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En primer plano

Viví la psicosis postparto y conocí mi lado más oscuro: el caso de Lindsay Clancy me hizo hablar

Madres que han seguido de cerca el juicio por asesinato de Lindsay Clancy reflexionan sobre sus propias crisis de salud mental en la etapa de postparto y le cuentan a Rhian Lubin por qué decidieron hablar públicamente sobre las deficiencias del sistema de atención médica materna de Estados Unidos

Tras el juicio de Lindsay Clancy, una madre revela la realidad de la psicosis postparto
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Nota del editor: este reportaje trata sobre la salud mental en etapa postparto. El texto trata sobre trastornos y contiene referencias al infanticidio y al suicidio, lo cual podría resultar perturbador para algunos lectores. Se recomienda precaución al leerlo.

Con su bebé sentado felizmente en su regazo, Stormi Griffin miró a la cámara y sonrió.

Publicó la foto en TikTok junto con imágenes de sus otros dos hijos no con la intención de presumir una maternidad “perfecta digna de Pinterest”, sino para ilustrar cómo se veía durante un episodio de psicosis postparto.

“Puedes verte perfectamente bien”, admite Griffin, de 23 años, a The Independent y rechazó que solo se tratara del esterotipo de “una loca meciéndose con una camisa de fuerza”.

El trastorno de salud mental conocido como psicosis postparto irrumpió en el debate público a raíz del juicio por asesinato de Lindsay Clancy, una madre de Massachusetts, exenfermera de partos, acusada de matar a sus tres hijos —Cora (5 años), Dawson (3) y Callan (8 meses)— y de intentar suicidarse en 2023 en su casa de Duxbury.

El equipo de defensa de Clancy ha argumentado que la mujer de 36 años no es penalmente responsable de los asesinatos que ocurrierondurante el inicio de su psicosis postparto. La fiscalía presentó los asesinatos como un acto premeditado y deliberado.

Stormi Griffin con su bebé, Ethan, durante un episodio de psicosis postparto. Griffin compartió las fotos en TikTok a raíz del juicio por asesinato de Lindsay Clancy para mostrar cómo las madres que padecen esta rara afección pueden parecer “normales” desde afuera
Stormi Griffin con su bebé, Ethan, durante un episodio de psicosis postparto. Griffin compartió las fotos en TikTok a raíz del juicio por asesinato de Lindsay Clancy para mostrar cómo las madres que padecen esta rara afección pueden parecer “normales” desde afuera (Stormi Griffin)

Griffin fue una de las tres madres que sufrieron una crisis de salud mental postparto y que hablaron con The Independent tras seguir el juicio de Clancy.

Por un lado, el caso ha generado una oleada de apoyo a Clancy, con aliadas que acudieron al tribunal vistiendo camisetas rosas con el lema: “Ella necesitaba ayuda”. Pero también ha habido un feroz repudio por parte de otros que la tachan de “monstruo”.

El caso ha desatado un debate nacional sobre las deficiencias en la atención materna y ha planteado interrogantes sobre cómo la industria de la salud trata a las mujeres en general en Estados Unidos.

La realidad de la psicosis postparto

Griffin, ex asistente médica y ahora profesora de baile, tiene tres hijos: Thomas (4 años), Ethan (1) y su hijastra Ava (6).

Le diagnosticaron psicosis postparto el año pasado, pocos meses después del nacimiento de Ethan. Se trata de una afección de salud mental que surge como una emergencia médica en aproximadamente una o dos mujeres por cada 1.000 nacimientos en todo el mundo, y que está relacionada con los cambios hormonales, la falta de sueño y el estrés que sigue al parto, según los expertos médicos.

La psicosis postparto es temporal y tratable con la medicación adecuada. También se diferencia de la depresión postparto, que afecta aproximadamente a una de cada siete mujeres después de dar a luz.

En su fase más grave, Griffin, originaria de Paris, Texas, dijo que sus síntomas incluían oír voces y tener alucinaciones que la hacían “perder el contacto con la realidad”.

