El debate detrás de Hyrox: ¿hasta dónde deben llegar los atletas para ganar?
El desafortunado accidente de Joanna Wietrzyk, campeona de Hyrox, durante una carrera en Pekín generó un intenso debate en la comunidad del fitness. Katie Rosseinsky analiza el auge de esta disciplina y consulta a expertos sobre los límites que algunos participantes están dispuestos a superar para batir sus propias marcas

“O lo das todo o te vas a casa, dicen… una victoria es una victoria”. Ese fue el desafiante mensaje que Joanna Wietrzyk, plusmarquista de Hyrox, publicó en Instagram tras imponerse el fin de semana en una competencia en Pekín. Podría parecer la típica frase de una atleta después de una prueba difícil que quizá no salió exactamente como esperaba, pero que aun así terminó bien. Sin embargo, lo ocurrido durante la carrera de Wietrzyk fue, por decirlo de algún modo, mucho más complicado.
Wietrzyk, de 24 años y oriunda de Melbourne, Australia, se sintió indispuesta y sufrió un episodio de incontinencia durante la competencia, en la que los participantes alternan carreras con ejercicios funcionales como remo, empuje de trineo y burpees. Aun así, decidió continuar, y las imágenes del evento parecían mostrarla utilizando equipos y colchonetas compartidos mientras las heces le escurrían por las piernas.
Los incidentes de este tipo no son desconocidos en el deporte: Paula Radcliffe tuvo que orinar al borde de la carretera durante el maratón de Londres de 2005, mientras que Gary Lineker se convirtió en un ídolo nacional pese a sufrir un episodio similar durante un partido del Mundial de Italia 1990. La diferencia es que ninguno de esos incidentes ocurrió en un espacio cerrado ni obligó a otros competidores a utilizar después el mismo equipo.
El episodio, como era de esperar, generó polémica en la popular competencia, cuyo nombre combina “híbrido” —en referencia a las distintas disciplinas que deben dominar los participantes— y “estrella de rock”.
Wietrzyk eliminó posteriormente su publicación de Instagram y el cofundador del evento, Moritz Furste, se disculpó por haberle permitido continuar en la competencia tras el incidente.
“Hyrox cometió un error al no reaccionar de inmediato durante la carrera”, escribió en un comunicado publicado en redes sociales. “En última instancia, es mi responsabilidad prever este tipo de situaciones y no lo hice”.

Furste, excampeón olímpico de hockey sobre césped, añadió que la empresa modificó de inmediato su reglamento e introdujo nuevas normas y procedimientos para evitar que situaciones como esta se repitan. Hasta entonces, la competencia sancionaba conductas como escupir, tirar basura y sonarse la nariz, pero al parecer no contaba con un protocolo específico para casos relacionados con fluidos corporales y heces.
El incidente dividió las opiniones: algunos cuestionaron la aparente falta de consideración por la salud de las demás competidoras, que tuvieron que participar en condiciones insalubres mientras Wietrzyk seguía en carrera hasta conseguir la victoria, mientras que otros la consideraron una heroína por haberse impuesto pese a encontrarse claramente indispuesta.
De hecho, en otro comunicado compartido por Hyrox, la marca señaló que “les pedimos a nuestros atletas que se esfuercen al máximo” y que “a veces irán más allá de lo que incluso nosotros creíamos posible”. La misma publicación elogió el “coraje, la resiliencia y la determinación para no rendirse” de los participantes.
Todo esto plantea una pregunta: ¿Hyrox y los innumerables retos de entrenamiento de alta intensidad que vemos en redes sociales fomentan una filosofía de ejercicio basada en la idea de que cuanto más, mejor? ¿Estamos normalizando llevar el cuerpo al límite? ¿Y hasta qué punto es saludable?
No es la primera vez que un episodio ocurrido durante una competencia de Hyrox se vuelve viral. El año pasado, un video grabado durante una carrera en Australia mostró a un hombre que aparentemente dejó a su pareja al cuidado de los paramédicos después de que ella se desmayara para poder continuar compitiendo. El episodio reavivó el debate sobre si llevar el cuerpo hasta ese extremo para conseguir una marca personal merece reconocimiento o debería ser motivo de preocupación.
El entrenador físico sudafricano Leroy Saunders murió después de desplomarse y perder el conocimiento mientras participaba en Hyrox Bangkok 2026. Saunders, de 41 años, competía en la prueba celebrada en el Centro Nacional de Convenciones Queen Sirikit de Bangkok el 13 de agosto cuando perdió el conocimiento.
Según The Nation, personal del evento y equipos médicos le practicaron maniobras de reanimación antes de trasladarlo a un hospital, donde murió más tarde.
Hyrox nació en Hamburgo, Alemania, en 2018 por iniciativa de Furste y Christian Toetzke, quienes buscaban crear una competencia que atrajera tanto a quienes entrenaban en gimnasios como a los corredores. Apenas unos cientos de personas participaron en el primer evento, pero desde entonces la competencia experimentó un enorme crecimiento.

