¿Por qué Michael Jackson resulta tan inquietante en su nueva película biográfica?
Al eliminar el contexto más oscuro de la historia de Michael Jackson —desde las acusaciones de abuso violento por parte de su padre hasta sus primeras experiencias sexuales—, la controvertida nueva película biográfica lo presenta como un excéntrico extraño y siniestro. Es un resultado irónico para una película excesivamente edulcorada, diseñada para limpiar su imagen, escribe Adam White
“El alma no existe. Es solo algo que se inventaron para asustar a los niños. Como el coco o Michael Jackson”, dijo una vez Bart Simpson.
Podría decirse que nada benefició más a Michael Jackson que su muerte. Significó que ya no habría escándalos de alto perfil que otros tuvieran que solucionar, ni acusaciones públicas de abuso sexual infantil que lo obligaran a negar los hechos o a entrar y salir de los tribunales. Pero otra ventaja para el extenso patrimonio de Jackson fue el repentino fin de la gran broma recurrente que circulaba en la cultura popular.
El chiste insistía en que era un hombre extraño, inquietante y que podía desprenderse y volverse a pegar la nariz a voluntad. También insistía en que era malvado, sexualmente disfuncional y que tenía un chimpancé llamado Bubbles (esto último, por supuesto, era muy cierto). Y la idea de Jackson como un bicho raro enmascarado, que vestía a sus hijos con velos (también cierto) y se escondía en las sombras esperando para atacar (menos cierto… quizás), era tan omnipresente que invadió Scary Movie 3, South Park, los videos musicales de Eminem y los ya mencionados Simpsons. Y luego, una vez que Jackson murió, los chistes parecieron cesar y la narrativa pareció cambiar. La tragedia de la temprana muerte de Jackson, a los 50 años en 2009, hizo que burlarse de sus excentricidades resultara un tanto grosero, mientras que la familia Jackson se unió en torno a un lema común: Michael no era raro, sino demasiado bueno, demasiado generoso, demasiado ingenuo, demasiado entrañablemente infantil, para este mundo tan cruel.
Resulta irónico que Michael, la película biográfica de Antoine Fuqua sobre el rey del pop, financiada por la familia Jackson —y cuya trama termina en 1988, antes de que surgieran esas molestas acusaciones—, fracase estrepitosamente en presentar a su protagonista como una persona normal. A pesar de su ostentación y su elevado coste, Michael no logra escapar de la inquietante naturaleza de Jackson, y dudo que lo intente realmente. Simplemente expone la locura surrealista del hombre con la esperanza de que el público la encuentre adorable.

“No eres como los demás”, le dice a Michael su madre Katherine, en un momento de la nueva película. Katherine es interpretada por la veterana actriz de los noventa Nia Long (con una voz temblorosa y una expresión permanentemente escéptica), y Michael por Jaafar Jackson. Jaafar (29) es el sobrino del verdadero Michael, hijo de su hermano Jermaine, y un hombre que, con la ayuda de un sinfín de prótesis faciales y trucos de voz digitales, hace un trabajo excelente interpretando a una megaestrella fácilmente imitable. La declaración de Katherine puede interpretarse de dos maneras, ya que Michael siempre se esfuerza por mantener las cosas lo más ambiguas posible.
No, Michael Jackson no es como los demás. Es un genio de la producción; un bailarín fenomenal; un vocalista supremo. Su música es brillantemente atemporal, como lo demuestran las numerosas actuaciones y videoclips recreados en la película. Pero tampoco es como los demás porque, para cualquiera con dos dedos de frente, es un auténtico excéntrico. El Michael adulto celebra su separación profesional de su padre autoritario, Joe (Colman Domingo, con sus cejas malvadas y su ceño fruncido), comprando montones de juguetes para niños, y prefiere jugar al Twister antes que acostarse con groupies, como hacen sus hermanos. Así que, mientras ellos se van de fiesta, él juega Twister con Bubbles. El Michael de Michael no expresa su entusiasmo por trabajar con el superproductor Quincy Jones con ninguna persona, sino con su llama mascota, y parece tener una única confidente real en su hermana LaToya, cuyo papel dentro del clan Jackson parece ser el de “la que lleva muchas cintas para la cabeza” (en realidad, según se dice, Michael era el más cercano a su hermana Janet, pero ella, literalmente, no existe en el universo de Michael, ni como un rostro presente en la mesa durante la cena, ni como un cameo al estilo Nick Fury en los créditos finales que insinúe una secuela).
Michael también idolatra a Mickey Mouse y Peter Pan (se le representa más o menos como el adulto Disney original; y para que no pienses que estoy siendo cruel con una sola persona, ¡creo que ellos también están locos!), y parece inspirarse en la nariz puntiaguda y respingona de Peter para su primera de varias operaciones de nariz. ¡Y los niños! ¡Ay, los niños! Michael adora a los pequeños, y se pasea por los hospitales como la Madre Teresa con un solo guante brillante, y prometiendo salvar al mundo un niño a la vez. “Tengo una luz brillante en mí”, le dice a una peluca espantosa interpretada por Miles Teller. Agrega: “Estoy aquí para amar y para curar”.

