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Demencia: qué factores elevan el riesgo y qué hábitos cotidianos podrían ayudar a prevenirla

Aunque la edad es el principal factor de riesgo de desarrollar demencia, existen otros factores sobre los que sí puedes actuar para reducir las probabilidades de padecerla

¿Es Posible Reducir El Riesgo De Padecer Demencia?
¿Es posible reducir el riesgo de padecer demencia?
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Un nuevo ensayo clínico de gran alcance que se llevará a cabo en todo el Reino Unido podría reducir a menos de la mitad el tiempo que normalmente se necesita para evaluar nuevos tratamientos contra el Alzheimer.

El estudio, denominado AD-SMART, permitirá probar varios tratamientos al mismo tiempo, incorporar nuevas opciones a medida que avance la investigación y descartar rápidamente aquellas que no demuestren beneficios, según Alzheimer's Research UK.

El profesor Paresh Malhotra, investigador principal del ensayo y miembro del Instituto de Investigación sobre la Demencia del Reino Unido, en el Imperial College de Londres, explicó que este enfoque innovador podría acelerar el desarrollo de tratamientos contra el Alzheimer.

“El diseño de AD-SMART nos permite evaluar varios tratamientos de manera simultánea y suspender aquellos que no muestren resultados prometedores para comenzar a probar otros. Es la mejor manera de ofrecer tratamientos eficaces a los pacientes lo antes posible”, señaló.

Mientras los avances científicos abren nuevas posibilidades para tratar el Alzheimer y la demencia mixta, los especialistas también destacan la importancia de adoptar hábitos que ayuden a reducir el riesgo de desarrollar estas enfermedades.

¿Se puede prevenir la demencia?

“Las investigaciones de la Comisión de The Lancet sugieren que hasta el 45 % de los casos de demencia en el mundo podrían prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida y la reducción de 14 factores de riesgo modificables”, explicó Emma Taylor, gerente de servicios de información de Alzheimer's Research UK.

¿Qué factores de riesgo no podemos controlar?

La edad es considerada el principal factor de riesgo de demencia y, lamentablemente, es algo que no podemos modificar.

“A medida que envejecemos, aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades que causan demencia, como el Alzheimer”, explicó Taylor. “Una de las principales razones es que estas enfermedades suelen tardar muchos años en desarrollarse. Además, con el paso del tiempo, nuestro organismo se vuelve más vulnerable a distintos tipos de daño”.

La genética también puede influir en el riesgo de desarrollar demencia, aunque su impacto varía de una persona a otra.

“Si bien solo alrededor del 1 % de los casos de demencia son directamente hereditarios, algunas personas tienen variantes genéticas, como APOE4, que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad, aunque eso no significa que vayan a padecerla”, aclaró Taylor.

Determinados genes pueden influir en el riesgo de desarrollar demencia
Determinados genes pueden influir en el riesgo de desarrollar demencia (Alamy/PA)

Pero ¿qué factores sí podemos modificar para reducir el riesgo?

Según Taylor, la campaña Think Brain Health (Piensa en la salud cerebral), de Alzheimer's Research UK, organiza los hábitos que favorecen la salud del cerebro en tres pilares fundamentales.

“El primero consiste en cuidar el corazón, porque lo que es bueno para el corazón también beneficia al cerebro. El segundo se centra en mantener la mente activa y el tercero, en conservar los vínculos sociales”, explicó.

A continuación, algunas recomendaciones para ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia.

Mantén tus vínculos sociales

“Las investigaciones sugieren que el aislamiento social está relacionado con un mayor riesgo de demencia”, señaló Taylor. Además, recordó que la depresión es uno de los factores de riesgo reconocidos, por lo que mantener el contacto con otras personas puede ser una forma importante de cuidar la salud cerebral.

Para ello, recomendó reunirse regularmente con amigos y familiares o participar en actividades grupales que resulten interesantes, como clases de baile, clubes de lectura o encuentros para resolver rompecabezas.

Mantén tu mente activa con rompecabezas y acertijos

“Sabemos que mantener el cerebro activo y estimulado a lo largo de la vida también puede contribuir de manera importante a la salud cerebral y a reducir el riesgo de demencia”, explicó Taylor.

En este sentido, aprender nuevas habilidades y resolver rompecabezas son algunas de las actividades que pueden ayudar a ejercitar la mente.

Aprender nuevas habilidades y resolver rompecabezas puede ayudar a mantener el cerebro activo
Aprender nuevas habilidades y resolver rompecabezas puede ayudar a mantener el cerebro activo (Alamy/PA)

“Alzheimer's Research UK lanzó un juego de desafíos visuales llamado Think Brain Health, diseñado para aprovechar los momentos libres del día, como cuando esperamos un tren, y utilizarlos para poner a prueba nuestro cerebro y seguir aprendiendo cosas nuevas”, agregó.

Hazte revisiones periódicas de la vista

“Hacerse exámenes de la vista es una parte fundamental del cuidado de la salud cerebral”, explicó Taylor. “Es importante acudir al oftalmólogo porque nuestros ojos y nuestro cerebro están estrechamente conectados”.

