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¿Por qué las inyecciones de pérdida de peso no funcionan bien en algunas personas? Una dietista explica

Una dietista advierte que ciertas influencias genéticas pueden afectar la forma en que el cuerpo responde a los medicamentos para bajar de peso

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Se estima que, en el Reino Unido, unos 2,4 millones de personas toman medicamentos para adelgazar como Wegovy y Mounjaro; pero los científicos han descubierto que es posible que no ofrezcan resultados rápidos para todos.

Estas inyecciones, también conocidas como agonistas del receptor GLP-1, actúan imitando la hormona natural que regula el azúcar en sangre, el apetito y la digestión.

Sin embargo, un estudio realizado por científicos del hospital universitario Stanford Medicine, en EE. UU., sugiere que los llamados fármacos milagrosos no funcionan igual de bien en una de cada diez personas debido a ciertas variantes genéticas.

Las variantes genéticas presentes en aproximadamente el 10 % de la población provocan una reacción que los investigadores denominan resistencia al GLP-1.

Esto provoca que los niveles de la hormona GLP-1, que ayuda a regular el azúcar en la sangre, sean más altos pero menos eficaces biológicamente; es decir, necesitan más GLP-1 para tener el mismo efecto biológico.

Las inyecciones para adelgazar, también conocidas como agonistas del receptor del GLP-1, actúan imitando la hormona natural que regula el azúcar en sangre, el apetito y la digestión
Las inyecciones para adelgazar, también conocidas como agonistas del receptor del GLP-1, actúan imitando la hormona natural que regula el azúcar en sangre, el apetito y la digestión (PA)

Ro Huntriss, dietista titulada que trabaja con personas en tratamiento con GLP-1, advirtió que la pérdida de peso con estos fármacos se sitúa en un “espectro” y que existen posibles influencias genéticas que pueden cambiar la forma en que responde el cuerpo.

Si bien la mayoría de las personas perderán entre el 10 y el 20 % de su peso corporal, algunas personas solo perderán el 5 %, explicó Huntriss.

“Las personas con diabetes tipo 2, por ejemplo, tienden a perder menos peso en promedio que las personas con un metabolismo más saludable. Creo que esta información no se suele comunicar”, declaró a The Independent.

Para el estudio, publicado en la revista Genome Medicine, los investigadores se centraron en una variante genética que modifica una enzima conocida como PAM (peptidil-glicina alfa-amidante monooxigenasa), que activa el GLP-1 y es más común en personas con diabetes.

Cuando los investigadores examinaron a personas con una variante del gen PAM, esperaban que tuvieran niveles más bajos de GLP-1, pero encontraron niveles elevados de GLP-1 y reducciones más lentas de lo esperado en el nivel de azúcar en sangre.

Huntriss añadió: “Aunque esta investigación está en sus inicios, respalda la idea de que, en algunos casos, la variabilidad en la respuesta puede estar influenciada por factores biológicos que van más allá de la adherencia o el esfuerzo”.

“Pero sin duda, la ciencia aún está lejos de poder recomendar pruebas genéticas a los pacientes para comprender la probabilidad de éxito con los GLP-1”, explicó.

Un médico muestra una jeringa de Mounjaro que se utiliza en tratamientos para bajar de peso
Un médico muestra una jeringa de Mounjaro que se utiliza en tratamientos para bajar de peso (Reuters)

Sin embargo, ella cree que esta resistencia es solo una pieza del rompecabezas y que “es probable que sea un problema multifactorial”.

Factores como la resistencia a la insulina, las diferencias en la sensibilidad a la dopamina y al sistema de recompensa, la dieta, el estilo de vida y el manejo de la medicación influyen en la eficacia de los fármacos para la pérdida de peso.

Huntriss advirtió que confiar únicamente en un GLP-1 para perder peso podía no ser suficiente; consumir muchas proteínas y fibra, además de tener una ingesta calórica menor, también ayuda.

“Nuestros hábitos alimenticios igual deben cambiar; nuestra ingesta calórica debe ser significativamente menor que antes para perder peso”, afirmó.

“Seguir una dieta adecuada puede reducir drásticamente los efectos secundarios, lo que a su vez significa una mayor adherencia al tratamiento y, por consiguiente, una mejor pérdida de peso”, agregó.

Huntriss reconoce que, si bien los GLP-1 funcionan para la mayoría de las personas, puede que no sean apropiados para todos.

“Si no se alcanzan los resultados deseados, la clave reside en que el paciente y el médico determinen si el tratamiento está funcionando. Y si no es así, y no se puede hacer nada más desde el punto de vista del comportamiento y el manejo de la medicación, entonces los GLP-1 pueden no ser el medicamento más apropiado para esa persona”, concluyó.

Traducción de Sara Pignatiello

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