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Análisis

Pete Hegseth: el fantasioso adolescente lleva a EE. UU. a una guerra desastrosa

Enfundado con el lenguaje de la fuerza, Hegseth pronunció un discurso que no solo osciló entre la fantasía adolescente y una manipulación descarada de la realidad, sino que puso de relieve algo mucho más escalofriante, informa Holly Baxter

Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE. UU. asegura que las operaciones en Irán serán prolongadas
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Tras un fin de semana dedicado a iniciar otra guerra en Medio Oriente, el secretario de Defensa de Estados Unidos (perdón, el SECRETARIO DE GUERRA) compareció ante la nación el lunes por la mañana.

Y si alguien esperaba que Pete Hegseth ofreciera algún tipo de consuelo, se quedó con las ganas, porque al parecer todo su discurso había sido escrito por un adolescente en los intervalos de sus largas sesiones lanzando disparos en Counter Strike.

El discurso arrancó con una defensa preventiva de la operación Epic Fury, el nombre de la operación militar (junto a la operación “War Hammer” de junio) que seguro eligió el mismo adolescente que redactó el texto.

Los títulos bonitos quedaron en el pasado, cuando los aprobaba un comité y fueron usados por expresidentes como Biden (operación Atlantic Resolve), Obama (Inherent Resolve, Odyssey Dawn) y George W. Bush (Enduring Freedom, Noble Eagle). ¿Qué clase de imagen evocan esos nombres timoratos? Desde luego que todo lo contrario a ¡LETAL!

Hegseth hizo un rápido repaso de los agravios que supuestamente justificaban iniciar la guerra ese sábado: “hermanos que nunca regresaron a casa” a causa de una letanía de ofensas que abarcaban décadas, incluyendo “bombas en las carreteras de Irak y Afganistán”.

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, responde a las preguntas durante una rueda de prensa sobre la acción militar estadounidense en Irán, en el Pentágono en Washington, D. C., el 2 de marzo de 2026.
El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, responde a las preguntas durante una rueda de prensa sobre la acción militar estadounidense en Irán, en el Pentágono en Washington, D. C., el 2 de marzo de 2026. (AFP via Getty)

Brillaron por su ausencia los argumentos sobre la urgencia y el peligro inminente que habían circulado brevemente durante el fin de semana, aunque sí habló de detener las capacidades nucleares y defensivas porque “regímenes dementes como Irán, obcecados en delirios proféticos islámicos, no pueden tener armas nucleares”.

Ahora, en realidad, todo se reducía a que Donald Trump estaba vengando justiciertamente cada agravio cometido contra cada soldado estadounidense a lo largo de múltiples generaciones.

“Un hombre que siempre pone a los estadounidenses primero” iba ahora a “trazar la línea definitiva tras 47 años de beligerancia iraní”.

Qué sorpresa tan grande deben llevarse los votantes del movimiento MAGA (Hagamos a Estados Unidos grande otra vez) al escuchar que ese es Donald Trump, y no el Donald Trump que vieron hablar en sus mítines por todo el país prometiendo que “acabaría con las guerras eternas” y se concentraría únicamente en “Estados Unidos primero”. ¡Pero la gente cambia!

Tras ambientar con algo de historia, Hegseth se lanzó a un ejercicio de manipulación de la realidad: “Nosotros no empezamos esta guerra, pero bajo el presidente Trump la estamos terminando”, indicó, refiriéndose a la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel dos días antes.

“Esta no fue una guerra de cambio de régimen”, añadió, sobre la guerra que se dirigió específicamente contra el régimen iraní y minutos antes de que el propio Hegseth instara a los manifestantes iraníes a levantarse y cambiar su gobierno, “pero el régimen sí cambió”.

Y “a la izquierda política que grita ‘guerras eternas’: paren”. ¡Ah, bueno, con eso queda todo resuelto!

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El discurso se puso cada vez más turbio a medida que avanzaba, al pasar rápidamente de un tono de “nos estamos desquitando” a “si amenazan a los estadounidenses en cualquier lugar del mundo, los perseguiremos sin disculparnos y sin vacilar, y los mataremos”.

Y si mueren estadounidenses en ese proceso de cacería, entonces esa pérdida simplemente se incorpora a la justificación de más guerra.

Porque el presidente Trump ya lo dijo: “Habrá bajas”, y la forma de “honrarlas” es sin “disculpas, ni vacilaciones, sino furia épica”, ya que, añadió Hegseth mientras se dirigía directamente a las tropas estadounidenses, “a la historia no le importa si estamos cansados, si tenemos miedo o si la lucha sienta mal”.

