Caso Cornell: policías armados irrumpen en casa de Jane Doe tras llamada falsa al 911
“No creo que esté muy bien ahora”, dice el abogado de la exalumna que afirmó haber sido drogada y violada en una casa de fraternidad
La exalumna de la Universidad de Cornell conocida como Jane Doe, quien alegó haber sido violada en grupo en una fraternidad en 2024, ha recibido una avalancha de amenazas de muerte e intentos de revelar su identidad, y quedó conmocionada esta semana después de que la policía irrumpiera en la casa de su familia tras una llamada falsa al 911, según un informe.
En una demanda presentada el mes pasado, Doe afirmó que había sido drogada y violada en grupo por siete miembros (ahora conocidos como “los 7 de Cornell”) de la ahora extinta fraternidad Chi Phi en Ithaca, Nueva York, Estados Unidos, en octubre de 2024. Ninguno de los hombres ha sido acusado penalmente y todos han negado haber cometido delito alguno.
Sin embargo, la reacción pública ante las acusaciones ha sido visceral. Si bien el caso ha provocado protestas generalizadas y ha reavivado el debate sobre la agresión sexual en los campus universitarios en EE. UU., también ha dado lugar a una serie de amenazas violentas dirigidas a Doe, según declaró su abogado, Thomas Giuffra, a CNN.
El martes, la policía acudió a la casa de los padres de Doe tras recibir una denuncia falsa de que “alguien estaba matando gente en la casa”, según Giuffra. Al día siguiente, Doe pegó papel en las ventanas para impedir que nadie mirara dentro, por temor a que un pistolero los atacara, según declaró su abogado.
“No creo que esté muy bien ahora. Tiene miedo”, dijo Giuffra.
Giuffra afirmó que, antes de esta semana, las amenazas provenían principalmente de “un grupo marginal de lunáticos”. Pero añadió: “Ahora se trata de alguien que está tomando medidas reales para hacerle daño, y eso da bastante miedo”.
El incidente del martes tuvo lugar alrededor de las 7:00 p. m., cuando un agente de policía de la ciudad natal de Doe fue enviado al domicilio familiar tras recibir un aviso de que un hombre había disparado y matado a su madre y a su hermana. CNN no reveló la ciudad natal de Doe a petición de su abogado.
Las autoridades llegaron a la casa y encontraron un auto con el hermano y el novio de la joven saliendo marcha atrás del camino de entrada. Mientras un agente detenía a los dos hombres, el padre de Doe salió de la casa gritando: “Soy el padre. ¿Qué está pasando?”. Luego les dijo a las autoridades que su hija era la demandante en el caso de Cornell y que su familia había estado recibiendo amenazas.
“Por suerte, el hermano estaba en el auto y levantó las manos”, dijo Giuffra, y agregó que el novio de Doe había sido “tirado al suelo” y a su padre le “[habían apuntado] con armas” durante el aterrador incidente. La policía y el FBI están investigando el intento de llamada falsa a la policía, indicó Giuffra.
Según el informe, la policía llegó momentos después de que Doe recibiera una llamada de alguien que afirmaba ser pariente de uno de los siete hombres que mencionó en su denuncia civil. Doe informó a los agentes que se encontraban en la casa sobre la llamada.
Algunos de los repugnantes mensajes de texto, compartidos con el periódico The New York Post, incluían amenazas. Uno de ellos le preguntaba a Doe: “¿Te gustaría ver el cerebro de [censurado] frente a [censurado]?” y “Si es así, no retires la denuncia. Si te importa tu familia, [censurado], retira la denuncia”.
Las amenazas también incluyeron una llamada telefónica de tres minutos en la que la persona nombró a Doe, mencionó direcciones y personas que ella conocía, y la amenazó con hacerle daño. Además, el lunes, la joven recibió un mensaje de texto con tres emojis que representaban armas, según informó su abogado a CNN.
No había pruebas que sugirieran que alguna de las personas que contactaron con Jane Doe estuviera realmente emparentada, o no, con alguno de los individuos mencionados en la demanda.
Giuffra estimó que Doe había recibido decenas de amenazas desde que presentó la demanda de 101 páginas en septiembre contra Cornell, siete miembros de la fraternidad Chi Phi y varias personas más. La demanda alega que fue drogada y violada por miembros de la fraternidad, quienes luego invitaron a otros en un chat grupal a participar en la agresión. Asimismo, la universidad no la habría protegido ni habría castigado a los estudiantes acusados, quienes han negado haber cometido ningún delito.
Tras la supuesta agresión, Doe denunció el incidente al Departamento de Policía de Cornell, lo que provocó la suspensión de la fraternidad Chi Phi y dio lugar a una investigación que duró varios meses. Dos de los hombres fueron expulsados y otros fueron suspendidos.
La fiscal general de Nueva York ha reabierto una investigación penal sobre las acusaciones, aunque nadie ha sido arrestado ni acusado.
También se han producido protestas a gran escala, tanto en el campus de Cornell como en todo EE. UU., en respuesta a las acusaciones. El miércoles, estudiantes de Cornell realizaron una sentada de siete horas en solidaridad con Doe. Mientras tanto, el jueves se planificaron más de 150 paros estudiantiles en todo el país en apoyo a Doe y a otras víctimas de abuso sexual.
Los eventos se titulan “#StopSexualViolence: From the Frat House to the White House National Day of Action” (#NoMásViolenciaSexual: de la fraternidad a la Casa Blanca; día de acción) y se llevarán a cabo en al menos 50 campus universitarios, según informó USA Today. Se prevé la realización de varias protestas multitudinarias, entre ellas en la plaza Foley Square, en la ciudad de Nueva York; frente al Tribunal Supremo de Nueva York, donde Doe presentó la demanda; y en Ithaca, donde se encuentra la Universidad de Cornell.
Las violentas reacciones a la demanda han enfurecido a los padres de Doe, mientras que la exalumna de la prestigiosa Ivy League está aterrorizada, según declaró su abogado.
“El padre está preocupado por su hija. No puede creer que esto le haya sucedido simplemente porque ella haya intentado hacer valer su voz. Pero los padres son personas muy fuertes y van a proteger a su hija”, afirmó Giuffra.
Traducción de Sara Pignatiello



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