Hombres chinos en Alemania usaron Telegram para compartir videos de violaciones, según fiscales

Se autodenominaban la “escuela alemana de conducción para expertos”, pero los fiscales sostienen que el verdadero propósito de sus chats en Telegram era alardear de las mujeres a las que violaron y compartir consejos sobre cómo drogarlas.
En publicaciones que a veces incluían fotos y videos de sus ataques contra víctimas inconscientes, se referían a las mujeres como “autos”, a los sedantes como “combustible” y a la violación como “conducir”, según documentos judiciales. Llamaban a sus víctimas “cerdos muertos”.
Los investigadores han revisado minuciosamente varios años de publicaciones en cerca de dos docenas de chats grupales en la popular aplicación de mensajería que, según creen las autoridades, funcionó como una red en línea de depredadores compuesta principalmente por hombres chinos que atacaban sobre todo a mujeres chinas en Alemania. La investigación ha llevado a la condena de tres presuntos miembros del círculo interno por violación y otros cargos, y al juicio en curso de un cuarto hombre en Berlín.
“Los perpetradores se caracterizaban por una particular falta de escrúpulos, una cosificación de las víctimas y la planificación pérfida de sus crímenes”, declaró el fiscal jefe de Fráncfort, Dominik Mies, a The Associated Press.
Siguen siendo desconocidos, al menos para el público, detalles importantes de la investigación, como cuántos ataques y perpetradores se han vinculado a los chats alemanes de Telegram y cómo esos chats —algunos de los cuales, según se informó, tenían decenas de miles de miembros— pudieron operar durante tanto tiempo. Tampoco está claro si los chats están vinculados a una investigación en expansión en Europa y América sobre agresiones sexuales facilitadas por drogas por parte de comunidades misóginas en línea.
La comunidad china se moviliza para apoyar a las víctimas
Bajo las leyes alemanas de privacidad, la fiscalía tiene limitaciones sobre lo que puede decir fuera de la sala del tribunal, los documentos tienen acceso restringido y, en el caso abierto en Berlín, se ha obligado al público a abandonar la sala durante partes del juicio.
Esto puede explicar por qué la investigación sobre el grupo de Telegram ha recibido menos atención en Alemania de la que cabría esperar. Pero integrantes de la comunidad china del país, en su mayoría mujeres, han estado asistiendo a las audiencias para mostrar apoyo a las víctimas aunque no las conozcan.
“Lo que realmente enfurece es ver que esos grupos odian a las mujeres, no tienen respeto. A las mujeres no se las ve como personas”, comentó Fu Xiao, quien viajó unos 500 kilómetros (310 millas) a Berlín la semana pasada para asistir al juicio.
En China, los medios estatales han cubierto los casos de manera exhaustiva, pero el debate más amplio sobre los procesos judiciales en redes sociales en chino como Rednote ha sido parcialmente censurado. Ciertas etiquetas han tenido más probabilidades de hacer que una publicación sea eliminada o bloqueada en Rednote, según muestran capturas de pantalla y búsquedas. Pero publicaciones con un lenguaje menos directo han sobrevivido a los censores, incluidas las que se refieren a “violación en una cita” o al eufemismo “estudiantes que estudian en el extranjero en Alemania”.
El Ministerio de Seguridad Pública de China y Rednote no respondieron a solicitudes de comentarios.
Los casos evocan un juicio histórico en Francia
Los casos alemanes han suscitado comparaciones con los ataques contra Gisèle Pelicot, una mujer francesa que, durante casi una década, fue drogada y violada repetidamente por su entonces esposo y por desconocidos a quienes él invitaba a su casa. El juicio —y la decisión de Pelicot de renunciar al anonimato— provocó una reflexión sobre la cultura de la violación en Francia y otros lugares.
“Pelicot no es un caso aislado. Esto no es un fenómeno chino o francés, sino uno que también existe en Alemania y, en última instancia, en todo el mundo”, afirmó el juez Markus Koppenleitner durante una vista en Múnich sobre uno de los hombres chinos condenados en la investigación alemana.
Casos similares a la investigación de la “escuela alemana de conducción” han ido apareciendo en todo el planeta. Aunque las autoridades no los han vinculado públicamente con los procesos alemanes, algunos investigadores han citado como cruciales para sus avances las pistas aportadas por autoridades y periodistas alemanes.
Investigadores alemanes se pusieron en contacto el año pasado con la policía de Los Ángeles por un posible sospechoso de agresiones sexuales facilitadas con drogas. El acusado, un estudiante de posgrado de China, está acusado de drogar y agredir sexualmente a tres mujeres en Los Ángeles después de que, presuntamente, obtuviera las drogas de un ciudadano chino en Alemania.
