Reseña de ‘Spider-Man: Un nuevo día’, la mejor película del héroe arácnido en más de 20 años
El Spider-Man de Tom Holland, ya establecido en Nueva York y enfrentando amenazas a nivel callejero, nunca había sido tan fiel al material original como en su cuarta película en solitario. Además, este enfoque beneficia a toda la franquicia
Con Un nuevo día, Marvel por fin devuelve a Spider-Man a las calles. La presentación del Peter Parker de Tom Holland en la multitudinaria Capitán América: Civil War (2016) fue una gran apuesta del estudio. Sin embargo, desde su acuerdo con Sony, que posee los derechos del personaje, ha resultado extraño ver al héroe neoyorquino por excelencia tan lejos del entorno que lo definió.
Lo enviaron al espacio, lo llevaron a un aeropuerto en Alemania y lo enfrentaron a varios de los monumentos más emblemáticos de Europa. Sin embargo, nunca se había sentido tan auténticamente Spider-Man como aquí. En una escena, levanta las manos con frustración porque su renuente aliado Frank Castle (Jon Bernthal), también conocido como Punisher, se niega a considerar cualquier opción que no implique disparar una ametralladora. Un nuevo día no solo presenta la mejor versión del personaje dentro del UCM, sino que también es, sin duda, la mejor película de Spider-Man desde Spider-Man 2 (2004), de Sam Raimi.
La trilogía anterior de Holland tenía su encanto, sobre todo por la química entre Peter, su novia MJ (Zendaya, también su pareja en la vida real) y su mejor amigo Ned (Jacob Batalon). Sin embargo, esta nueva entrega apuesta por cumplir la promesa de su propio título. El hechizo que Doctor Strange lanzó en Spider-Man: Sin camino a casa (2021), y que hizo que todos olvidaran que Peter Parker era Spider-Man, funciona como un verdadero reinicio para el personaje.
El resultado es un Spider-Man más maduro, aunque igual de carismático. Cuatro años después, Peter se refugia en su identidad como superhéroe y dedica su tiempo a enfrentar a villanos locales para sobrellevar su profunda soledad. Su tía May (Marisa Tomei) murió. MJ y Ned siguieron con sus vidas sin recordarlo. Además, el estrés extremo altera su ADN. Aunque esta versión de Spider-Man suele fabricar sus propias telarañas, ahora la sustancia brota directamente de sus muñecas, como en las películas de Raimi. La cinta, además, aprovecha al máximo el componente de terror corporal que plantea esta transformación.

¿Acepta el cambio o intenta combatirlo? Esa pregunta impulsa toda la película cuando Spider-Man comienza a perseguir a una nueva amenaza invisible y peligrosa que, al parecer, puede pasar de un cuerpo a otro. En ese contexto, Tom Holland vuelve a demostrar por qué es el actor que mejor ha captado la esencia de los cómics originales. Sin embargo, nunca había transmitido con tanta fuerza la complejidad de Peter Parker, con todas sus fortalezas y vulnerabilidades.
Al mismo tiempo, Un nuevo día representa una evolución tanto para su protagonista como para la franquicia. Aunque los guionistas Chris McKenna y Erik Sommers, de regreso en esta entrega, mantienen la continuidad del personaje, el director Destin Daniel Cretton, conocido por Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, y su director de fotografía habitual, Brett Pawlak, le dan un aire completamente renovado a la saga.
Como resultado, esta es la primera película de Spider-Man dentro del UCM que realmente transmite la sensación de estar en Nueva York, aunque gran parte de sus escenas se filmaron en un Glasgow transformado para la ocasión. Esa autenticidad también se refleja en la naturalidad y la energía de sus planos, así como en una producción que consigue que la ciudad se sienta viva.
Esa renovación también alcanza a las secuencias de acción, que son las mejores de la franquicia. Cretton las convierte en uno de los grandes atractivos de la película, en lugar de tratarlas como un requisito del género. Para lograrlo, toma elementos tanto de la historia de los cómics como de los aclamados videojuegos de Spider-Man desarrollados por Insomniac y los combina con impactantes escenas en cámara lenta, filmadas a 420 fotogramas por segundo. Gracias a ese enfoque, el poder de estos personajes se percibe con una intensidad mucho más inmersiva y sensorial.

Hay poco que se puede decir sobre el misterioso personaje de Sadie Sink, cuyo papel se ha mantenido deliberadamente en secreto durante la campaña promocional, sin revelar detalles de la trama. Lo que sí queda claro es que ofrece una actuación sobresaliente. Además, los inevitables cruces de Spider-Man: Un nuevo día, incluido el regreso de Hulk (Bruce Banner), están bien integrados y siempre responden a una necesidad narrativa o emocional.
Uno de los mayores aciertos de la película son las escenas entre Peter y Frank Castle (Jon Bernthal). Ambos forman una dupla ideal: mientras Spider-Man intenta resolver los conflictos sin recurrir a la violencia, Punisher, fiel a sus orígenes para público adulto, apuesta por métodos mucho más extremos. Ese contraste da lugar a algunos de los momentos más divertidos de la cinta.
Todavía es difícil anticipar qué rumbo tomará la franquicia después de Spider-Man: Un nuevo día, sobre todo tras las implicaciones para el universo Marvel que dejó Avengers: Doomsday este año. Sin embargo, después de que el presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, asegurara recientemente que el estudio priorizará la calidad en sus próximos proyectos, todo indica que Destin Daniel Cretton debería seguir al frente de la saga.
Dirigida por Destin Daniel Cretton, la película está protagonizada por Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jacob Batalon, Jon Bernthal, Tramell Tillman, Michael Mando y Mark Ruffalo.
Spider-Man: Un nuevo día se estrena en cines el 29 de julio.
Traducción de Leticia Zampedri





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