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Inyecciones de pérdida de peso podrían producir cambios en el cerebro, según investigación

Los científicos están investigando cómo los fármacos GLP-1 pueden afectar al cerebro y remodelar el sistema nervioso de las personas

Isabel Keane en Nueva York
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Los científicos están investigando cómo los fármacos GLP-1, como Ozempic, no solo podrían suponer un gran avance en el metabolismo, sino que también podrían modificar el cerebro de algunos pacientes.

Las inyecciones GLP-1 se desarrollaron originalmente para tratar la diabetes y la obesidad, pero investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz han descubierto que estos medicamentos aumentan la conectividad cerebral en algunos pacientes y pueden modificar la estructura del cerebro más allá de simplemente reducir el apetito, según informaron los investigadores al periódico The Washington Post.

Si bien los científicos recalcaron que aún existían muchas incógnitas sobre los fármacos GLP-1 y que la investigación era limitada, algunos pacientes que toman la medicación han reportado efectos positivos, además de una disminución del hambre o de los antojos de comida.

Según se informa, el fármaco ha reducido la probabilidad de que algunos pacientes consuman alcohol o actúen de forma compulsiva, y se están realizando estudios preliminares sobre cómo podría utilizarse en el futuro como posible tratamiento para la adicción. Además, los GLP-1 han mejorado la capacidad de atención en algunos casos, según informa el medio.

Estudios previos sobre los fármacos GLP-1 y el cerebro han sugerido que estos fármacos pueden ralentizar la pérdida de volumen en las partes del cerebro necesarias para la planificación, la memoria, las emociones y la integración sensorial.

Los científicos están investigando cómo los medicamentos basados en el GLP-1, como Ozempic, podrían no solo suponer un avance revolucionario en el ámbito del metabolismo, sino también alterar la estructura cerebral de algunos pacientes
Los científicos están investigando cómo los medicamentos basados en el GLP-1, como Ozempic, podrían no solo suponer un avance revolucionario en el ámbito del metabolismo, sino también alterar la estructura cerebral de algunos pacientes (Alamy/PA)

Los científicos también están estudiando si los GLP-1 pueden servir para retrasar o prevenir enfermedades como el Alzheimer.

Si bien los investigadores han cuestionado si los GLP-1 podrían ser útiles para el párkinson, un ensayo clínico reciente no mostró ningún impacto general. Un amplio ensayo clínico de fase avanzada del fármaco en pacientes con Alzheimer tampoco logró demostrar que la medicación ralentizara significativamente el deterioro cognitivo y funcional en los pacientes, según el informe.

Sin embargo, muchos científicos están investigando si los fármacos GLP-1 pueden actuar directamente sobre el cerebro y, potencialmente, remodelar el sistema nervioso de las personas reduciendo la inflamación, mejorando su metabolismo y aliviando el estrés.

Los hallazgos de la Universidad de Colorado Anschutz, compartidos con el Post, se realizaron mientras los investigadores estudiaban a mujeres jóvenes que tomaban medicamentos GLP-1 para tratar una afección hormonal común, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), recientemente renombrado como síndrome ovárico metabólico poliendocrino o SOMP.

Según declaró Allison Shapiro, la investigadora principal, al periódico, a los pocos meses de comenzar a usar GLP-1, las conexiones cerebrales de los pacientes en la red de prominencia, que ayuda a dirigir la atención, se habían multiplicado.

“No esperábamos ver este efecto, y realmente no sabemos qué significa”, dijo Shapiro.

Durante el ensayo, Shapiro comenzó a escanear los cerebros de los participantes. Según el informe, los escáneres indicaron a los investigadores la posibilidad de que la afección pudiera implicar una disfunción en el hipotálamo, la parte del cerebro que regula el hambre, el estrés, el sueño y las hormonas, y que además contiene una alta concentración de GLP-1.

Los escáneres también indicaron una mayor conectividad entre diferentes regiones del cerebro.

Si bien muchas personas han informado de efectos positivos de los GLP-1, algunos usuarios han reportado confusión mental, mientras que otros afirman experimentar menos placer y estar menos motivados.

Los GLP-1 se desarrollaron originalmente para tratar la diabetes y la obesidad, pero investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz han descubierto que estos fármacos aumentaban la conectividad cerebral en algunos pacientes y podrían modificar la estructura cerebral más allá de calmar el apetito, según afirmaron los investigadores
Los GLP-1 se desarrollaron originalmente para tratar la diabetes y la obesidad, pero investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz han descubierto que estos fármacos aumentaban la conectividad cerebral en algunos pacientes y podrían modificar la estructura cerebral más allá de calmar el apetito, según afirmaron los investigadores (Reuters)

Los científicos advirtieron que esta nueva investigación aún se encontraba en sus primeras etapas y que todavía no habían determinado qué significan estos cambios ni cómo podrían afectar al cerebro a largo plazo.

Los investigadores también se han preguntado cómo podrían afectar estos fármacos al cerebro en desarrollo de los niños y adolescentes.

“No podemos dar por sentado que los adolescentes reaccionan de la misma forma que los adultos”, dijo Shapiro.

Shapiro espera seguir estudiando cómo los fármacos pueden afectar a los niños y si los cambios neuronales que puedan experimentar serán duraderos.

“La verdadera prueba consiste en ver cómo se mantienen los efectos en el cerebro cuando se les retira el medicamento a los adolescentes”, dijo.

Grace Hamilton, participante en el estudio que ha estado tomando GLP-1 desde que tenía poco más de 20 años, dijo que ha notado varios cambios importantes en su cerebro desde que toma la medicación.

Si bien Hamilton (28), tomó numerosos antidepresivos durante su adolescencia, ya no los necesita. También ha dejado de beber alcohol socialmente y afirma que ya no tiene ningún deseo de beber, según declaró al Post.

“Apostaría a que no es una coincidencia”, expresó.

Traducción de Sara Pignatiello

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