Expertos advierten que el “narcisismo” e “inseguridad” de Trump se reflejan en amenazas a Irán y ataques al Papa
La preocupación por la aptitud mental de Trump alcanzó niveles sin precedentes en medio de la guerra con Irán, mientras sus críticos piden invocar la 25.ª Enmienda, informa Rhian Lubin
En la mañana del Domingo de Pascua, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un mensaje en Truth Social que, según sus críticos, resultó tan “desquiciado” que reavivó el debate sobre su salud mental.
“¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno!”, escribió en su plataforma Truth Social en medio de la guerra, muy impopular, en Oriente Medio.
Menos de 48 horas después, surgieron llamados a invocar la 25.ª Enmienda, que permite al vicepresidente y a la mayoría del gabinete declarar al presidente no apto para el cargo, tras la amenaza de Trump de aniquilar a 93.000 personas.
“Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”, publicó Trump, que cumplirá 80 años en junio, el 7 de abril, antes de la fecha límite para que Irán alcanzara un acuerdo con Estados Unidos. “No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá”.
Aunque sus críticos sostienen desde hace años que Trump no está mentalmente apto para el cargo, la preocupación por sus recientes exabruptos en redes sociales, que parecen ir más allá de su retórica habitual, creció en medio de la guerra con Irán.

“Una de las cosas que debemos considerar es que se adentra cada vez más en lo que parece su estado natural, rodeado de aduladores, y que desarrolla un nivel de narcisismo casi delirante”, declaró a The Independent el Dr. Geoff Grammer, psiquiatra de Maryland y coronel retirado del Ejército.
Grammer, quien se define como “anti-MAGA”, forma parte de un número creciente de profesionales de la salud mental que alertan sobre el comportamiento errático de Trump.
En los últimos días, Trump atacó al papa León XIII después de que el pontífice, nacido en Estados Unidos, afirmara que un “delirio de omnipotencia” desencadenó la guerra con Irán. Un día después, Trump borró una imagen generada por inteligencia artificial que parecía representarlo como Jesús.
El presidente puso a prueba su credibilidad cuando intentó explicar el lunes que creía que la imagen lo mostraba como un “médico”. Sin embargo, la retiró unas doce horas más tarde tras las críticas de figuras cristianas de extrema derecha.
Aunque los expertos no pueden diagnosticar a alguien a quien nunca han evaluado, algunos consideran que el comportamiento reciente de Trump podría reflejar una inseguridad más profunda.
“La realidad es que existen varias posibilidades, entre ellas que se sienta atrapado y desarrolle ira narcisista”, dijo Grammer. “También podría tratarse de una pérdida de inhibiciones, aunque quizá simplemente esté mostrando quién es”.

La semana pasada, Trump publicó un mensaje con lenguaje vulgar en Truth Social, una muestra más de ese tono en público durante su segundo mandato.
En junio pasado, expresó su frustración ante periodistas por el fracaso del alto el fuego entre Irán e Israel. “Básicamente, tenemos dos países que llevan tanto tiempo y con tanta intensidad luchando que ya no saben lo que están haciendo”, dijo, visiblemente irritado.
En octubre, cuando un periodista le preguntó por las tensiones con Venezuela, Trump se refirió al ahora derrocado líder Nicolás Maduro: “Lo ofreció todo. ¿Saben por qué? Porque no quiere meterse con Estados Unidos”.
Shari Botwin, terapeuta especializada en trauma y autora radicada en Filadelfia, afirmó que el uso de insultos y amenazas por parte del presidente podría reflejar “posibles rasgos narcisistas”.
“Esto podría indicar una mayor reactividad emocional, que a su vez puede reflejar ansiedad, miedo o frustración”, dijo Botwin. “Sus amenazas de aniquilar una civilización también muestran una proyección de su necesidad de mantener poder y control”.
En definitiva, Botwin afirmó que ese lenguaje podría reflejar una “necesidad de validación y reconocimiento”.
“La falta de empatía que muestran sus publicaciones puede resultar alarmante y sugerir que no le importa el sufrimiento ajeno”, dijo Botwin. “En muchos casos, cuando alguien usa una retórica agresiva, lo hace como mecanismo de defensa para ocultar su propia vulnerabilidad o inseguridad”.
“El lenguaje provocador que utiliza también sugiere posibles rasgos narcisistas”, añadió. “Busca llamar la atención sobre sí mismo e ignora las posibles consecuencias de su mensaje”.
La semana pasada, destacados demócratas renovaron los llamados para invocar la 25.ª Enmienda.
El representante Jamie Raskin, principal demócrata en un comité clave de supervisión del Congreso, pidió al médico de la Casa Blanca, el capitán Sean Barbabella, que realizara de inmediato una evaluación cognitiva exhaustiva del presidente, tras afirmar que Trump “ha mostrado signos compatibles con demencia y deterioro cognitivo”.
En una carta enviada la semana pasada al vicepresidente J. D. Vance, la representante Jasmine Crockett sostuvo que el presidente “está trastornado, probablemente sufre demencia y ha llevado a Estados Unidos al borde de cometer uno de los mayores crímenes de guerra de la historia moderna”.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, criticó a Raskin y al predecesor de Trump en un comunicado enviado a The Independent.

