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Comentario

El mundo se ha vuelto tan extraño que ahora Tom Cruise parece normal

Puede que su nueva película haya sido un fracaso, pero después de 21 años intentando superar aquel infame momento en el sofá de Oprah Winfrey, el “tipo más raro de Internet” está logrando, casi a duras penas, su tarea más imposible hasta la fecha: convencernos de que es un tipo normal y corriente, según Jessica Barrett

Tom Cruise Busts a Move During His Walkout for The Jennifer Hudson Show
Tom Cruise se marca unos pasos de baile al salir al escenario en el programa de entrevistas ‘The Jennifer Hudson Show’
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¿Recuerdas dónde estabas cuando Tom Cruise saltó sobre el sofá de Oprah Winfrey? Probablemente lo tengas grabado a fuego en la memoria, ya que fue uno de los momentos más vergonzosos de la cultura pop de todos los tiempos. Hace poco volví a revivir aquel momento tan bochornoso, viendo el fragmento de la entrevista que Cruise le concedió a Winfrey en 2005, en la que le declaró su amor a su nueva novia, la entonces actriz de 26 años de la serie Dawson's Creek, Katie Holmes.

En realidad, es incluso más extraño de lo que recordaba. Había olvidado que, además de saltar en el sofá, Cruise también se enzarzó en una especie de pulseada insistente con una Winfrey bastante sorprendida, agarrándola de los hombros con entusiasmo como si se preparara para hacerle una llave de lucha libre. Y para colmo, se escuchó un cántico de “Ka-tie, Ka-tie”, a lo que Cruise respondió yendo tras bambalinas y arrastrando a la pobre Holmes al plató para unos besos incómodos.

El propio Cruise debió de saber que había quedado muy mal, porque le ha costado 21 años estar listo para retomar las entrevistas con total confianza. Cuesta creer que en dos décadas hayamos sabido tan poco de una de las mayores estrellas del mundo, salvo por las películas de Misión Imposible que estrena cada pocos años. Pero ahora Cruise, a sus 64 años, ha vuelto de verdad y nos ofrece una perspectiva fresca de su intenso mundo. Ha sido fascinante presenciarlo.

Esto se debe a su primera película ajena a la acción y a una franquicia en muchísimos años: en Digger, una comedia negra dirigida por Alejandro González Iñárritu, interpreta a un excéntrico e impenitente magnate del petróleo llamado Digger Rockwell. En un multitudinario estreno en Londres, Cruise apareció del brazo del príncipe William y Kate, la duquesa de Cambridge, y se reencontró con su viejo amigo David Beckham y dos de los hijos de este. Aunque las críticas han sido demoledoras (The Independent informa que la “frustrante meta-sátira” —dos estrellas, por si les interesa— tuvo un pésimo fin de semana de estreno de 8 millones de dólares), se dice que Cruise espera que este papel pueda ser candidato al Oscar, lo que explica su entusiasmo por volver a la prensa de Hollywood, un ámbito que ha evitado durante tanto tiempo.

Primero, concedió la portada de GQ en septiembre, su primera entrevista impresa en dos décadas, así como entrevistas con el programa de televisión australiano Sunrise y el programa de la BBC The Graham Norton Show. Ha habido algo de contenido en redes sociales: un video en el que Cruise da algunos consejos cinematográficos a la joven directora Meg Hughes se hizo viral, por ejemplo; al igual que otro en el que se acerca a una mujer que creía que la estaba pasando mal en el trabajo cuando salía de un evento promocional (ella simplemente estaba mirando su teléfono).

Es evidente que la estrella de Top Gun se está esforzando por ser lo más sincero y humano posible en estos momentos. ¿Lo está consiguiendo? La entrevista con GQ y la sesión de fotos sin camisa que la acompaña fueron recibidas con desconcierto en Internet. Muchos espectadores de los videos comentaron la incoherencia verbal que Cruise le ofreció al entrevistador Zach Baron ante preguntas bastante sencillas. Algunas frases destacadas fueron: “La emoción es movimiento” y “Me siento muy a gusto en unos lugares”.

