Netanyahu enfrenta una “tormenta política” en Israel tras el alto el fuego con Irán
El controvertido líder de Israel parece cada vez más aislado tanto a nivel nacional como internacional.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, enfrenta una fuerte reacción interna tras el acuerdo de alto el fuego de dos semanas que Pakistán negoció con Irán.
Sus críticos, de todo el espectro político, lo acusan de presidir “el peor desastre político de la historia” y de no continuar el conflicto, pese a que Israel ni siquiera participó en las conversaciones de paz.
Al mismo tiempo, crece la indignación internacional por los continuos ataques israelíes contra el Líbano, que hasta el jueves dejaron 1700 muertos, entre ellos 130 niños. Varios países occidentales insistieron en que el Líbano debe incluirse en el alto el fuego, mientras que Teherán afirmó que los ataques contra ese país constituyen una “grave violación” del acuerdo.

Estos acontecimientos provocaron indignación entre políticos israelíes, que instaron al primer ministro Benjamin Netanyahu a continuar la guerra. El líder de la oposición, Yair Lapid, incluso calificó la gestión del conflicto como una catástrofe.
“Nunca antes en nuestra historia habíamos visto un desastre político semejante”, escribió el miércoles en una publicación en X. “Israel ni siquiera estuvo presente en las decisiones que afectan la esencia de nuestra seguridad nacional”.
Lapid elogió a las fuerzas armadas por cumplir “todo lo que se les pidió” y al público por demostrar una “resiliencia asombrosa”. Sin embargo, afirmó que ambos fueron defraudados por Netanyahu debido a lo que describió como la “arrogancia, negligencia y falta de planificación estratégica” del líder.
Las críticas de Lapid también fueron respaldadas por el ex primer ministro Naftali Bennett. Según dijo, el fracaso de Israel para alcanzar sus objetivos de guerra dejará al país “frente a un Irán vengativo”.
“La razón por la que tanta gente se siente decepcionada esta noche es que los líderes nos vendieron ilusiones”, afirmó el miércoles durante una transmisión en vivo.
“Todas sus promesas vacías nos estallaron en la cara. Lamentablemente, todos vemos que Hamás se fortalece. Hezbolá e Irán actúan por su cuenta, y esto ocurre porque un gobierno que debilita a Israel desde dentro no puede derrotar al enemigo desde fuera”.
Por su parte, Yair Golan, político de centroizquierda y líder del partido Demócratas, acusó a Netanyahu de mentir.
“Prometió una ‘victoria histórica’ y seguridad para generaciones, pero en la práctica obtuvimos uno de los fracasos estratégicos más graves que Israel haya conocido”, escribió en X. “Se derramó sangre, murieron ciudadanos valientes y cayeron soldados, pero no se logró ninguno de los objetivos”.

“El programa nuclear no fue destruido, la amenaza balística persiste y el régimen sigue en el poder e incluso es más fuerte tras esta guerra”, continuó.
El ministro de Educación del gobierno de Netanyahu, Yoav Kisch, respondió a las críticas y acusó a sus detractores de “exagerar una derrota que se refleja en los medios de comunicación del enemigo”.
Al mismo tiempo, el primer ministro israelí enfrenta una creciente indignación internacional por la campaña de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el Líbano. Según advierten agencias de ayuda humanitaria, la ofensiva ha provocado una catástrofe en el país. En las últimas 24 horas murieron más de 250 personas en los ataques más mortíferos desde que comenzó el conflicto.
El miércoles, más de 100 objetivos fueron atacados en apenas 10 minutos. Además, más de un millón de personas, es decir, cerca del 20 % de la población, se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde que comenzaron los bombardeos a finales de febrero.
A pesar de que el miércoles se acordó un alto el fuego, Netanyahu y la Casa Blanca afirmaron que la tregua de 14 días no se aplica al territorio libanés, una exigencia clave para Teherán.

Sin embargo, el primer ministro Benjamin Netanyahu y la Casa Blanca afirmaron que el alto el fuego no se aplica al territorio libanés.
Israel sostiene que debe continuar sus ataques para derrotar a Hezbolá, un grupo paramilitar respaldado por Irán. No obstante, un gran número de civiles ha muerto y organizaciones humanitarias han advertido sobre las similitudes con la campaña de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza.
Ante esta situación, España, Francia y el Reino Unido pidieron que el alto el fuego también se extienda al Líbano.
La ministra del Interior británica, Yvette Cooper, reclamó que el país sea “incluido con urgencia” en la tregua y el jueves calificó los ataques israelíes como “sumamente perjudiciales”. Sus declaraciones siguieron a comentarios similares del presidente francés, Emmanuel Macron.
Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, criticó el elevado número de civiles muertos en el Líbano. Además, advirtió que cada vez resulta más difícil sostener que este tipo de acciones puedan justificarse como legítima defensa.

Donald Trump también ha recibido críticas en Israel por aceptar el alto el fuego.
“Donald, quedaste como un tonto”, escribió el líder ultraderechista del Comité de Seguridad Nacional del país, Tzvika Foghel, en una publicación en X que luego eliminó.
Por su parte, el líder del partido conservador Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, afirmó que el acuerdo con Irán “le da al régimen del ayatolá un respiro y tiempo para reorganizarse”.
“Cualquier acuerdo con Irán que no incluya el abandono de la destrucción de Israel, el enriquecimiento de uranio, la fabricación de misiles balísticos y el apoyo a grupos terroristas en la región significa que volveremos a otra guerra, en condiciones más difíciles y a un costo mayor”, escribió en X.
Traducción de Leticia Zampedri







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