Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

La ‘biopic’ de Michael Jackson es un producto sin alma y oportunista

Esta película, respaldada por la familia Jackson, presenta al Rey del Pop como una figura casi intachable: un personaje bienintencionado que pone fin a la violencia de las pandillas por sí solo y que, además, cuida de niños enfermos

Primer avance de la película de Michael Jackson revela a Jaafar Jackson en el papel del artista
Read in English

Se puede señalar a Bohemian Rhapsody, la película sobre Queen, que fue cuestionada tanto en lo visual como en lo narrativo, pero aun así ganó cuatro premios Oscar y recaudó 910 millones de dólares en todo el mundo, como el punto de partida del reciente auge de películas biográficas musicales sin gracia y avaladas por los herederos. A partir de títulos como Bob Marley: One Love (2024), Back to Black (2024) y Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody (2022), la frontera entre cine y estrategia de marketing empieza a desdibujarse.

En ese marco, el principal atractivo de Michael, la incursión de Graham King, productor de Bohemian Rhapsody, en la vida del Rey del Pop, no pasa por intentar comprender a Jackson como persona o artista, ni por dimensionar el peso de su legado como una de las figuras culturales más influyentes del siglo XX. La película funciona más bien como un objeto de consumo pensado para los fans, casi como una prueba de lealtad. En lugar de desarrollar una narrativa sólida, prioriza una sucesión de momentos reconocibles, de modo que el público encuentre lo que espera: desde el videoclip de ‘Thriller' hasta la actuación de ‘Bad' en Wembley en 1988.

Aunque este enfoque no es nuevo, resulta especialmente inquietante cuando se aplica a una figura tan compleja como Jackson. Michael se detiene en 1988, seis años antes del acuerdo extrajudicial con Evan Chandler —quien lo acusó de abusar de su hijo Jordan, de 13 años— y 17 años antes de que el cantante fuera absuelto en un juicio penal por abuso sexual infantil.

En paralelo, King aseguró los derechos para producir la película pocos meses después del estreno de Leaving Neverland, el documental de Dan Reed en el que Wade Robson y James Safechuck acusaron a Jackson de abuso. Según The Hollywood Reporter, la versión original incluía al propio Jordan Chandler; sin embargo, una vez finalizada la producción, se advirtió que el acuerdo firmado en su momento impedía representarlo o mencionarlo en cualquier obra audiovisual. Como consecuencia, se realizaron nuevas grabaciones que, de acuerdo con distintos reportes, fueron financiadas por los herederos de Jackson.

Jaafar Jackson como Michael Jackson en ‘Michael’
Jaafar Jackson como Michael Jackson en ‘Michael’ (Lionsgate)

Si bien una placa final indica que “su historia continúa” en lo que, por ahora, se perfila como una secuela, la película incluye varias escenas del cantante visitando a niños enfermos en hospitales, además de múltiples referencias al rancho Neverland. Sin embargo, la pregunta central —cómo Michael decide representar a Jackson frente a las acusaciones— resulta sorprendentemente difícil de responder. Para hacerlo, el guionista John Logan y el director Antoine Fuqua deberían ofrecer una mirada definida sobre el personaje, algo que la película nunca termina de construir.

Jackson aparece interpretado por su sobrino, Jaafar Jackson, cuyo parecido con el artista es, por momentos, asombroso. También logra una imitación convincente en la forma de hablar, cantar, bailar y sonreír, mientras su voz se mezcla con grabaciones originales. Aun así, la emoción casi no aparece: Fuqua filma los números musicales desde una distancia que impide percibir qué siente o piensa el personaje durante buena parte del relato.

En los orígenes de The Jackson 5 se insinúa una tensión incómoda. Un joven Jackson (Juliano Krue Valdi), impulsado por su padre Joe (Colman Domingo), se mueve con energía sobre el escenario al ritmo de ‘I Want You Back' y ‘ABC', solo para regresar luego a un hogar marcado por la violencia. Sin embargo, la película no profundiza en ese contraste; por el contrario, lo reproduce sin cuestionarlo y termina por diluir el trauma y el aislamiento derivados del abuso infantil en escenas que rozan lo trivial.

El tono incluso invita a tomar con ligereza situaciones que deberían tener otro peso, como cuando Jackson pide a distintos representantes y ejecutivos que despidan a su padre para iniciar su carrera solista, o en las secuencias en las que se refugia en su chimpancé Bubbles —una recreación digital poco lograda— o en su llama. Domingo, habitualmente un actor de gran sutileza, queda reducido en el tramo final a una interpretación exagerada, más cercana a un villano caricaturesco, algo que tampoco ayudan a matizar ni el maquillaje ni las prótesis.

Colman Domingo como Joe Jackson en ‘Michael’: una interpretación que recuerda a un villano de caricatura
Colman Domingo como Joe Jackson en ‘Michael’: una interpretación que recuerda a un villano de caricatura (Lionsgate)

Si Michael existe para suavizar el legado de un ícono, lo hace al borrar cualquier rastro de intención o capacidad de decisión, más allá de una idea difusa: Jackson como un soñador destinado a “difundir amor y sanar”. Más allá de algunas escenas en las que hojea con nostalgia un libro ilustrado de Peter Pan, llama al Capitán Garfio “José” y luego lamenta que su piel y su nariz no se parezcan a las del “niño que no quería crecer”, el guion de Logan apenas se detiene en la identidad del protagonista ni en su vínculo con la cultura negra.

Quincy Jones (Kendrick Sampson), responsable de producir Off the Wall (1979), Thriller (1982) y Bad (1987), queda relegado a un segundo plano en favor del mánager John Branca (Miles Teller), hoy coejecutor del patrimonio de Jackson y productor de la película. Diana Ross, clave en el ascenso de The Jackson 5, ni siquiera aparece. En esa misma línea, la decisión de incluir a miembros de las pandillas rivales de Los Ángeles (Crips y Bloods) en el videoclip de ‘Beat It' se presenta de forma tan simplificada que parece sugerir que Jackson terminó con la violencia de pandillas por su cuenta, casi como resultado de un gesto coreográfico. Incluso el histórico sesgo de MTV contra artistas negros se resuelve con una llamada telefónica rápida, a cargo de un ejecutivo de CBS interpretado por Mike Myers.

En definitiva, Michael se limita a recrear, de manera mecánica, las imágenes más reconocibles de la carrera del artista. Es, sin duda, el camino más fácil: evita cualquier complejidad y reduce a una figura profundamente contradictoria a una sucesión de postales. Al final, la pregunta resulta inevitable: ¿para qué intentar retratar a una persona cuando se la puede convertir en un producto?

Dirección: Antoine Fuqua. Reparto: Jaafar Jackson, Nia Long, Laura Harrier, Juliano Krue Valdi, Miles Teller y Colman Domingo. Duración: 127 minutos. Clasificación: 12A.

Michael se estrena en cines el 22 de abril.

Traducción de Leticia Zampedri

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in