.

“El autismo no se reduce a la imagen de un niño con problemas sensoriales. También abarca a adultos que interactúan, establecen vínculos y se desenvuelven en la vida cotidiana. Sean es una persona amable que creyó estar entablando una amistad. No hubo intención maliciosa”, concluyó.

Traducción de Leticia Zampedri

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