Curiosamente, la rareza de Michael Jackson en la película es un completo accidente. La cinta suaviza el contexto que, irónicamente, podría haber ayudado a mejorar su imagen pública. El verdadero Jackson era una persona profundamente traumatizada y frágil, que habló conmovedoramente sobre los abusos que sufrió de niño. En 1990, Jackson dijo: “Mi padre era un hombre severo, muy severo. Usaba cinturones, cables, cualquier cosa que tuviera a mano. Me pegaba tan fuerte que a veces pensaba que no saldría de allí. Oía a mi madre rogándole que parara, y yo solo quería desaparecer. Le tenía tanto miedo que con solo verlo entrar en casa me temblaba el cuerpo”.
Sin embargo, los abusos de Joe se eliminan casi por completo de la película. Lo vemos golpear al pequeño Michael, de ocho años, con un cinturón en una escena inicial, pero por lo demás se le representa simplemente como un tirano iracundo al que le gusta alzar la voz, pero que no llega a ponerle la mano encima a sus hijos. Muchas escenas parecen preparar el terreno para que Joe ejerza violencia física sobre quienes lo rodean, desde sus hijos hasta Katherine, pero siempre se retira antes de que las interacciones se acaloren demasiado. Y a lo largo de la trama, se percibe que el filme incluso perdona a Joe; que, en realidad, su estilo de gestión volátil fue simplemente el mal necesario que ayudó a convertir a Michael y a sus hermanos en grandes estrellas. Cabe mencionar que los hermanos que participaron activamente en la producción de Michael —Jackie, Jermaine y Marlon— siempre han negado que Joe abusara de sus hijos.

Biografías no autorizadas también sugieren que la temprana exposición de Jackson a trabajadoras sexuales y groupies contribuyó a su atípica relación con el sexo y a su incapacidad para comprender los límites o el tipo de relaciones que, para los observadores externos, resultarían totalmente inapropiadas. Ciertamente, las mujeres son un tema secundario a lo largo de la película, desde su hermana mayor, Rebbie (quien, al igual que Janet, no existe en el universo de Michael ), hasta las mujeres con las que el cantante salió durante los años ochenta, incluidas las actrices Brooke Shields y Tatum O'Neal.
Quizás, los productores de Michael simplemente conocen a su público. Los fans de Jackson son, por decirlo suavemente, muy protectores con su ídolo. Perdí la cuenta de las veces que me dijeron que me suicidara después de escribir un artículo sobre las acusaciones de abuso contra Jackson en 2019.
Lo fascinante de Michael, y del propio Michael Jackson, es que cada uno de nosotros verá lo mismo y lo interpretará de forma diferente. Un espectador verá a un individuo profundamente extraño y atormentado, cuya historia ha sido despojada de su lado oscuro para proteger la imagen de la familia; otro verá a un ingenuo inocente, lleno de una envidiable extravagancia, cuya historia ha sido deliberadamente contada a medias porque los charlatanes y mentirosos que lo atacaron no merecen aparecer en pantalla. Jackson es la prueba de Rorschach humana definitiva.
“La película complace a un sector muy específico de los fans de mi padre que aún vive en un mundo de fantasía, y van a estar contentos con ella”, declaró el año pasado Paris (28), la hija de Michael. Añadió: “Lo que pasa con estas películas biográficas es que son de Hollywood. Es un mundo de ensueño; no es real, pero te lo venden como tal. La narrativa está controlada y hay muchas imprecisiones”.
No está claro a qué se refería exactamente. Pero, fiel a la tradición de Jackson, puede interpretarse de cualquier manera.
'Michael' ya está en los cines.
Traducción de Sara Pignatiello







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