“La ética guerrera, la letalidad y la unión de propósitos” son “el corazón que late en lo que significa vestir el uniforme”, prosiguió, una metáfora tan horrorosamente retorcida que evocó, muy a su pesar, el verdadero costo humano de la guerra.

“Resulta que el régimen que coreaba ‘Muerte a Estados Unidos’ y ‘Muerte a Israel’ recibió muerte de Estados Unidos e Israel”, añadió, con una sonrisita de satisfacción personal, una frase tan embarazosa y poco seria que sentí un hoyo en el estómago.

Pero mira, hay algunas cosas en las que Hegseth y yo podemos estar de acuerdo. Una de ellas es que las personas delirantes al servicio de una devoción casi sectaria nunca deberían estar a cargo de armas letales.

Y en un tema sin relación aparente, fue realmente interesante cuántas veces en este discurso Hegseth repitió el nombre del propio Donald Trump, en lugar de la patria o el pueblo iraní (mencionado exactamente una vez) o la paz en Oriente Medio. ¿Recuerdan la Junta de Paz, que ahora lanza su primera guerra solo un par de semanas después de su formación? Uno imagina que su cometido podría estar a punto de cambiar considerablemente.

Dejar que Irán actuara a sus anchas “casi ocurrió con Obama, pero no con este presidente”, aseguró Hegseth. Todo este asunto de los misiles iraníes “requiere agallas” y el presidente “las tiene”. (¡Tu vida es un sacrificio que está dispuesto a aceptar!) “El presidente Trump pone a Estados Unidos primero”, repitió, como si decirlo bastara para hacerlo parecer verdad. Y por último, lo más escalofriante: “Terminaremos esto” en el momento y en los términos que “elija el presidente Trump, nadie más”.

Sale humo de un edificio en Teherán tras un ataque aéreo
Sale humo de un edificio en Teherán tras un ataque aéreo (AP)

Sí, señalar una heroicidad dañina y delirante mientras se dice todo esto fue una contradicción que habla por sí sola.

Luego vinieron las partes realmente preocupantes; y sí, realmente todas las partes eran preocupantes, pero con los años me he vuelto bastante hábil para separar las preocupaciones de lo preocupante.

Se habló de actuar con impunidad junto a Israel, “independientemente de lo que digan las llamadas instituciones internacionales”. (Videos desde el interior de Irán mostraban a pacientes, entre ellos un recién nacido en una incubadora, siendo evacuados a la calle desde el hospital Gandhi de Teherán, que parecía haber sufrido graves daños por la metralla).

Se habló de “guerras sin corrección política”, en contraste con los países “mojigatos que titubean sobre el uso de la fuerza” (Irán informó de la muerte de más de 150 personas por un ataque con misiles contra una escuela de niñas realizado el sábado, primer día de la semana escolar iraní).

Hubo un uso repetido de la palabra “letal”, soltada una y otra vez, yuxtapuesta con una insistencia absurdamente ingenua en que Estados Unidos puede detener esta guerra cuando quiera. Porque el pueblo iraní debería “aprovechar su oportunidad y levantarse”, como si fuera una milicia bien armada y no una sociedad normal de madres, padres, hijos, académicos y trabajadores, deliberadamente impedida de organizarse durante décadas por un régimen represivo, y difícilmente en condiciones de librar de repente una guerra contra el ejército de su propio país porque Israel y Estados Unidos lanzaron un par de bombas.

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“Ya no somos defensores”, dijo Hegseth a una nación cuyos ciudadanos, según las encuestas, simplemente quieren que su país esté seguro y que los precios de la gasolina y los alimentos sean bajos mientras los salarios se estancan (los precios de la gasolina están a punto de dispararse, predijeron el lunes la mayoría de los analistas, ya que el precio del petróleo subió bruscamente tras los ataques de EE. UU. a Irán y el consiguiente caos). “Somos guerreros, entrenados para matar al enemigo y doblegar su voluntad”.

A las tropas, les dijo, “no escuchen el ruido” y “manténganse enfocados”. A los demás, no lean las “noticias falsas”. De hecho, simplemente no escuchen nada. No se fijen en los informes de los medios de comunicación. Todo lo que necesitan está aquí arriba. El presidente pondrá fin a esto en el momento que elija. ¿Quién pidió esto? Dejen de hacer preguntas. Ya no importa.

Y por cierto, ¡la esposa de Pete Hegseth reza por ustedes!

Que Jesús sonría a las implacables, despiadadas, orientadas a la muerte, anti-woke, súper letales tropas de EE. UU. mientras cazan y matan a todos los que se cruzan en su camino y que alguna vez les hicieron daño. Es lo que él hubiera querido.

Traducción de Michelle Padilla

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