Estallan enfrentamientos entre la policía española y manifestantes antifascistas tras los disturbios en Francia
Los violentos disturbios en Galicia se producen tras las importantes protestas y disturbios en Francia e Italia

Más de una docena de personas resultaron heridas en los enfrentamientos violentos entre manifestantes y la policía en el norte de España después de que las protestas antifascistas se descontrolaron, en el último episodio de disturbios civiles que azotan Europa.
Unas 5.000 personas se congregaron el miércoles por la mañana en una plaza de A Coruña, ciudad portuaria de Galicia, para protestar por la visita del político Santiago Abascal, presidente del partido populista de extrema derecha español Vox.
Las tensiones estallaron hacia el final del discurso de Abascal en la Plaza de María Pita, cuando los manifestantes arrojaron huevos y la policía cargó repetidamente en un intento por dispersar a los activistas, algunos de los cuales respondieron arrojando piedras y sillas.
Según La Voz de Galicia, la trifulca se intensificó a medida que individuos enmascarados cerca del Teatro Colón comenzaron a lanzar bengalas y fuegos artificiales a la policía, que respondió con una carga.
Al caer la noche, se incendiaron más contenedores en toda la ciudad, mientras que los grupos de manifestantes en la zona del Obelisco derribaron vallas y levantaron barricadas frente a la policía. Una obra en construcción en la zona cantonesa sufrió daños durante el caos.
Según informaron los medios locales, un periodista necesitó puntos de sutura en urgencias tras ser golpeado en la pierna por una piedra que salió disparada esta mañana.
Artai Gabiás, líder de la organización juvenil de izquierdas Galiza Nova, declaró a los periodistas antes de las protestas que lo que él calificó de “discursos de odio” de Abascal no serían bien recibidos en Galicia.
“Su odio y su racismo son una estrategia para dividir a las clases populares. Los problemas de la juventud gallega no son los inmigrantes, ni el feminismo, ni el colectivo LGBT, sino el fracaso del sistema capitalista”, afirmó.
Según informó La Voz de Galicia, por la mañana se pudo escuchar a los manifestantes coreando “Galicia será la tumba del fascismo”, tras los primeros enfrentamientos con la policía antidisturbios.
Tras los sucesos, el ayuntamiento declaró que condenaba enérgicamente los “actos violentos” que habían provocado heridos y daños materiales.
La alcaldesa Inés Rey, del Partido Socialista Obrero Español, declaró en un comunicado: “Cualquier reivindicación pierde su legitimidad cuando recurre a la violencia, ataca a personas inocentes y daña la propiedad privada”.
Calculó que cerca de 5.000 personas se congregaron en la plaza e hizo hincapié en el derecho de quienes asistieron a la manifestación a protestar pacíficamente contra el fascismo.
Vox compartió imágenes de sus seguidores en la plaza, afirmando en una publicación en redes sociales que habían recibido una “gran bienvenida” en el lugar.
“Cientos de patriotas se congregaron esta mañana en el corazón de A Coruña para escuchar a nuestro presidente”, dijeron, sin referirse a la violencia.
Los últimos actos de violencia se producen tras semanas de disturbios en todo el continente, impulsados por las crecientes protestas antigubernamentales en Francia, que estallaron el mes pasado debido a la frustración de los estudiantes por las condiciones en las aulas y la escasez de profesores.
Desde entonces, las manifestaciones cobraron fuerza a nivel nacional, y cientos de miles de personas protestaron por el aumento del costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos.
Italia aprobó esta semana una serie de medidas de seguridad, entre las que se incluyen un nuevo delito de participación violenta en una manifestación y penas más severas para los manifestantes, después de que ciudades del norte se vieron igualmente afectadas por los disturbios del fin de semana.
Si bien las autoridades temen nuevos disturbios en las manifestaciones previstas para el sábado, el gobierno anunció que desplegará 500 efectivos del ejército junto con la policía en Milán hasta finales de 2026.
Traducción de Olivia Gorsin





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