Griffin, quien afirmó que las enfermedades mentales son hereditarias en su familia, fue una entre cientos de mujeres que compartieron sus experiencias postparto en las redes sociales durante el juicio de Clancy. Publicó la foto sonriente con Ethan en su regazo para mostrar lo “normal” que puede aparentar desde una perspectiva externa.

“Lo principal era demostrar que no se trata solo de una loca meciéndose con una camisa de fuerza”, declaró a The Independent. “No es que te rascas y te vuelves loca. Puedes verte perfectamente normal”.

Griffin, en una foto tomada el año pasado en pleno episodio de psicosis posparto junto a su hijastra Ava, de 6 años, y Thomas, de 4. Ella dijo que sus síntomas incluían oír voces y tener alucinaciones que la hacían “perder el contacto con la realidad”
Griffin, en una foto tomada el año pasado en pleno episodio de psicosis posparto junto a su hijastra Ava, de 6 años, y Thomas, de 4. Ella dijo que sus síntomas incluían oír voces y tener alucinaciones que la hacían “perder el contacto con la realidad” (Stormi Griffin)

Los expertos coinciden en que las madres que sufren un trastorno de salud mental en el momento del parto a menudo intentan disimularlo.

“Podría estar realizando sus tareas y quehaceres cotidianos mientras tiene pensamientos intrusivos y escucha voces”, planteó Wendy Davis, directora ejecutiva de Postpartum Support International. Davis explicó que a este comportamiento se le conoce como “encubrimiento”.

“Desde fuera, a menudo es imposible darse cuenta de lo difícil que es para ella, de que está sufriendo y posiblemente en peligro. Y la propia madre puede que no se dé cuenta de que lo que está sufriendo es un trastorno de salud mental temporal y tratable”, explicó.

“Oigo voces, y sé que no están ahí”

Así fue la experiencia de Griffin, quien comenzó a sentir síntomas de depresión y ansiedad en julio de 2025, aproximadamente dos meses después de dar a luz. Le recetaron antidepresivos y ansiolíticos, y aseguró que mejoró por un corto periodo. Pero luego, a finales de septiembre, surgieron síntomas más alarmantes que persistieron de manera intermitente hasta noviembre.

“Sufría alucinaciones visuales y auditivas a diario; algunos días no podía quedarme quieta; tenía pensamientos que no eran míos y me encontré con la parte más oscura de mi ser”, publicó Griffin en TikTok.

Lindsay Clancy y su esposo Patrick, en la foto con dos de sus hijos, Cora y Dawson. El caso ha generado, por un lado, una gran oleada de apoyo hacia Clancy y, por otro, un feroz repudio, y algunos han calificado a la madre de “monstruo”
Lindsay Clancy y su esposo Patrick, en la foto con dos de sus hijos, Cora y Dawson. El caso ha generado, por un lado, una gran oleada de apoyo hacia Clancy y, por otro, un feroz repudio, y algunos han calificado a la madre de “monstruo” (Facebook)
El equipo de defensa de Lindsay Clancy sostiene que ella no es penalmente responsable de los asesinatos de sus tres hijos, ocurridos durante un episodio de psicosis posparto en enero de 2023, antes de intentar quitarse la vida. La fiscalía presenta el caso como un acto premeditado y deliberado
El equipo de defensa de Lindsay Clancy sostiene que ella no es penalmente responsable de los asesinatos de sus tres hijos, ocurridos durante un episodio de psicosis posparto en enero de 2023, antes de intentar quitarse la vida. La fiscalía presenta el caso como un acto premeditado y deliberado (Reuters)

Según declaró a The Independent, los síntomas no aparecieron de la noche a la mañana, sino que fueron desarrollándose de forma gradual.

“Escuchaba voces que casi parecían mías, y luego voces que jamás había oído”, explicó. “Me hizo cuestionar la realidad. La mejor manera de describirlo es que sentía como si tuviera un alter ego que no dejaba de aparecer, y mi interior me decía: ‘Esto no está bien. Esta no eres tú’”.

