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¿Por qué duelen más las articulaciones en invierno? Los expertos explican las posibles causas

¿Se trata de una simple coincidencia estacional o existe una explicación fisiológica detrás del aumento de las molestias articulares cuando hace frío?

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La llegada del frío suele ir acompañada de un aumento de las molestias y los dolores articulares, pero ¿se trata de una simple coincidencia estacional o existe una explicación fisiológica detrás de este fenómeno?

A continuación, analizamos las posibles causas del dolor articular durante el invierno y compartimos algunas recomendaciones de especialistas para prevenir y aliviar las molestias.

¿Qué articulaciones suelen doler más durante el invierno?

“Todas las articulaciones pueden verse afectadas, pero las molestias suelen ser más notorias en aquellas que tienen estructuras óseas complejas y están más alejadas del centro del cuerpo, como las manos y los pies”, explica Jon Taberner, especialista en rehabilitación comunitaria de Nuffield Health.

“Si tienes articulaciones dañadas o desgastadas, también es probable que notes un aumento del dolor cuando bajan las temperaturas”, añade.

¿Qué factores pueden contribuir al dolor articular durante el invierno?

Menor actividad física

“Durante los meses de invierno, las personas suelen reducir su actividad física debido al frío. Caminan menos, hacen menos ejercicio al aire libre e incluso dejan de ir al gimnasio porque desplazarse resulta más incómodo”, explica Ben Lombard, fisioterapeuta radicado en Londres.

“Esta disminución de la actividad puede reducir la lubricación de las articulaciones y debilitar los músculos, lo que contribuye a la aparición de dolor”, señala.

El dolor articular es más frecuente a medida que las personas envejecen
El dolor articular es más frecuente a medida que las personas envejecen (Getty/iStock)

Las articulaciones están recubiertas por una membrana sinovial que produce el líquido encargado de lubricarlas y facilitar sus movimientos. Cuando disminuye la actividad física y bajan las temperaturas, este líquido puede volverse más espeso y menos fluido, lo que podría aumentar la sensación de rigidez.

Disminución de la presión atmosférica

“Durante el invierno, la presión atmosférica suele disminuir, lo que puede hacer que los músculos y tendones ejerzan una mayor presión sobre las articulaciones y provoquen molestias”, explica Lombard.

Menor circulación sanguínea

“Cuando hace frío, el cuerpo reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades para conservar el calor y proteger los órganos vitales”, señala Taberner.

“Esto puede disminuir la circulación en las articulaciones, afectar su lubricación y contribuir a que aumenten las molestias”, añade.

¿Quiénes son más propensos a sufrir dolor articular durante el invierno?

“El dolor articular durante el invierno puede deberse a distintos factores y afectar a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente entre los adultos mayores”, explica Taberner.

“A medida que envejecemos, nuestras articulaciones se desgastan de forma natural, y ese deterioro puede ser una de las principales causas del aumento del dolor y la rigidez”, añade.

Las manos y los pies son muy propensos a sufrir dolor articular durante el invierno
Las manos y los pies son muy propensos a sufrir dolor articular durante el invierno (Getty/iStock)

Según el especialista, el desgaste articular también suele ser mayor en quienes han realizado trabajos físicos exigentes durante muchos años o practicado actividades de alto impacto que ejercen una presión considerable sobre las articulaciones.

“Además, ciertas afecciones, como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas y la hipertensión arterial, pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas articulares y, en consecuencia, experimentar dolor”, señala.

Cómo prevenir y aliviar el dolor articular durante los meses más fríos

Toma analgésicos cuando sea necesario

“Los analgésicos pueden ayudar a aliviar el dolor en el momento, pero no ofrecen una solución a largo plazo para los problemas que lo provocan”, explica Taberner.

“Estos medicamentos reducen la percepción del dolor, pero no tratan su causa. Pueden utilizarse cuando sea necesario, aunque también es importante adoptar medidas preventivas”, añade.

Abrígate con varias capas de ropa

“Asegúrate de mantener el cuerpo abrigado”, recomienda Lombard. “Usar ropa térmica y vestirse con varias capas puede parecer algo muy sencillo, pero ayuda”.

Aplica calor en las zonas afectadas

“Recomendaría utilizar bolsas de agua caliente o compresas térmicas para favorecer la circulación sanguínea y aliviar la rigidez de las articulaciones”, señala Lombard.

Mantente en movimiento

“El movimiento favorece la distribución del líquido sinovial dentro de las articulaciones, lo que ayuda a reducir la rigidez”, explica Taberner.

“También aumenta el flujo sanguíneo hacia las articulaciones que se están utilizando y contribuye a calentar el cuerpo, lo que puede aliviar el dolor”, añade.

Mover el cuerpo puede ayudar a aliviar la rigidez y el dolor en las articulaciones
Mover el cuerpo puede ayudar a aliviar la rigidez y el dolor en las articulaciones (PA)

Según el especialista, mantener una rutina de ejercicio puede ayudar a fortalecer los músculos que sostienen las articulaciones, reducir el riesgo de lesiones y contribuir a prevenir futuras molestias.

Sin embargo, Taberner recomienda consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier actividad física, sobre todo si se padece alguna enfermedad que pueda verse afectada por el ejercicio.

Mantente hidratado

“La hidratación del organismo influye en las características del líquido sinovial, por lo que beber suficiente agua puede ayudar a mantener la movilidad y la flexibilidad de las articulaciones”, explica Lombard.

Consulta a un profesional de la salud

“Siempre debes acudir al médico si el dolor es nuevo o considerablemente más intenso de lo habitual, si la articulación presenta enrojecimiento, hinchazón o está caliente al tacto, o si el dolor y la rigidez no mejoran cuando comienzas a moverte”, advierte Taberner.

El especialista también recomienda buscar atención médica si las molestias aparecen acompañadas de otros síntomas, como fiebre o malestar general.

Considera incorporar ejercicios de fuerza

“Una rutina de ejercicio sostenible, centrada en fortalecer los músculos, también puede aumentar la protección de las articulaciones y reducir el riesgo de desarrollar este tipo de molestias en el futuro”, afirma Taberner.

No obstante, antes de comenzar un programa de entrenamiento de fuerza, es recomendable consultar con un profesional de la salud o del ejercicio físico.

“Un especialista puede orientarte para realizar los ejercicios de manera segura y eficaz”, explica. “Además, es fundamental elegir actividades que disfrutes y puedas mantener a largo plazo. Un profesional puede ayudarte a encontrar una rutina que se adapte a tus necesidades y preferencias”, concluye.

Traducción de Leticia Zampedri

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