Caso Lindsay Clancy: jurado debe seguir deliberando tras ser incapaz de alcanzar un veredicto unánime
Lindsay Clancy, de 36 años y exenfermera de maternidad, está acusada de matar a sus tres hijos pequeños en 2023 en la vivienda familiar de Duxbury
El juez que preside el juicio por asesinato de Lindsay Clancy ordenó al jurado que continuara deliberando después de que sus integrantes comunicaran que no habían logrado alcanzar un veredicto unánime.
La señal de estancamiento llegó el martes, al comienzo del cuarto día de deliberaciones, cuando el jurado envió una nota al juez para informarle que seguía sin llegar a un acuerdo. Hasta entonces, no había dado indicios claros de desacuerdo sobre la cuestión central del juicio: si Clancy, una madre de Massachusetts, debe ser considerada penalmente responsable por la muerte de sus tres hijos pequeños en la vivienda familiar en 2023.
Sin embargo, durante los días anteriores, los miembros del jurado sí habían mostrado interés en revisar algunas de las pruebas presentadas durante el proceso. El viernes, por ejemplo, solicitaron volver a examinar un cuchillo que Clancy utilizó para autolesionarse, además de varias bolsas con frascos vacíos de medicamentos recetados hallados en su casa.
En medio de la incertidumbre sobre el veredicto, Clancy permaneció en silencio en la sala. Mantuvo la mirada al frente cuando entraron los miembros del jurado y luego los observó mientras el juez se dirigía a ellos.
“Sé que este fue un juicio largo”, dijo el juez William Sullivan el martes al responder a la nota del jurado. “Sé que hubo más de 80 testigos y más de 300 pruebas. Pero, precisamente por eso, voy a pedirles que vuelvan a deliberar”.
Clancy, exenfermera de maternidad, no niega haber estrangulado a sus hijos, pero sostiene que atravesaba un episodio de psicosis posparto que le impedía comprender plenamente sus acciones. La fiscalía, en cambio, afirma que era consciente de lo que hacía y que actuó de forma deliberada. En medio de estas dos posturas contrapuestas, la mujer de 36 años se declaró inocente por falta de responsabilidad penal.
Opciones de veredicto para Lindsay Clancy
Ahora, el jurado deberá decidir si declara a Clancy culpable de asesinato u homicidio involuntario, o si la absuelve por falta de responsabilidad penal debido a su estado de salud mental.
Una condena podría acarrear una pena de cadena perpetua. En caso de ser absuelta, Clancy tampoco quedaría necesariamente en libertad: un juez podría ordenar su internamiento en un centro de salud mental si una evaluación determina que representa un peligro para otras personas.
El jurado comenzó sus deliberaciones el jueves por la tarde y, durante los días siguientes, ofreció pocas señales sobre el rumbo de sus discusiones. Una de ellas llegó el viernes, cuando solicitó volver a examinar un cuchillo que Clancy utilizó para autolesionarse, así como varias bolsas con frascos vacíos de medicamentos recetados hallados en su vivienda.
La cuestión central que deben resolver quedó planteada a lo largo de más de cuatro semanas de testimonios. Durante el juicio, los miembros del jurado escucharon opiniones contrapuestas de expertos médicos sobre el estado mental de Clancy después del nacimiento de su tercer hijo y sobre si podía ser considerada penalmente responsable de sus actos.

La defensa de Clancy sostiene que ella amaba a sus hijos, pero que una psicosis posparto —un trastorno mental poco frecuente que puede aparecer después de dar a luz— hizo que perdiera el contacto con la realidad y la llevó a matarlos.
Durante el juicio, tanto su madre como su hermana declararon que Clancy había comenzado a mostrar ansiedad, paranoia y tendencias suicidas. Ante el deterioro de su salud mental, buscó tratamiento en los meses previos a la muerte de sus hijos e incluso permaneció internada durante un periodo en un hospital psiquiátrico.
Menos de tres semanas después de recibir el alta, Clancy envió a su esposo a hacer un recado y estranguló con bandas elásticas a Cora, Dawson y Callan Clancy, de 5 años, 3 años y 8 meses, respectivamente, en el sótano de la vivienda familiar, al sur de Boston. Después se arrojó desde una ventana del segundo piso y, como consecuencia de las lesiones que sufrió, quedó paralizada de la cintura para abajo.
La fiscalía ofrece una interpretación distinta de lo ocurrido. Los fiscales sostienen que Clancy estaba deprimida y cansada de vivir, pero que tomó de forma consciente la decisión de matar a sus hijos antes de intentar quitarse la vida.
Un psicólogo forense que declaró como testigo de la fiscalía concluyó que Clancy mató a los niños porque quería suicidarse, pero no quería dejarlos atrás.
Lindsay Clancy buscó ayuda antes de la muerte de sus hijos
La defensa, por su parte, sostiene que Clancy padecía trastorno bipolar y psicosis posparto y que, como consecuencia de ese estado, llegó a creer que escuchaba una voz que le ordenaba matar a sus hijos antes de quitarse la vida.
En respaldo de esa postura, un psicólogo que testificó a favor de la defensa afirmó que sus problemas de salud mental le impedían comprender que matar a sus hijos estaba mal. Esa valoración resulta clave para uno de los principales interrogantes que debe resolver el jurado: si Clancy puede ser considerada penalmente responsable de sus actos.
La propia Clancy, sin embargo, decidió no declarar, por lo que el jurado no escuchó su versión directamente durante el juicio. En cambio, siguió el proceso desde la mesa de la defensa y rompió a llorar en algunos momentos, entre ellos cuando los fiscales mostraron las fotografías de las autopsias de sus hijos.

Los miembros del jurado también dedicaron dos días a escuchar el testimonio de Patrick Clancy, exesposo de Lindsay, incluida la angustiosa llamada que hizo al 911 la noche en que murieron sus hijos. Durante esa comunicación, Patrick encontró primero a su esposa gravemente herida en el jardín y, minutos después, mientras seguía al teléfono con los servicios de emergencia, descubrió los cuerpos de los niños.
Pese a lo ocurrido, Patrick ha explicado en entrevistas que perdona a su exesposa porque considera que sus acciones fueron producto de una enfermedad y no de la maldad. El juicio tuvo, además, un fuerte componente personal para ambos, ya que fue la primera vez que volvieron a verse desde la muerte de sus hijos.
Esa percepción sobre la salud mental de Clancy está también en el centro de la estrategia de su defensa, que sostiene que padecía psicosis posparto cuando mató a los niños. Se trata de una afección mucho menos frecuente y más grave que la depresión posparto, y que puede provocar una profunda pérdida de contacto con la realidad.
De hecho, los investigadores estiman que la psicosis posparto afecta a entre una y dos de cada 1.000 mujeres después de dar a luz. Si bien la gran mayoría de quienes desarrollan esta afección no hacen daño a sus hijos, en los casos más graves puede aumentar el riesgo de que una persona intente lastimarse a sí misma o a otros, incluidos sus hijos.
Traducción de Leticia Zampedri



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