En septiembre de 2025, le diagnosticaron psicosis postparto y trastorno bipolar tipo 2 después de que sus compañeros de la clínica pediátrica donde trabajaba le comunicaran su preocupación. Griffin regresó al trabajo seis semanas después del parto debido a las necesidades económicas de su familia, según declaró, y recalcó que su antiguo empleador le había ofrecido una baja por maternidad más larga.

La enfermera para la que trabajaba llamó a su esposo, Blake, y juntos la sentaron en una habitación y le preguntaron qué le pasaba. “Oigo voces, pero sé que no están ahí. Veo cosas”, recordó Griffin que les dijo.

Tras esa intervención, a la que Griffin atribuye que le salvó la vida, le recetaron otra medicación y empezó a tener sesiones regulares con un terapeuta. Pero incluso después de recibir ayuda, la madre parecía “incapaz de escapar” de la psicosis. Tuvo un periodo especialmente oscuro durante algunas semanas de septiembre y octubre.

“Era como estar en un laberinto sin salida, como en una película de terror”, detalló Griffin. “Simplemente no podía salir”.

Según Griffin, los estabilizadores del estado de ánimo la ayudaron a “volver a la realidad”. Pero por precaución, su esposo pudo tomarse un tiempo libre del trabajo para quedarse en casa y que ella no se quedara sola con los niños.

“Aunque me aterra la sentencia, yo era un peligro para mí misma. Era un peligro para los demás”, admitió Griffin. “Podría haber sido fácilmente un peligro para mis hijos. Y si no hubiera tenido esa ayuda, si no hubiera tenido a esas personas luchando por mí, estoy segura de que no estaría aquí”.

Asimismo, añadió: “Hubo gente que dejó sus vidas en pausa para venir a sentarse conmigo, simplemente para asegurarse de que yo estuviera bien y de que mis hijos estuvieran bien”.

Griffin dijo que su esposo, su familia extendida y un equipo de médicos le salvaron la vida entre todos. “Me abrieron tantas puertas”, dijo
Griffin dijo que su esposo, su familia extendida y un equipo de médicos le salvaron la vida entre todos. “Me abrieron tantas puertas”, dijo (Stormi Griffin)

Llevó tiempo, pero una vez que los médicos le recetaron a Griffin la medicación adecuada, comenzó a mejorar. La madre expresó su temor por lo que podría haber sucedido si los médicos hubieran continuado con la medicación que estaba resultando ineficaz al inicio de su psicosis.

“Sin duda me habría hecho daño a mí misma, y posiblemente a otra persona”, señaló.

Y comentó sobre los posibles escenarios: “Ya sea que hubiera sido en un ataque de ira y hubiera estrellado mi auto contra alguien, si intencionalmente me hubiera quitado la vida, o si pudiera haber estado furiosa y haberles gritado a mis hijos por desesperación y depresión, por eso estoy tan agradecida de que todos a mi alrededor pudieran ver que no estaba bien y tomar en serio lo que dije”.

Griffin ni siquiera reconoce a la mujer que era hace nueve meses, gracias al apoyo de su familia y a la atención médica que recibió.

Con respecto a Clancy, los profesionales de la salud mental testificaron que ella no mostraba signos de psicosis. Las fiscales alegaron que la madre “mintió” a sus proveedores de atención psiquiátrica sobre sus pensamientos turbios, no tomó la dosis correcta de medicamentos a propósito y argumentaron que recibió “abundante ayuda y atención”.

Recalcaron que el juicio no era contra el sistema de salud estadounidense.

En sus alegatos finales, el abogado defensor de Clancy, Kevin Reddington, indicó que el deterioro drástico de la salud mental de su clienta se debió a “ese maldito medicamento y la pésima atención médica que recibió”.

Griffin afirmó creer que la “suerte” desempeñó un papel importante en la atención que recibió.

