Dentro de la isla de Sazan: la antigua base militar albanesa comprada por Ivanka Trump y Jared Kushner
Los Trump se enfrentan a protestas por sus planes multimillonarios para la isla. Ya han comenzado a despejar una zona que, según los ecologistas, es clave para la conservación de la vida silvestre, informa Maira Butt
En Albania han estallado protestas por la compra, por parte de Ivanka Trump (hija del presidente de EE. UU., Donald Trump) y su esposo, Jared Kushner, de la isla abandonada de Sazan, una antigua base militar de la era comunista, por 1.400 millones de dólares.
Además de la franja de terreno, el acuerdo de la pareja también incluye un convenio de $4.700 millones sobre parte de un paisaje costero protegido en la comunidad de Zvërnec.
El Gobierno de Albania ha defendido el desarrollo de la costa adriática como una iniciativa transformadora para la nación, con el objetivo de impulsar su sector turístico de alta gama y respaldar su candidatura para ingresar en la Unión Europea.
Pero el proyecto en la exuberante isla y el tramo de costa en el sur de Albania, del que Trump afirmó que “requería trabajo”, ha provocado críticas de grupos ecologistas y detractores del primer ministro socialista de larga data, Edi Rama.

La hija del presidente Trump afirma que ella y su esposo descubrieron la zona durante un paseo.
“Íbamos en el barco de un amigo y paramos para darnos un chapuzón. Así fue como la encontramos”, dijo, y añadió: “Nadamos hasta la isla. Hicimos una caminata, descalzos, hasta la cima, y quedamos completamente cautivados”.
Tras la fuerte reacción negativa, el primer ministro Rama insistió en una entrevista con CNN el jueves: “Todavía no hay ningún proyecto”.
“No existe tal cosa como una isla de la familia Trump. No es verdad que la familia del presidente estadounidense se haya apoderado de áreas protegidas donde matarán flamencos”, agregó.
Sin embargo, Sazan ya ha sido apodada “la isla Trump” por los residentes locales, quienes han manifestado su descontento con el acuerdo. A continuación, analizamos más de cerca la isla, con sus 3.600 búnkeres nucleares, armas sin explotar, refugios antibombas y kilómetros de túneles.
Ubicación militar estratégica utilizada por los imperios romano, bizantino y otomano
Albania, situada en la península balcánica del sureste de Europa, es un destino turístico emergente que ha experimentado un aumento del 15 % en el turismo, según las cifras publicadas el año pasado, ya que los visitantes acuden en masa para disfrutar de paisajes impresionantes a una fracción del coste de destinos similares en toda Europa.
Situada en el mar Adriático, Sazan es la isla más grande de Albania y es una zona de exclusión militar designada, ubicada en un lugar de importancia estratégica entre el estrecho de Otranto y la desembocadura de la bahía de Vlorë, que marca la frontera entre los mares Adriático y Jónico, que luego desembocan en el Mediterráneo.
Se encuentra a tan solo 95 km al este de la costa de Salento, en la región de Apulia, Italia, y en ocasiones, en un día despejado, puede verse desde la costa italiana.
La isla tiene una larga y rica historia, habiendo formado parte del Imperio Romano antes de pasar a estar bajo dominio bizantino. Fue conquistada por el Reino de Albania en 1279 y quedó bajo la protección de la República de Venecia.
Antes de quedar bajo dominio otomano en el siglo XV, desempeñó una importante función marítima y religiosa, albergando un santuario mariano dedicado a la Virgen María tras una aparente aparición de la santa en la isla. También estuvo brevemente bajo protección británica tras las guerras napoleónicas, antes de ser cedida a Grecia.
Sazan sirvió de base para submarinos alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial. Albania dependió en gran medida de la Unión Soviética durante la Guerra Fría y, tras la ruptura con el comunismo, la zona ha permanecido prácticamente sin uso, aunque ocasionalmente ha sido utilizada por la Marina Real Británica para ejercicios de entrenamiento y como refugio para embarcaciones.
Búnkeres, refugios antibombas y kilómetros de túneles secretos
La isla de Sazan alberga al menos 3.600 búnkeres nucleares de estilo soviético construidos durante la Guerra Fría.
Los refugios con forma de hongo están situados de forma esporádica por toda la isla, y Kushner ha dicho que planean incorporar los búnkeres a sus planes para el complejo turístico y que algunos de los refugios se conservarán.
Debido a su pasado militar, los expertos han advertido sobre la presencia de armas similares a minas y otros artefactos explosivos sin detonar dispersos por el paisaje, que deberán ser retirados para que el destino sea seguro para los visitantes.
La isla mediterránea de 567 hectáreas alberga además al menos 16 km de túneles subterráneos de la época comunista. Varios refugios antibombas y edificios destinados al almacenamiento de suministros militares y municiones se encuentran distribuidos por la zona.

Parque nacional marítimo y reserva de vida silvestre
El desarrollo costero en la zona de la laguna de Narta incluye una reserva de vida silvestre, y las aguas cristalinas que la rodean conforman el parque nacional marítimo de Karaburun-Sazan.
El proyecto se construirá dentro de una reserva natural y una de las zonas de mayor biodiversidad de Albania, un punto de parada clave para las aves migratorias a lo largo de la costa adriática.
Los planes inmobiliarios de la pareja para el mega-complejo turístico han provocado importantes quejas y protestas de grupos ecologistas preocupados por el impacto que tendrá el proyecto en el ecosistema del paisaje.

Albania cuenta con 450 km de costa que permanecieron en gran medida subdesarrollados durante décadas de gobierno comunista.
En las manifestaciones celebradas en la capital, Tirana, los manifestantes han portado figuras de cartón de flamencos rosados, una de las especies de aves migratorias protegidas.
Desde finales de mayo, excavadoras y otra maquinaria pesada han entrado en la zona para abrir vías de acceso, excavar en la arena y comenzar a despejar el terreno entre los pinos e instalar vallas.
Grupos ecologistas de Albania y de otros países europeos condenaron la obra, y un destacado grupo local denunció que se estaban “destruyendo irreversiblemente” hábitats que llevaban mucho tiempo protegidos.

¿Una bonanza multimillonaria?
La agencia estatal anticorrupción de Albania ha confirmado que ha abierto una investigación relacionada con el proyecto, pero no ha revelado detalles.
El Gobierno del país afirma que los terrenos destinados al proyecto son de propiedad privada, pero han surgido reclamaciones contrapuestas que cuestionan la privatización, una disputa común en acuerdos similares.
El primer ministro Rama mantiene su compromiso y afirma que este proyecto estaría en consonancia con la ambición de Albania de convertirse en un importante destino turístico mundial.
“Albania no debería ser un país que tema un proyecto extraordinario como este, donde socios excepcionales se han unido para invertir $4.600 millones”, dijo Rama, y agregó: “Esta inversión no se detendrá mientras yo esté en el cargo”.
Sin embargo, en la entrevista con CNN del jueves, Rama dijo: “La investigación trata sobre eso. No se trata de la inversión. No se trata del proyecto. No se trata de Kushner. No se trata de Trump”.
“No se trata de nada que se esté introduciendo en la conversación para crear una noticia falsa sensacionalista de que Albania es un lugar donde matamos flamencos”, concluyó.
Traducción de Sara Pignatiello






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