Trump rebautiza el lago Ontario como “Lago de los Estados Unidos” en plena disputa con Canadá
La orden de Trump solo tiene efecto dentro de Estados Unidos y no modifica el nombre del lago en Canadá
El presidente Donald Trump firmó una orden para cambiar el nombre del lago Ontario, uno de los cinco Grandes Lagos situados entre Estados Unidos y Canadá, en medio de la creciente disputa comercial entre Washington y Ottawa.
La medida, firmada el jueves, establece que todas las agencias federales estadounidenses deberán referirse al lago Ontario como “Lago de los Estados Unidos” en documentos y registros oficiales. Con ello, Trump retoma una estrategia similar a la que adoptó al comienzo de su segundo mandato, cuando ordenó al gobierno federal utilizar el nombre “Golfo de los Estados Unidos” para referirse al golfo de México.
Sin embargo, el alcance de la decisión es limitado. Aunque el presidente puede determinar qué nombres utiliza el gobierno federal para identificar lugares y accidentes geográficos, no tiene autoridad para imponer la nueva denominación en Canadá ni para obligar a los ciudadanos de ambos países a utilizarla.
La decisión se produce, además, en un momento de creciente tensión entre Trump y el gobierno canadiense por la guerra comercial entre ambos países. Al mismo tiempo, el mandatario enfrenta señales de descontento entre parte de su base política, especialmente por las preocupaciones relacionadas con el costo de vida.
Durante la firma de la orden en el Despacho Oval, Trump dejó entrever que su decisión estaba relacionada, al menos en parte, con sus diferencias con Ottawa. El presidente volvió a cuestionar la contribución de Canadá a su propia defensa y sostuvo que el país debería pagar más por beneficiarse de la protección militar de Estados Unidos.
“Como saben, nosotros defendemos a Canadá y no recibimos nada a cambio. No nos pagan por esa protección, pero aun así se la damos, y ellos lo saben. Por ejemplo, estamos adquiriendo rompehielos: tenemos once nuevos en camino y Canadá quiere utilizarlos. No pagan por nada y, aun así, esperan recibir el mismo trato que un estado de nuestro país, pero no lo son”, afirmó Trump.
El mandatario aseguró además que “todo este asunto con Canadá” se arrastra desde hace “décadas” y sostuvo que “tiene que terminar”. Como ejemplo, mencionó la industria automotriz y afirmó que la producción de vehículos debería regresar por completo a Estados Unidos.
Más tarde, al ser cuestionado sobre sus enfrentamientos con uno de los aliados históricos de Washington mientras mantiene vínculos con los gobiernos de China y Corea del Norte, Trump volvió a arremeter contra las autoridades canadienses. Sus críticas se producen después de que Ottawa respondiera con aranceles de represalia a las medidas comerciales impuestas por Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones de la semana pasada.
“Los funcionarios canadienses nos han tratado muy mal. Son gente desagradable”, declaró.
Trump fue más allá y calificó a Canadá como “el peor país” con el que se puede negociar en materia comercial, pese a la estrecha relación histórica entre ambos países y al acuerdo comercial que su propia administración negoció durante su primer mandato.
Finalmente, acusó a los canadienses de actuar como si “tuvieran derecho a todo” y agregó: “No podemos permitirlo”.
Trump ya había anticipado la polémica decisión de cambiar el nombre del lago Ontario en un video publicado en TikTok a principios de esta semana.
En la grabación, el mandatario mostró un mapa de los Grandes Lagos y adelantó lo que terminaría haciendo el jueves. “Vamos a hacer un pequeño cambio. Le pondremos un nombre diferente al lago Ontario”, dijo el presidente, de 80 años. “Lo llamaremos Lago de los Estados Unidos. Y lo único que hace falta es una buena pluma y un poco de inteligencia”.
Trump, quien antes de entrar en la política desarrolló gran parte de su carrera como empresario inmobiliario y construyó una marca alrededor de su apellido, utilizó un marcador permanente para tachar el nombre del lago en el mapa y escribir “LAGO DE EE. UU.” encima.
La provocación hacia el vecino del norte se suma a una serie de episodios que han deteriorado la relación entre Estados Unidos y Canadá.
Según The Globe and Mail, las Fuerzas Armadas canadienses incluso comenzaron a elaborar, por primera vez en más de un siglo, un modelo de respuesta ante una hipotética invasión estadounidense.
Desde que inició su actual mandato en enero, Trump ha planteado en repetidas ocasiones la posibilidad de incorporar Canadá a Estados Unidos y se ha referido al país como el “estado número 51”. En las últimas semanas, además, habría vuelto a centrar su atención en el territorio canadiense, especialmente en lo que considera su “vulnerabilidad” frente a posibles adversarios extranjeros en el Ártico.
En paralelo, Trump ha reiterado su intención de que Estados Unidos tome el control de Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca, otro miembro de la OTAN. La Casa Blanca sostiene que la isla es fundamental para la seguridad nacional estadounidense y ha contemplado distintas opciones para conseguir ese objetivo, sin descartar públicamente el uso de la fuerza militar.
Traducción de Leticia Zampedri



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