¿Cómo funciona la vacuna de ARNm de Moderna contra el cáncer?
El melanoma, considerado el tipo más agresivo de cáncer de piel, causa alrededor de 2.600 muertes cada año en el Reino Unido, según Cancer Research UK
Una vacuna personalizada contra el melanoma, administrada en combinación con un medicamento de inmunoterapia, ha mostrado resultados prometedores para reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca.
El tratamiento experimental, llamado intismeran y desarrollado por las farmacéuticas Merck y Moderna, utiliza tecnología de ARNm y se diseña a partir de las características específicas del tumor de cada paciente. Su objetivo es ayudar al sistema inmunitario a reconocer las células cancerosas y atacarlas.
La terapia se estudia en pacientes con melanoma de alto riesgo, considerado el tipo más agresivo de cáncer de piel y responsable de unas 2.600 muertes al año en el Reino Unido.
Los primeros resultados indican que la combinación podría prolongar el periodo durante el cual los pacientes permanecen libres de cáncer, un avance relevante debido al mal pronóstico de las formas más graves de la enfermedad. En los casos más avanzados, alrededor de un tercio de los pacientes sobrevive al menos cinco años después del diagnóstico.
Sin embargo, los investigadores aún necesitan determinar cuánto tiempo se mantiene el beneficio del tratamiento y si estos resultados se traducen en una mayor supervivencia a largo plazo.

El ensayo clínico de fase 3 incluyó a más de 1.000 pacientes con melanoma avanzado. Algunos presentaban tumores de gran tamaño localizados en una zona específica, mientras que en otros el cáncer ya se había extendido a distintas partes del cuerpo.
La vacuna se fabrica de forma personalizada a partir del análisis del tumor de cada paciente. El objetivo es enseñar al sistema inmunitario a identificar características específicas de las células cancerosas para que pueda reconocerlas y atacarlas.
¿Cómo funciona la vacuna de ARNm?
“Las vacunas personalizadas contra el cáncer representan una forma distinta de abordar el tratamiento. En lugar de administrar el mismo medicamento a todos los pacientes, se diseña una terapia específica para cada persona y para el perfil genético único de su cáncer”, explicó el doctor Lennard Lee, oncólogo de la Universidad de Oxford.
El proceso comienza con la extracción de una muestra del tumor, cuyo ADN se analiza para identificar mutaciones presentes en las células cancerosas.
“Estas mutaciones pueden generar proteínas anormales, conocidas como neoantígenos, que el sistema inmunitario puede llegar a reconocer”, explicó Lee.
A partir de esa información, los investigadores seleccionan características particulares del tumor para desarrollar una vacuna adaptada a cada paciente y estimular una respuesta inmunitaria dirigida contra el cáncer.

“La vacuna utiliza ARNm para proporcionar instrucciones relacionadas con los neoantígenos seleccionados, con el objetivo de entrenar al sistema inmunitario del paciente, en especial a las células T, para que reconozcan y ataquen las células cancerosas que los presentan”, explicó Lee.
El tratamiento consiste en nueve dosis de la vacuna, administradas cada tres semanas, junto con pembrolizumab, conocido comercialmente como Keytruda, un medicamento de inmunoterapia que también se administra cada tres semanas.
Cada vacuna personalizada puede incluir instrucciones para que el sistema inmunitario reconozca hasta 34 neoantígenos específicos del tumor del paciente.
Lee resumió la estrategia de esta forma: “En términos simples, un tratamiento ayuda al sistema inmunitario a identificar qué debe buscar, mientras que el otro ayuda a liberar los frenos de la respuesta inmunitaria”.
De este modo, la combinación busca que las defensas del organismo identifiquen con mayor precisión las células tumorales y tengan más capacidad para atacarlas.
¿Podría funcionar contra otros tipos de cáncer?
Merck y Moderna también estudian vacunas personalizadas similares para tratar otros tipos de cáncer, entre ellos los de pulmón, vejiga y riñón.
Los ensayos para el cáncer de pulmón ya han llegado a la fase 3, la última etapa antes de una posible solicitud de autorización, mientras que los estudios para los cánceres de riñón y vejiga se encuentran en fase 2.
Los investigadores esperan que este enfoque pueda adaptarse a distintos tipos de tumores, ya que la vacuna se diseña a partir de las características genéticas específicas del cáncer de cada paciente.
“Es un momento muy prometedor para la inmunoterapia contra el cáncer. Es probable que las vacunas tengan un impacto en determinadas situaciones en las que la carga tumoral sea baja”, explicó a The Independent la doctora Nina Bhardwaj, directora de Inmunoterapia de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai.
Traducción de Leticia Zampedri






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