Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in

Skip to content

Las bajas temperaturas tienen poderes curativos y podrían ayudarnos a vivir más tiempo, según nuevo estudio

Los autores afirman que aplicar frío en los músculos podría proporcionar protección a todo el organismo contra las enfermedades relacionadas con el envejecimiento

Relacionado: ¿podemos llegar a los 150 años? La ciencia revela el límite de la longevidad humana
Read in English

Los científicos han identificado una relación entre las bajas temperaturas y la longevidad, un avance que podría ayudar a prevenir enfermedades relacionadas con la edad en el futuro.

Estudios previos en animales han demostrado que las temperaturas moderadamente frías pueden prolongar eficazmente la esperanza de vida y retrasar el deterioro relacionado con la edad.

Aún no estaba claro cómo las bajas temperaturas desencadenaban estos efectos beneficiosos a nivel celular; pero ahora, los científicos han descubierto que los tejidos musculares y una molécula llamada BH2 desempeñan un papel clave en los efectos positivos de las bajas temperaturas sobre la longevidad.

Investigadores de la Universidad de Colonia, en Alemania, demostraron que existe una relación entre las bajas temperaturas, el aumento de la esperanza de vida y el proceso biológico que controla la calidad de las proteínas dentro de las células.

Un hombre mayor se cuelga de unas barras mientras hace ejercicio en unas máquinas de gimnasia públicas
Un hombre mayor se cuelga de unas barras mientras hace ejercicio en unas máquinas de gimnasia públicas (Getty Images)

La clave de esta relación reside en el compuesto orgánico BH2, o dihidrobiopterina, según el estudio publicado en la revista Nature.

Al estudiar la especie de gusano Caenorhabditis elegans (C. elegans), ampliamente utilizada en la investigación, los científicos descubrieron que la proteína BH2 era clave en el proceso que mantenía las proteínas funcionales y preservaba el equilibrio entre la calidad y la cantidad de proteínas en las células.

Los investigadores también pusieron a prueba esta teoría en modelos de células humanas con enfermedad de Huntington y esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ambas enfermedades asociadas a la edad que implican la acumulación de proteínas mal plegadas o dañadas.

“Nos entusiasma demostrar que las temperaturas ligeramente frías desencadenan una producción significativa de un metabolito específico, el BH2, que es sintetizado, almacenado y posteriormente liberado por el tejido muscular”, afirmó el doctor David Vilchez del Hospital Universitario de Colonia, uno de los autores del estudio.

“Luego, la BH2 se dirige a otras partes del cuerpo, donde ayuda a mantener la homeostasis de las proteínas y contribuye a la salud de los tejidos durante el envejecimiento”, agregó Vilchez.

Los resultados sugieren que atacar específicamente un solo tejido, como el muscular, podría proporcionar protección a todo el organismo.

“Los experimentos posteriores con células humanas nos animan a buscar tratamientos que imiten los efectos beneficiosos del frío sin necesidad de modificar la temperatura corporal”, explicó Vilchez, y añadió que esto abriría “nuevas vías para enfoques terapéuticos”.

El frío moderado aumenta los niveles de BH2 en el músculo del nematodo ‘C. elegans’
El frío moderado aumenta los niveles de BH2 en el músculo del nematodo ‘C. elegans’ (David Vilchez / Universidad de Colonia / CECAD)

Los científicos esperan seguir investigando si los efectos beneficiosos de las bajas temperaturas podrían reproducirse mediante la suplementación con metabolitos específicos.

Por ejemplo, la administración tanto de BH2 como de la molécula tirosina, componente básico de las proteínas, podría producir un efecto protector en C. elegans y también en cultivos de células humanas.

Esto sugiere que complementar la dieta con algunas moléculas orgánicas clave puede reproducir algunos de los efectos beneficiosos del frío, pero los expertos advirtieron que la investigación aún se encontraba en una etapa incipiente en el desarrollo de una “píldora” que imite estos efectos.

Según los investigadores, el estudio más reciente proporciona un buen punto de partida para futuras investigaciones sobre opciones de tratamiento relacionadas con el frío para afecciones como la enfermedad de Huntington y la ELA.

Traducción de Sara Pignatiello

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in