El inesperado problema que vuelve a complicar la misión Artemis II: el inodoro
El vuelo Artemis II, que despegó desde Houston, Texas, el miércoles pasado, marca el regreso de los humanos a la Luna después de 53 años.
La histórica misión de la NASA para regresar a la Luna avanzó sin grandes contratiempos durante los últimos cinco días, salvo por un problema importante y, potencialmente, bastante incómodo.
El inodoro de la nave espacial Orion, valorado en 23 millones de dólares y conocido oficialmente como Sistema Universal de Gestión de Residuos, falló el primer día de la misión de 10 días. El incidente representó un desafío para los astronautas de la NASA Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, junto con el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen.
El primer inconveniente ocurrió el jueves pasado, cuando la bomba del inodoro dejó de funcionar correctamente y requirió agua adicional para operar. Luego, el sábado, surgió un segundo problema en el sistema de descarga: el hielo bloqueó el conducto que expulsa los residuos líquidos al espacio. A pesar de ello, los técnicos lograron resolver los fallos hasta ahora.
El vuelo Artemis II, que despegó desde Houston, Texas, el miércoles pasado, marca el regreso de los humanos a la Luna después de 53 años. A largo plazo, la misión busca sentar las bases para una presencia humana permanente en el satélite y facilitar futuras misiones tripuladas a Marte.
Si todo sigue según lo previsto, el lunes a la 1:56 p. m. (hora del este) la tripulación sobrevolará la cara oculta de la Luna y establecerá un nuevo récord: la mayor distancia que humanos han recorrido desde la Tierra.

Después de completar el sobrevuelo lunar, los astronautas iniciarán el viaje de regreso a la Tierra. Si todo sale según lo previsto, la cápsula amerizará frente a la costa de California el viernes por la noche, a las 8:07 p. m. (hora del este).
El Sistema Universal de Gestión de Residuos de Artemis II utiliza flujo de aire para extraer la orina y las heces del cuerpo en el entorno de microgravedad. Además, incluye sujeciones para los pies y asideros que ayudan a los astronautas a mantenerse en su lugar.
Asimismo, todo el papel higiénico y los residuos sólidos se guardan en bolsas individuales impermeables, sin importar si el inodoro funciona o no.
Cada vez que el sistema presentó fallas, el control de misión en Houston indicó a los astronautas que lo usaran solo para defecar mientras los técnicos analizaban la situación. Para orinar, la tripulación recurrió a urinarios plegables de emergencia: recipientes plásticos alargados diseñados como alternativa a los pañales, que ya se usaron en los primeros días de las misiones lunares de la NASA durante el programa Apolo, entre 1969 y 1972.

Durante la misión Apolo 10 en 1969, incluso se registró un incidente con un excremento flotante. “Dame una servilleta, rápido”, dijo el comandante de la NASA Tom Stafford, según las transcripciones de la misión. “Hay un excremento flotando en el aire”.
El primer dispositivo similar a un inodoro no llegó al espacio hasta 1973, con el lanzamiento de la estación espacial Skylab, y desde entonces la tecnología ha experimentado numerosas mejoras.
La primera versión del Sistema Universal de Gestión de Residuos se instaló posteriormente en la Estación Espacial Internacional y fue enviada en una misión de carga en 2020. Aun así, la tecnología sigue siendo relativamente experimental. El domingo, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó en el programa State of the Union de CNN que las futuras misiones requerirán nuevos ajustes.

“En estos momentos, el inodoro es casi una capacidad adicional”, dijo. “Podemos hacer muchas cosas extraordinarias en el espacio, pero perfeccionar esta capacidad es algo en lo que sin duda debemos trabajar”.
Además, Marte está mucho más lejos que la Luna. Según la NASA, el viaje al planeta rojo tarda entre siete y diez meses, por lo que los astronautas necesitarán un sistema de inodoro que funcione correctamente y pueda soportar un trayecto de ese tipo sin demasiados problemas.
“Nuestros objetivos futuros son estabilizar y secar los desechos metabólicos para que sean microbianamente inactivos y, posiblemente, reutilizar esa agua. También buscamos reducir la cantidad de consumibles para el baño, porque se acumulan en una misión larga”, explicó en 2020 Jim Broyan, subdirector del programa de Control Ambiental y Tecnología de Soporte Vital y de Salud y Rendimiento de la Tripulación en el Centro Espacial Johnson de la NASA.
“Además, estamos evaluando si podemos reutilizar parte de los residuos”, añadió.
Traducción de Leticia Zampedri







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