Actualmente, se celebran competencias en más de 85 ciudades de 30 países, y se prevé que este deporte alcance los 1,5 millones de participantes este año. Sus cofundadores esperan que genere 270 millones de dólares este año. A principios de este mes, un consorcio liderado por la firma de capital privado L Catterton, respaldada por el conglomerado de lujo LVMH, adquirió una participación mayoritaria en la empresa.
Parte de su popularidad radica en su sencillez. “Todas las carreras siguen la misma estructura, por lo que los participantes saben exactamente para qué se preparan y pueden comparar con facilidad sus resultados a lo largo del tiempo o medir su rendimiento frente al de otros competidores”, explica Joshua Davidson, profesor de ciencias del ejercicio clínico en la Universidad de Derby.
Las categorías de dobles y relevos, añade, también hacen del entrenamiento una experiencia social. Pero, sobre todo, Hyrox supo aprovechar el enorme poder de las redes sociales para fomentar la participación y conectar con un público para el que el fitness no es solo una forma de hacer ejercicio, sino también parte de su estilo de vida y su identidad. En un mundo dominado por lo digital, la posibilidad de documentar y compartir un logro aporta una dosis adicional de motivación y reconocimiento, concluye Davidson.
Así, competencias como Hyrox dejan de ser únicamente pruebas físicas y se convierten también en una forma de proyectar una determinada imagen ante los demás. Los logros deportivos funcionan como símbolos de disciplina y resiliencia, mientras que pertenecer a esa comunidad termina asociado con esas mismas cualidades.
Vivimos además en una época marcada por el sedentarismo. Un estudio de 2024 reveló que alrededor de tres cuartas partes de los británicos no cumplen con la recomendación del NHS de realizar 150 minutos de ejercicio a la semana. El entrenamiento híbrido, sin duda, “anima a mucha gente a mantenerse activa y a hacerlo de diferentes maneras”, afirma Shakira Akabusi, experta en fitness y fundadora de StrongLikeMum, gracias a la combinación de distintas disciplinas.
Tom Williams, responsable de rendimiento y entrenador de fuerza y acondicionamiento físico en Pure Sports Medicine, coincide en que no debe subestimarse una modalidad que ha llevado a “muchas personas a entrenar con mayor propósito y constancia”. Hyrox también ofrece a los participantes “un objetivo significativo que los ayuda a mantener la motivación”, señala, en lugar de hacer ejercicio simplemente porque sienten que es algo que “deberían” hacer.
Aunque Hyrox es un fenómeno relativamente reciente, los desafíos físicos de alta intensidad existen desde hace mucho tiempo. Los maratones, triatlones y pruebas de ciclismo de resistencia siempre gozaron de gran popularidad, explica el Dr. Hugh Coyne, médico general privado y cofundador de Coyne Medical. Lo que sí cambió de forma considerable, señala, son las expectativas sobre el rendimiento.
“Cuando era joven, simplemente terminar un maratón parecía extraordinario. Al comienzo de mi carrera como médico, completarlo en cuatro horas parecía extraordinario. Ahora la gente suele aspirar a hacerlo en tres horas”, afirma.
Hyrox y sus numerosos imitadores surgieron además en una época en la que nunca fue tan fácil presumir en internet de los logros deportivos. Seguro que todos conocemos a algún pesado de Strava obsesionado con optimizar hasta la última métrica de su carrera “casual” de 5 km; y, si no conoces a ninguno, probablemente ese pesado seas tú.
El resultado es una cultura en la que parece que todo el mundo bate sus marcas personales durante la hora del almuerzo, corre medias maratones cada fin de semana y después completa un entrenamiento de Hyrox para relajarse un poco. Y si no llevas tu cuerpo al límite de forma constante, puedes acabar con la sensación de que no estás haciendo lo suficiente.
Según Williams, las redes sociales “suelen mostrar actuaciones excepcionales, sufrimiento extremo e historias de personas que superan enormes dificultades. Aunque estos relatos pueden resultar inspiradores, también pueden hacer que resulte más difícil distinguir entre la resiliencia y la imprudencia. El peligro surge cuando algunas personas empiezan a considerar señales de alerta como el cansancio excesivo, una enfermedad, una lesión o una recuperación deficiente como obstáculos que deben ignorar, en lugar de advertencias a las que deberían prestar atención”.