La policía en Países Bajos arrestó el mes pasado a cuatro hombres sospechosos de drogar y abusar sexualmente de mujeres tras recibir información de autoridades de Alemania y el Reino Unido. La policía neerlandesa indicó que los presuntos perpetradores usaban grupos de chat en redes sociales para difundir videos que mostraban los abusos y para hablar sobre cómo drogar a las víctimas.
Y Europol, la agencia policial de la Unión Europea, anunció la semana pasada el “Proyecto Medusa”, una operación internacional diseñada para desmantelar redes en línea que promueven agresiones sexuales facilitadas por drogas. Fuerzas del orden de Alemania y el Reino Unido encabezan la operación, que ya ha tenido 57 arrestos.
Los casos plantean preguntas sobre Telegram
La red alemana de agresores logró prosperar pese a claras violaciones de los términos de servicio de Telegram, lo que vuelve a plantear interrogantes sobre cómo se ha utilizado la plataforma para actividades delictivas.
En 2024, el fundador de la aplicación fue arrestado en París por acusaciones de que la plataforma se estaba usando para actividades ilícitas, incluido el tráfico de drogas y la distribución de imágenes de abuso sexual infantil. Él negó haber cometido irregularidades y atribuyó el problema al aumento de usuarios de Telegram, que, según dijo, “provocó problemas de crecimiento que facilitaron que los delincuentes abusaran de nuestra plataforma”. La investigación sigue en curso.
“La violencia sexual está explícitamente prohibida por los términos de servicio de Telegram y ese contenido se elimina de manera rutinaria”, señaló la empresa en un comunicado. “Telegram cumple con todas sus obligaciones legales en relación con ese contenido dañino, incluido todo lo establecido por” la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea.
La empresa no respondió a preguntas sobre los casos alemanes, entre ellas cómo se publicaron durante años en la aplicación fotos, videos y comentarios sobre delitos sexuales, si Telegram estaba al tanto de la actividad y qué hizo, si es que hizo algo, para alertar a las autoridades.
Algunos de los chats alemanes de Telegram se remontan al menos a 2020, según muestran documentos judiciales. La abogada Magdalena Gebhard, quien representó a una víctima en un juicio anterior en Berlín que terminó en condena, indicó que había un círculo interno de ocho perpetradores, pero que algunos de los grupos de chat tenían hasta 50.000 miembros.
La policía no tuvo conocimiento de la red hasta 2024 después de que un hombre en Fráncfort, identificado por los tribunales alemanes como Dapeng Z., cambiara sus tácticas: pasó de drogar y abusar sexualmente de conocidas a atacar a desconocidas que conocía en línea, según la fiscalía.
La policía alemana arrestó a Dapeng Z., a quien medios alemanes y chinos han señalado como el cabecilla del grupo, en 2024 en cooperación con las fuerzas del orden chinas, según el consulado chino en Fráncfort y Beijing News, un medio estatal.
Fue condenado en febrero a 14 años de prisión por violación agravada, intento de asesinato y otros delitos, aunque apeló. Sus abogados no respondieron a una solicitud de comentarios.
Aunque las autoridades no han dicho públicamente cuántas mujeres fueron víctimas de la red de la “escuela de conducción”, sí han señalado que la investigación continúa, lo que significa que podría haber más arrestos y víctimas adicionales. La clienta de Gebhard, por ejemplo, sólo se enteró de que había sido agredida sexualmente después de que los investigadores descubrieran material de video.
Se espera otro veredicto
El acusado Zhiting S. debe recibir su veredicto y una posible sentencia en Berlín el miércoles. Se cree que forma parte del círculo interno del grupo, informaron medios estatales alemanes y chinos. Fue acusado de agresión sexual y otros cargos.
Los fiscales sostienen que dio instrucciones, basándose en formación médica previa, a un grupo de Telegram sobre qué drogas podían usarse para sedar a mujeres antes de agredirlas sexualmente. Afirman que al menos una persona siguió su consejo antes de un ataque en Fráncfort.
Las autoridades alemanas también acusaron a Zhiting S. de abusar sexualmente de manera reiterada de una mujer en China y de compartir imágenes de la agresión en línea.
El abogado defensor Ehssan Khazaeli indicó que su cliente ha admitido formar parte de un grupo de chat, pero que no ofreció ningún consejo significativo. Añadió que varias de las acusaciones fueron retiradas, incluida la posesión de material de abuso infantil y la complicidad en lesiones corporales.
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Wu informó desde Bangkok. Los periodistas de The Associated Press Geir Moulson y Fanny Brodersen en Berlín, Molly Quell y Mike Corder en La Haya, Países Bajos, Jaimie Ding en Los Ángeles y Jill Lawless en Londres contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



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