La isla de Epstein emerge como nuevo foco viral para influencers y redes sociales
Uno de los videos supera los 12 millones de visualizaciones en YouTube
El ciclo de explotación vinculado a Jeffrey Epstein parece continuar incluso después de su muerte.
En este contexto, varios influencers comenzaron en las últimas semanas a usar su isla privada, Little Saint James, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, como escenario para crear contenido. Estas visitas coinciden, además, con un renovado interés en el caso tras la publicación de millones de páginas del expediente del FBI por parte del Departamento de Justicia durante la administración de Donald Trump.
En YouTube circulan al menos nueve videos —la mayoría recientes— con títulos similares a “Me colé en la isla de Jeffrey Epstein”. En general, los contenidos siguen una fórmula: el creador viaja a Santo Tomás, conversa con residentes sobre el caso y luego alquila una moto acuática para llegar a la isla. Una vez allí, recorren el lugar y muestran las instalaciones mientras comentan los delitos atribuidos al financiero.
Sin embargo, algunos intentan diferenciarse con variaciones en el formato. Por ejemplo, el creador Ash Alk presenta su video con estética de película de acción y afirma que ingresa a la isla para exigir la publicación completa de los archivos del caso. En otro caso, el usuario WAYOFLIFESQ incorpora su identidad religiosa como parte del enfoque; en el adelanto se lo ve recorriendo la isla mientras sostiene un Corán.

Los videos también están logrando una fuerte repercusión. El contenido de WAYOFLIFESQ supera las 500.000 visualizaciones, mientras que el de Ash Alk alcanza los 1,6 millones.
En este contexto, Ahmad Aburob, creador de contenido radicado en Jordania, explicó al Daily Mail que la reciente publicación de documentos del caso Epstein impulsó esta tendencia. Según señaló, la difusión de esos archivos generó un efecto en cadena que llevó a los youtubers a explotar el tema.
A su vez, muchos de estos creadores centran sus recorridos en el llamado “templo”, un edificio con franjas azules y blancas y una cúpula dorada que, según registros citados por NBC News, fue construido como un pabellón musical. Durante su visita, Alk recorrió el lugar y aseguró que allí “ocurrieron cosas impías”.
Este fenómeno se inscribe en una lógica más amplia. Los contenidos que exploran espacios prohibidos o cargados de misterio suelen tener buen rendimiento en redes sociales. En esa línea, el creador Nico Grigg ya había publicado un video sobre Bohemian Grove, un exclusivo campamento en California rodeado de teorías conspirativas.
Ese video alcanzó más de 2,3 millones de visualizaciones; sin embargo, su contenido en Little Saint James lo superó con creces, con más de 12 millones, lo que confirma el interés por este tipo de relatos vinculados al crimen real.
Por otro lado, algunos creadores intentan justificar este contenido como una forma de visibilización. Ben Lisi explicó a NBC News que su video —al que definió como “desenfadado y aventurero”— busca mantener la atención sobre el caso.
“Aunque sea un video menor y ni siquiera hayamos entrado realmente en la isla, creo que igual ayuda a que el tema siga presente”, sostuvo. “Ojalá, de alguna manera, contribuya a hacer justicia a las víctimas y a seguir sacando a la luz lo que ocurre a puerta cerrada”.

En febrero, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó millones de archivos vinculados al caso Epstein, lo que volvió a poner el foco en la red de figuras influyentes asociadas al financista.
En total, la divulgación incluyó unos 3,5 millones de documentos, entre ellos cerca de tres millones de páginas, 180.000 imágenes y unos 2.000 videos relacionados con la investigación.
Las repercusiones no tardaron en aparecer. Andrew Mountbatten-Windsor, conocido como el príncipe Andrés, fue arrestado por la policía británica el 19 de febrero, apenas 17 días después de la publicación, bajo sospecha de mala conducta en funciones públicas. Cuatro días más tarde, Peter Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos, también fue detenido en Londres por cargos similares.
Sin embargo, la difusión de información está lejos de completarse. Aunque se anunció que la publicación de febrero sería la última, el gobierno aún conserva alrededor de 2,5 millones de archivos sin divulgar. Además, buena parte del material publicado presenta secciones censuradas.
Si bien algunas de estas omisiones buscan proteger a las víctimas, crece la presión para que se revelen todos los documentos sin restricciones. Según CNN, sectores de la opinión pública estadounidense —incluidos simpatizantes del movimiento MAGA— reclaman la publicación íntegra del material, salvo en los casos en que se resguarde la identidad de las víctimas.
Traducción de Leticia Zampedri







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