“Ghost Murmur”: la herramienta secreta que utilizó la CIA para localizar al piloto derribado en Irán
La ubicación exacta del aviador desaparecido, en una remota zona montañosa, fue localizada gracias a un dispositivo hasta entonces desconocido, después de que su avión F-15E Strike Eagle fuera derribado al suroeste de Isfahán el viernes
Según un informe, la CIA utilizó una nueva tecnología ultrasecreta conocida como “Ghost Murmur” para localizar y rescatar al segundo piloto estadounidense cuyo avión fue derribado sobre las montañas de Irán durante el fin de semana.
El aviador, identificado únicamente por su indicativo de llamada “Dude 44 Bravo”, y descrito por el presidente Donald Trump como un “coronel muy respetado”, se desempeñaba como oficial de sistemas de armas en el avión F-15E Strike Eagle que fue derribado el viernes al suroeste de Isfahán. El incidente desató una frenética carrera para rescatar a los dos tripulantes.
El piloto logró eyectarse sano y salvo y dos helicópteros militares lo rescataron ese mismo día. Sin embargo, el segundo oficial quedó herido, a unos 320 kilómetros tras las líneas enemigas y armado únicamente con una pistola. Durante 36 horas tuvo que evitar la captura en el desierto desolado, mientras se ofrecía una recompensa por su cabeza.

Entrenado en técnicas de Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape (SERE), el aviador logró activar una baliza localizadora Combat Survivor Evader Locator (SERFL), fabricada por Boeing, poco antes de refugiarse en una grieta de la montaña. Sin embargo, su ubicación exacta siguió siendo incierta mientras permanecía oculto.
Finalmente, un equipo de comandos lo encontró y lo rescató antes del amanecer del domingo gracias a la nueva tecnología Ghost Murmur, según informaron fuentes al New York Post.
El sistema utiliza magnetometría cuántica de largo alcance, una tecnología que mide campos magnéticos, para rastrear las señales electromagnéticas que producen los latidos del corazón humano. Luego combina esos datos con un software de inteligencia artificial que los separa del ruido de fondo y permite identificar su origen.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca el lunes, en la que habló sobre la audaz operación, Trump elogió al director de la CIA, John Ratcliffe, por haber realizado un “trabajo fenomenal” y lo invitó a explicar la nueva herramienta utilizada para rescatar al aviador.

“Podría ser información clasificada. En ese caso tendría que meterlo en la cárcel si habla de ello, y no quiero hacerlo”, bromeó el presidente. “No se lo merece”.
Ratcliffe respondió con cautela. Sin mencionar la tecnología ni ofrecer detalles, dijo que su agencia utilizó “tecnologías exquisitas que ningún otro servicio de inteligencia” posee. Además, comparó la operación de rescate con “buscar una aguja en un pajar”.
Según The New York Post, la tecnología fue desarrollada por Skunk Works, la división secreta de desarrollo avanzado del gigante aeroespacial Lockheed Martin. El sistema también fue probado en helicópteros Black Hawk con miras a su uso futuro en los aviones de combate F-35.
“Es como oír una voz en un estadio, solo que el estadio abarca mil millas cuadradas de desierto”, dijo una fuente al periódico. “En las condiciones adecuadas, si tu corazón late, te encontraremos”.

Según la fuente, el aislamiento del desierto iraní resultó ser “un escenario ideal para un primer uso operativo” y un entorno prácticamente libre de interferencias, debido a la escasa actividad electromagnética. Esto permitió que casi no hubiera señales humanas que compitieran y que, por la noche, el contraste térmico entre un cuerpo vivo y el suelo del desierto facilitara la detección.
La fuente añadió: “Por lo general, esta señal es tan débil que solo puede medirse en un entorno hospitalario, con sensores colocados casi directamente sobre el pecho. Sin embargo, gracias a los avances en un campo conocido como magnetometría cuántica, en particular el uso de sensores basados en defectos microscópicos dentro de diamantes sintéticos, hemos logrado detectar estas señales a distancias mucho mayores”.
También explicó las limitaciones de la tecnología: “Esta capacidad no es omnisciente. Funciona mejor en entornos remotos y con pocos obstáculos, y requiere un tiempo considerable de procesamiento”.
Traducción de Leticia Zampedri







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