“Jamie Raskin, un don nadie, es la idea que una persona estúpida tiene de una persona inteligente”, dijo Ingle. “La agudeza, la energía inigualable y la accesibilidad histórica del presidente Trump contrastan con lo que vimos durante los últimos cuatro años, cuando demócratas como Raskin encubrieron el grave deterioro mental y físico de Joe Biden ante el pueblo estadounidense”.
Por su parte, expertos en resolución de conflictos sostienen que el presidente se ha acorralado a sí mismo en su enfrentamiento con Irán.
En ese contexto, su lenguaje "extremista" podría reflejar frustración porque el conflicto no avanzó con la misma rapidez que la operación militar de enero en Venezuela, afirmó Paul Fritch, exdiplomático estadounidense y exalto funcionario de la OTAN.
“Podemos interpretar el lenguaje cada vez más extremo del presidente como una señal de frustración, ya que se encuentra en una crisis que no puede resolver de forma unilateral”, declaró Fritch a The Independent. “Además, ha dedicado gran parte del último año a desmantelar las herramientas diplomáticas que serían más útiles para encontrar una salida”.
Asimismo, Fritch señaló que los recortes en la administración federal agravaron la situación. “El Servicio Exterior profesional se redujo en más del 20 % y se eliminaron oficinas dedicadas a interactuar con la sociedad civil iraní y a contrarrestar la desinformación de Teherán”, explicó.
Según el experto, la eliminación de la agencia de ayuda internacional USAID también tuvo consecuencias. “La desaparición de USAID puso fin a un programa que ofrecía acceso a internet y VPN a disidentes iraníes”, dijo.
También señaló que las recientes negociaciones nucleares destinadas a evitar el conflicto, así como las conversaciones del fin de semana pasado en Pakistán, no incluyeron a expertos regionales del Departamento de Estado ni a especialistas nucleares del Departamento de Energía.
“Todo esto lo vuelve excesivamente dependiente de las amenazas militares y la coerción”, concluyó. “Ese enfoque no es adecuado para lograr los principales objetivos estratégicos, como reabrir el estrecho de Ormuz o contener las ambiciones nucleares de Irán”.
Por otro lado, algunos analistas sostienen que Trump intenta reforzar su imagen ante sus seguidores y aplicar la llamada “teoría del loco” en las negociaciones con Irán.
Sin embargo, el propio Trump afirmó que estaba dispuesto a actuar ante la amenaza de aniquilar la civilización iraní.
“Creo que tenemos unas fuerzas armadas fenomenales que reconstruí durante mi primer mandato y que utilicé en mi segundo mandato, y estaba dispuesto a utilizarlas”, declaró al New York Post.
“Estaba dispuesto a hacerlo”.
Traducción de Leticia Zampedri







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