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Olimpiadas de Invierno 2026: la federación de esquí se pronuncia tras rumores sobre inyecciones genitales

El organismo rector del deporte descartó cualquier versión sobre posibles inyecciones en el pene para mejorar el rendimiento deportivo

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El organismo que rige el esquí a nivel mundial desestimó como un “rumor disparatado” la idea de que saltadores de esquí se estén inyectando ácido hialurónico en el pene para obtener una ventaja competitiva.

La que ya es considerada una de las historias más insólitas del ámbito olímpico comenzó cuando el diario alemán Bild informó sobre comentarios dentro de la comunidad del salto de esquí acerca de una supuesta práctica destinada a aumentar las medidas de los atletas, lo que les permitiría usar trajes más grandes y aerodinámicos en competencia.

Aunque no existe evidencia de que esa práctica se haya utilizado ni hay acusaciones contra ningún deportista, el tema cobró mayor notoriedad el jueves, cuando fue mencionado durante una conferencia de prensa de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), que indicó que analizaría las versiones.

Ante la repercusión, la Federación Internacional de Esquí (FIS) intervino y rechazó de plano esas afirmaciones, al señalar

que “nunca ha habido indicios y mucho menos pruebas”, de que se esté recurriendo a ese tipo de método.

El saltador esloveno Cene Prevc, medallista de plata olímpico en 2022, dijo a Reuters que es un tema del que se habló “bastante” hace alrededor de un mes en el mundo del salto de esquí, aunque aclaró que no tiene conocimiento de que alguien haya recurrido realmente a esa práctica.

Los saltadores de esquí de alto nivel se someten a escaneos corporales completos para comprobar que sus trajes, ajustados al cuerpo, no incluyan material extra que pueda darles mayor sustentación en el aire.

La normativa permite que la entrepierna del traje de un saltador de esquí llegue hasta la base de los genitales, lo que implica que un pene de mayor tamaño podría aportar más material con potencial impacto en el rendimiento.

Según un estudio publicado por la revista científica Frontiers, incluso un leve cambio en el ajuste del traje puede tener efectos concretos una vez que el atleta abandona la rampa. De acuerdo con simulaciones por computadora, cada centímetro adicional de tela podría sumar hasta 2,8 metros a la distancia del salto.

“Cuanta más superficie tienen, mayor es el área que exponen en el aire y más lejos llegan”, explicó a Reuters Marco Belloli, director del departamento de mecánica del Politécnico de Milán.

“En la práctica, es como si fueran planeadores: cuanto mayor es la superficie de las alas, más lejos pueden volar.

“Por eso, el truco durante la fase de medición consiste en intentar aumentar el volumen corporal aparente del saltador para que el traje resulte más grande y se amplíe la superficie alar, sin incrementar de manera significativa la masa del atleta, es decir, su peso”.

El tema ha llamado la atención también porque, en el pasado, la manipulación de los trajes ya derivó en sanciones dentro de este deporte.

Las sospechas se dan luego de un episodio ocurrido en 2025, cuando los medallistas olímpicos noruegos Marius Lindvik y Johann Andre Forfang fueron suspendidos por tres meses, tras descubrirse que su equipo había modificado de forma encubierta las costuras de la entrepierna de los trajes durante el Mundial de Esquí de ese año.

Artículo elaborado con informes adicionales de Reuters

Traducción de Leticia Zampedri

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