Hasta ahora, todo tan raro como siempre. Pero luego, en el circuito de programas de entrevistas, Cruise se volvió cercano. Su aparición en el programa de Graham Norton fue un éxito, hubo bromas sobre la frecuencia con la que se ducha el británico promedio, y se rió con Florence Pugh cuando ella le preguntó con qué frecuencia se lavaba las axilas y demás partes íntimas. “¡Tom Cruise es gracioso!”, dijo un espectador en YouTube; en otras plataformas, fue considerado “el mejor invitado de todos los tiempos”.

Hizo una aparición igualmente encantadora en The Jennifer Hudson Show en Estados Unidos, espacio que se ha hecho famoso por su segmento “Spirit Tunnel”, donde los invitados deben —provocando distintos grados de vergüenza ajena— bailar por un pasillo flanqueado por el equipo de producción de Hudson, que canta y aplaude. Es como el tipo de actividad de fortalecimiento de equipo pesadillesca que alguien sugeriría para el final de una jornada de convivencia laboral. Cruise, de hecho, lo hizo parecer bastante divertido, optando por bailar con el personal en lugar de mirar fijamente a la cámara. Si había alguien hecho para esta premisa tan incómoda, era Cruise (quien una vez dijo que no siente mucha vergüenza). Los comentarios estaban llenos de alegría: “¡Es perfecto!”, dijo un usuario, y añadió: “Bueno, aparte de la cienciología”.

Y aquí radica el principal problema que Cruise ha tenido para ganarse a todos con su discurso de “¡Solo soy un tipo al que le encantan las películas!” a lo largo de los años. Su asociación de 40 años con la controvertida Iglesia de la cienciología, que ha estado plagada de acusaciones de manipulación financiera y abuso a lo largo de los años, ha sido un importante problema de relaciones públicas. En 2008, se filtró un video de Cruise hablando de la cienciología de manera mesiánica, en el que decía: “Somos entendidos en la mente”. Aunque sigue siendo un miembro importante de la iglesia, Cruise no la ha mencionado públicamente desde 2016.

Su vida amorosa también le ha dado dolores de cabeza. Primero, el divorcio de Nicole Kidman; luego, las preguntas sobre por qué supuestamente no ha visto a su hija Suri Cruise desde que se divorció de Holmes en 2012. Es un tema del que no quiere hablar. En el momento de su separación, se informó que Holmes había terminado el matrimonio de seis años por la cienciología y su reticencia a criar a Suri dentro de ella. Durante un juicio en 2013, Cruise confirmó que había sido “una de las afirmaciones” de su exesposa la que había provocado su separación. Se dice que Suri, ahora de 20 años y estudiante de la Universidad Carnegie Mellon, renunció al apellido “Cruise”.

Quizás sea comprensible que las entrevistas sobre cualquier tema que no sea su pasión por el cine o las conversaciones informales provoquen pánico en Cruise.

Pero hay algo en la gloriosa y alocada existencia de Tom Cruise que creo que deberíamos disfrutar. Claro, dice cosas como que inventó el iPad en la película Sentencia previa de 2002 y, de forma un tanto innecesaria, hace todas sus propias escenas de riesgo, llegando incluso a escalar el rascacielos Burj Khalifa de Dubái con sus propias manos. Pero no es exagerado decir que es el último gran protagonista excepcional en un mundo de estrellas de primera línea cada vez más idénticas. Quizás el mundo se ha vuelto lo suficientemente extraño, con sus influencers ganando millones filmando “mukbangs en gasolineras”, gurús del bienestar enseñándonos a tomar sol en el ano, o el Bang Bus de Bonnie Blue, que ya ni siquiera se acerca a ser el tipo más raro de Internet.

Traducción de Sara Pignatiello

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