“Por eso el juicio de Lindsay Clancy es tan desgarrador […] saber que yo pasé por algo muy similar y a mí se me abrieron muchas puertas”, comentó Griffin. “Y saber que hubo otra mujer que pasó por lo mismo y no tuvo la misma suerte es lo que lo hace tan controvertido e indignante”.

“Me dan muchísimas ganas de levantarme y gritar que todas las madres merecen ayuda”, añadió Griffin.

Es fundamental que cumpla con regularidad su tratamiento de medicamento, terapia y sus visitas mensuales al médico, pero ahora Griffin afirma que se encuentra en “una situación mucho mejor”.

“Solo quería que me quitaran a la bebé”

Al principio, Onna Wallace, una madre de Wisconsin, tuvo dificultades para seguir el juicio de Clancy porque le despertó los recuerdos sus propios problemas de salud mental durante el postparto de hacía ocho años. La maquillista de 38 años asegura que durante ese tiempo se sentía como un “fracaso” como madre y que, en su peor momento, consideró quitarse la vida.

Wallace, originaria de Madison, siempre había soñado con ser madre, pero después de un embarazo difícil y un parto traumático con su primogénita, Lachlan, que ahora tiene 8 años, la imagen que tenía de la maternidad no se parecía en nada a la realidad.

“En el instante en que pusieron a la bebé sobre mi pecho, fue como si algo cambiara. Fue una sensación rarísima, y lo único que quería era que me quitaran a la bebé”, recordó.

Onna Wallace, una mamá de Wisconsin, con sus hijas Lachlan, de 8 años, y Lettie, de 5. El juicio de Clancy le trajo recuerdos de sus propias dificultades de salud mental posparto hace ocho años
Onna Wallace, una mamá de Wisconsin, con sus hijas Lachlan, de 8 años, y Lettie, de 5. El juicio de Clancy le trajo recuerdos de sus propias dificultades de salud mental posparto hace ocho años (Onna Wallace)

Tras el parto, Wallace sufrió otro trauma cuando desarrolló preeclampsia postparto, una afección grave relacionada con la presión arterial alta que puede provocar derrames cerebrales y coágulos sanguíneos. Su salud mental empeoró a nivel drástico.

“Me sentía cada vez más ansiosa y triste. No podía comer. Apenas podía dormir. Estaba agotada, pero simplemente no podía”, narra Wallace. “Y aunque necesitaba un respiro, no podía dejar a mi bebé ni confiarla a nadie más, pero al mismo tiempo, sentía que no la quería”.

Wallace dijo que se sentía sola y que, a pesar de tener una familia que la apoyaba, ninguno de ellos entendía por lo que estaba pasando. “Sentía muchísima vergüenza, y llegó un punto en que deseaba morirme”, recordó. “No quería hacerle daño a mi hija. Quería hacerme daño a mí misma”.

Le resultó insoportable la intensidad de esos primeros seis meses, cuando su bebé tenía cólicos y lloraba “durante seis meses seguidos”. En un momento de crisis, Wallace contó que envió un mensaje de texto a un número de teléfono de apoyo que encontró en internet.

“Siempre digo que ese número me salvó la vida porque escribí y me tranquilizaron”, expresó. “Que alguien me dijera: ‘Eres una buena madre, no estás sola, esto está bien y otras madres también se sienten así’. Nunca antes había escuchado algo así”.

Los recuerdos de aquella época se habían desvanecido hasta el juicio de Clancy.

“Pensé: ‘Esto me va a destrozar, porque sé exactamente cómo se sentía’”, observó Wallace sobre Clancy. “Simplemente no podía imaginarme estar en tanta oscuridad. Creo que el sistema médico le falló estrepitosamente”.

“Mi cerebro no dejaba de crear escenarios horribles”

Sarah Curtis, una madre de 37 años de la región de Treasure Cove en Florida, ha estado escuchando podcasts a diario sobre el juicio de Clancy y decidió hablar abiertamente sobre los pensamientos intrusivos que tuvo después del parto hace 10 años a raíz del caso.

