Muchas personas recurren a plataformas vibratorias para mejorar su estado físico, pero ¿dan resultados?
Quienes las usan afirman que solo unos minutos sobre estas plataformas vibradoras bastan para mejorar la circulación
Si frecuentas redes sociales o revistas de bienestar, seguramente ya te topaste con las plataformas vibratorias. Este gadget, cada vez más popular, está en auge dentro del mundo del fitness y la salud.
Prometen de todo: desde mejorar el equilibrio y tonificar músculos, hasta aliviar dolores, drenar líquidos acumulados e incluso ayudar a bajar de peso. Y lo único que hay que hacer es subirse… o acostarse.
Pero, ¿son tan efectivas como dicen? Los especialistas coinciden en que todo depende de qué estés buscando.
“La plataforma genera vibraciones rápidas que estimulan los músculos de todo el cuerpo, provocando contracciones y relajaciones múltiples por segundo”, explica Jacob Calcei, cirujano ortopédico especializado en medicina deportiva de University Hospitals.
“Esa activación muscular involuntaria puede potenciar los efectos del entrenamiento y ofrecer diversos beneficios para la salud”.

Beneficios respaldados por la ciencia
La vibración de cuerpo completo ha sido objeto de numerosos estudios que respaldan su capacidad para mejorar la fuerza muscular y apoyar la pérdida de peso, especialmente si se combina con un plan alimenticio hipocalórico, según la Clínica Mayo.
Según un estudio de 2021, solo tres minutos en la plataforma pueden aumentar el flujo sanguíneo en personas sanas, facilitando el movimiento de líquidos. Sin embargo, el ejercicio convencional resultó más efectivo.
Desde hace más de dos décadas, investigaciones han vinculado estas plataformas con la reducción de la presión arterial, un factor clave en la prevención de infartos y ACV.
También se le atribuyen beneficios como aliviar dolores de espalda, mejorar el equilibrio, ganar fuerza y frenar la pérdida de masa ósea.
“Con solo estar parado o sentado sobre una plataforma vibratoria, se puede trabajar la propiocepción”, explicó la fisioterapeuta deportiva Winnie Yu a Cosmopolitan. Esta función del cuerpo nos ayuda a saber dónde estamos ubicados en el espacio y es clave para mantener el equilibrio.
Aun así, los expertos insisten en que saber usar bien la plataforma marca la diferencia entre obtener resultados y perder el tiempo.
Estar de pie o sentado sobre la plataforma no basta. Los especialistas señalan que estas máquinas deben acompañar —y no sustituir— el ejercicio tradicional. Para aprovecharlas al máximo, sugieren sumar movimientos como estocadas o sentadillas mientras se utilizan.
“No son una solución mágica”, dijo Jeff Paul, director de entrenamiento en Chelsea Piers Fitness, a Harper’s Bazaar. “La clave está en sumar movimiento a la vibración”.

No son para todos
Para quienes sufren de dolor crónico o problemas en las articulaciones, las plataformas vibratorias pueden ofrecer una forma más amable de ejercitarse.
Hay modelos con diferentes niveles y direcciones de vibración —vertical, lateral o frontal— que se adaptan a distintas zonas del cuerpo.
Aun así, no todas las personas deberían usarlas.
La intensidad de las vibraciones podría representar un riesgo para personas con lesiones, marcapasos, cirugías recientes, niños o mujeres embarazadas.
Además, quienes sufran de vértigo, migrañas, infecciones, epilepsia, osteoporosis avanzada, trastornos de la coagulación, hipertensión o antecedentes cardíacos graves deben consultar a un profesional de la salud antes de iniciar su uso.
¿Otro inconveniente? El precio. Las plataformas vibratorias también pueden resultar bastante costosas.
Según una revisión hecha por el equipo de The Independent, hay modelos disponibles por menos de 80 dólares, aunque algunos alcanzan precios cercanos a los 3.000 dólares.
Traducción de Leticia Zampedri







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