Según añade, glorificar los excesos conlleva sus propios riesgos. “Las redes sociales suelen mostrar imágenes muy impactantes de esfuerzo y sufrimiento, pero dejan fuera los meses de entrenamiento progresivo, una nutrición adecuada, el sueño y la recuperación que hicieron posible ese rendimiento y permitieron sostenerlo en el tiempo”.
Por eso, existe el riesgo de que “algunas personas se inicien en este tipo de entrenamiento sin pasar por las etapas fundamentales necesarias para practicarlo a largo plazo”, explica Akabusi, “e intenten saltar directamente a un nivel de alta exigencia sin haber construido antes una base sólida”.
La experta señala además que la industria del fitness parece “dar mucha importancia a la potencia, la fuerza y la velocidad, algo que sin duda es importante y debería ser un objetivo para muchas personas, pero no valoramos lo suficiente la estabilidad y la movilidad. Para la salud y la longevidad, es igual de importante priorizarlas junto con la fuerza y la potencia”.
Los problemas empiezan a aparecer cuando las personas intentan conseguir una marca personal impresionante en poco tiempo. “Desde una perspectiva clínica, cada vez vemos más casos relacionados con errores en el entrenamiento que con la competencia en sí”, explica Williams, quien señala que “el error más común es intentar hacer demasiado en muy poco tiempo”.
Las lesiones por sobrecarga son frecuentes, en especial las que afectan al tendón de Aquiles, las pantorrillas, las rodillas y las caderas. También son habituales los problemas en la zona lumbar, los hombros y los isquiotibiales asociados con un alto volumen de entrenamiento, así como las lesiones derivadas de correr y las provocadas por la fatiga cuando no hay suficiente recuperación entre sesiones. Williams subraya que todas ellas pueden prevenirse y que no se deben a un peligro inherente a las competencias de Hyrox.
En lugar de concentrarse únicamente en entrenamientos y ejercicios específicos para la competencia, Akabusi recomienda desarrollar primero las capacidades físicas necesarias para afrontarla. “Hay que trabajar la capacidad aeróbica y la resistencia cardiovascular para poder mantener el ritmo y seguir corriendo incluso cuando aparece el agotamiento; el primer kilómetro se sentirá muy diferente al séptimo y al octavo. También debemos prestar atención a la recuperación, es decir, cuánto tarda el cuerpo en recuperarse, además de la fuerza del tronco, la estabilidad y la fuerza de agarre”.
También es importante descansar entre los entrenamientos y mantener horarios regulares de sueño, además de ejercitar el suelo pélvico (sobre todo teniendo en cuenta lo ocurrido el fin de semana pasado...).
Davidson considera que sería mejor fomentar una cultura del fitness que valore “la educación, una preparación sensata, la constancia y la recuperación” tanto como “celebra el esfuerzo visible”.
El “verdadero logro”, añade, no consiste en llevar el cuerpo al límite, sino en prepararse con “suficiente inteligencia” para afrontar un reto difícil y mantenerse lo “bastante sano” como para poder repetirlo.
Traducción de Leticia Zampedri





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