Curtis, madre de un niño y una niña de 10 y 12 años, reveló que luchó contra la depresión postparto, la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo con ambos hijos, a raíz de la pérdida de su primer hijo en 2011 tras un aborto espontáneo a las 14 semanas.

“De ninguna manera estoy minimizando la devastadora pérdida de tres niños inocentes. Tres bebés perdieron la vida. No hay palabras para describirlo”, aseveró. “Lo que estamos apoyando es el hecho de que esta madre suplicaba ayuda y los servicios que la atendieron le fallaron”, comentó refiriéndose a Clancy. “Pienso en lo diferente que podría haber terminado mi propia historia si nadie me hubiera escuchado”.

Sarah Curtis, una mamá de 37 años, dijo que sufrió pensamientos intrusivos después del nacimiento de sus dos hijos, que ahora tienen 10 y 12 años. Curtis pide que los proveedores ofrezcan una atención médica materna más accesible y consistente
Sarah Curtis, una mamá de 37 años, dijo que sufrió pensamientos intrusivos después del nacimiento de sus dos hijos, que ahora tienen 10 y 12 años. Curtis pide que los proveedores ofrezcan una atención médica materna más accesible y consistente (Sarah Curtis)

Para la madre, que dirige su propio negocio de fotografía, es aún más difícil acceder a la atención médica debido a que trabaja por cuenta propia.

Si bien Curtis elogió la atención “fantástica” de la partera y del hospital donde dio a luz a su primer hijo, describió una revisión posnatal con una enfermera en su domicilio dos días después del alta como una consulta rápida de 30 minutos. Después de eso, la siguiente vez que vio a un profesional de salud fue seis semanas después, cuando, según ella, la enfermera parecía más preocupada por interrogarla sobre métodos anticonceptivos que por su salud mental.

En cambio, le gustaría que los profesionales de salud hicieran más preguntas a las madres sobre cómo están afrontando la situación a nivel mental y que las citas de rutina durante las primeras semanas y meses sean más accesibles. “Porque fue entonces cuando empecé a tener pensamientos realmente negativos y a sentir ansiedad”, dijo. “Pero no tenemos nada”.

Cuando Curtis estaba sola en casa con un recién nacido y una niña pequeña, tenía pensamientos perturbadores que “controlaban” su vida.

“Tenía muchísimo miedo de que algo pudiera hacerles daño a mis hijos”, admitió e hizo hincapié en que nunca tuvo pensamientos de lastimarlos.

“Cada vez que me subía al coche, me imaginaba que un camión nos atropellaba. Me despertaba constantemente en mitad de la noche porque tenía mucho miedo de que alguien entrara por la ventana o me espiara a través de ella, que los secuestrara de sus camas, o de que sufrieran una convulsión y dejaran de respirar”, recordó.

Curtis luchó contra pensamientos intrusivos durante cinco años hasta que un fuerte ataque de pánico la impulsó a sincerarse con su esposo, un veterano, quien la llevó a ver a su terapeuta. Finalmente, le diagnosticaron trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno de pánico, que según los médicos se originaron en el postparto.

Curtis evitó escuchar las partes del juicio en las que se leyeron ante el tribunal extractos de las entradas del diario de Clancy, donde describía sentirse como si se estuviera “ahogando cada día” y “completamente abrumada tratando de cuidar a los tres niños”.

“Eran muy difíciles de soportar”, sostuvo. “Porque te transportan de nuevo a ese momento en el que estás sentada en la oscuridad y te preguntas: '¿Qué me pasa?’”.

Si tú o alguien que conoces necesita ayuda de salud mental de inmediato, llama o envía un mensaje de texto al 988, o visita 988lifeline.org para acceder al chat en línea de la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis. Es una línea de ayuda gratuita y confidencial disponible para todos las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Para obtener más información sobre la salud mental posparto, visite Postpartum Support International en postpartum.net.

Traducción de Michelle Padilla

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