Según Alzheimer's Research UK, los problemas de visión causados por enfermedades como las cataratas y la retinopatía diabética están asociados con un mayor riesgo de desarrollar demencia. Por ello, los especialistas recomiendan realizar controles oftalmológicos periódicos para detectar y tratar posibles alteraciones a tiempo.

Mantén bajo control las enfermedades crónicas

“Enfermedades como la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes pueden dañar los vasos sanguíneos, sobre todo los del cerebro. Cuando esto ocurre, las células cerebrales reciben menos oxígeno y nutrientes de los que necesitan para funcionar correctamente”, explicó Taylor.

Además, advirtió que estos daños pueden reducir la capacidad del cerebro para hacer frente a las alteraciones que se acumulan con el paso del tiempo.

Acude a un profesional de la salud para controlar tu presión arterial y tus niveles de colesterol
Acude a un profesional de la salud para controlar tu presión arterial y tus niveles de colesterol (Alamy/PA)

Por esta razón, recomendó controlar periódicamente la presión arterial y los niveles de colesterol con un médico o profesional de la salud. Asimismo, destacó que, si una persona recibe un diagnóstico de hipertensión, colesterol alto o diabetes, es fundamental seguir las indicaciones médicas y adoptar las medidas necesarias para mantener estas enfermedades bajo control.

Limita el consumo de alcohol a 14 unidades por semana

“El consumo excesivo y frecuente de alcohol, en especial durante períodos prolongados, es tóxico para las células cerebrales y puede provocar su muerte”, explicó Taylor.

Además, advirtió que beber grandes cantidades de alcohol puede dificultar la absorción y el almacenamiento de vitamina B1, un nutriente esencial para el funcionamiento del cerebro. “Cuando no tenemos suficiente vitamina B1, el cerebro no puede producir la energía que necesita para funcionar correctamente”, señaló.

Por esta razón, recomendó seguir las directrices actuales del Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) del Reino Unido, que aconsejan no superar las 14 unidades de alcohol por semana.

Deja de fumar

“Fumar está relacionado con numerosos problemas de salud, entre ellos las enfermedades cardíacas, el colesterol alto y la hipertensión”, explicó Taylor. “Como lo que es bueno para el corazón también beneficia al cerebro, estos efectos hacen que el tabaquismo aumente el riesgo de desarrollar demencia”.

La especialista señaló que fumar también favorece la acumulación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que provoca que se estrechen y debiliten. Como consecuencia, disminuye el flujo de sangre hacia distintas partes del organismo, incluido el cerebro.

Asimismo, advirtió que el humo del cigarrillo contiene monóxido de carbono, un gas que reduce la cantidad de oxígeno que puede transportar la sangre.

“Esto significa que las células cerebrales no reciben suficiente oxígeno y, con el tiempo, pueden sufrir daños porque no logran desempeñar sus funciones con normalidad”, concluyó.

Mantén un peso saludable

Según Alzheimer's Research UK, las investigaciones sugieren que la obesidad entre los 35 y los 65 años podría aumentar hasta un 30 % el riesgo de desarrollar demencia.

“La obesidad puede ejercer una presión adicional sobre el corazón, los vasos sanguíneos y el cerebro”, explicó Taylor. “Además, aumenta el riesgo de hipertensión, colesterol alto, diabetes, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares e inflamación, factores que pueden afectar considerablemente la salud cerebral”.

Mantente físicamente activo

“La actividad física favorece la circulación sanguínea, ayuda a controlar el peso y, según diversos estudios, puede contribuir al crecimiento y al mejor funcionamiento de los vasos sanguíneos”, explicó Taylor. Por ello, mantenerse activo no solo beneficia la salud general, sino que también puede ayudar a proteger el cerebro.

La especialista señaló que el ejercicio regular favorece la formación de nuevas conexiones cerebrales, un proceso que podría ayudar a proteger el cerebro frente a los daños provocados por enfermedades como los accidentes cerebrovasculares y a retrasar el deterioro de la memoria y otras capacidades cognitivas asociado con el envejecimiento.

La actividad física regular favorece la formación de nuevas conexiones neuronales en el cerebro
La actividad física regular favorece la formación de nuevas conexiones neuronales en el cerebro (Alamy/PA)

Asimismo, destacó que algunas investigaciones han encontrado que un año de actividad física regular podría aumentar el tamaño de las regiones cerebrales relacionadas con la memoria.

“Si estas áreas son más grandes, es posible que los síntomas de enfermedades como el Alzheimer tarden más en aparecer”, explicó Taylor.

En este sentido, mantenerse físicamente activo podría retrasar la aparición de la demencia y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de desarrollar colesterol alto, hipertensión y accidentes cerebrovasculares.

Además de sus numerosos beneficios para la salud física, actividades como salir a caminar en compañía de otras personas permiten fortalecer los vínculos sociales, otro factor importante para preservar la salud cerebral a largo plazo.

Traducción de Leticia Zampedri

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