Estibadores secundan huelga internacional para denunciar envíos de armas y exigir mejoras

Trabajadores portuarios en Europa y otros lugares llevaban a cabo huelgas el viernes como parte de una campaña internacional contra el envío de armas y para exigir mejores condiciones laborales, informaron los sindicatos.
Sindicatos de Francia, Italia, Grecia, España, Turquía y Marruecos emitieron un llamado conjunto para exigir el fin de las guerras en Oriente Medio, incluida la de Gaza, y “el fin de la militarización de los puertos”.
“Los puertos no deben utilizarse para el transporte de armas, municiones, equipo militar y tropas”, señaló el comunicado. “¡Los estibadores no trabajan para la guerra!”.
Los organizadores afirman que más de 100 puertos en varios países se sumaron a la protesta, que podría afectar las operaciones portuarias en parte de Europa, en la región del Mediterráneo y en Norteamérica.
En Grecia, el sindicato de estibadores ENEDEP convocó una huelga en El Pireo, el principal puerto del país, como parte de la jornada internacional de movilizaciones. Además, varios barcos permanecieron atracados en distintos puertos y se interrumpió la circulación de transbordadores debido a otra protesta paralela de trabajadores del sector que reclaman mejoras salariales y laborales, además del refuerzo de las medidas de seguridad.
La Unione Sindacale di Base (USB) de Italia indicó que había previstas manifestaciones en puertos clave como Génova, Trieste y Gioia Tauro, coincidiendo con una huelga general nacional convocada por los principales sindicatos para protestar por el aumento del costo de vida, los bajos salarios y el gasto militar.
La federación de puertos y muelles de la CGT de Francia convocó un paro de un día en puertos importantes, entre ellos Le Havre, Marsella, Dunkerque y Ruan, para rechazar “la militarización de las instalaciones portuarias” bajo políticas europeas y denunciar las propuestas presupuestarias del gobierno que, según el sindicato, amenazan las protecciones sociales.
La magnitud de la movilización no estaba clara. Los organizadores señalan que la participación oscilará entre huelgas a jornada completa, paros más breves y manifestaciones.
La empresa de gestión de cadenas de suministro C.H. Robinson emitió un aviso a sus clientes en el que señaló que “pueden producirse interrupciones operativas y retrasos en los envíos en los puertos participantes, y se espera que la duración y la gravedad varíen según el puerto, la terminal y el nivel de participación local”.
Expertos apuntaron que esperan que el impacto en la cadena de suministro global sea limitado.
Marcus Baker, responsable global de tránsito marítimo, carga y logística de la correduría de seguros y asesora de riesgo Marsh, manifestó que es poco probable que una huelga de 24 horas provoque una interrupción sustancial en los flujos del comercio mundial, aunque podría afectar a los productos perecederos y a los envíos urgentes.
Pero “suma otra capa de complejidad a cadenas de suministro que ya están bajo presión por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, los fenómenos relacionados con el clima —incluido El Niño—, las restricciones que afectan al Rin y al Canal de Panamá y los regímenes arancelarios cambiantes”, explicó.
Judah Levine, jefe de investigación de la plataforma de transporte marítimo online Freightos, señaló que en puertos como Génova, donde los mercantes ya esperan de uno a dos días para obtener un amarre, el paro podría agravar la congestión.
Ed Anderson, profesor de gestión de la cadena de suministro y de operaciones en la McCombs School of Business de la Universidad de Texas, indicó que no se esperaba que la protesta provoque una escasez total. “Solo un día no es mucho en términos de interrupción”, afirmó.
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La periodista de The Associated Press Mae Anderson en Nueva York contribuyó.





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