Trump enfrenta tensión con Putin tras incautación de buque petrolero ruso por parte de EE. UU.
Las fuerzas armadas británicas respaldaron la dramática incautación del buque Marinera en el Atlántico por parte de EE. UU., en un momento de crecientes tensiones globales
Fuerzas estadounidenses incautaron en el Atlántico un petrolero con bandera rusa, en una operación que podría colocar a Donald Trump en rumbo de colisión con Vladimir Putin.
Poco después, el Reino Unido confirmó que fuerzas armadas británicas brindaron apoyo a la captura del Marinera, un buque vinculado a Venezuela y anteriormente conocido como Bella-1. La nave fue interceptada el miércoles mientras navegaba en dirección norte y este, atravesando las aguas entre Islandia y Escocia.
La interceptación del petrolero se produce en un contexto de creciente inestabilidad global, en el que también se intensifican las tensiones entre Donald Trump y Europa, alimentadas por las repetidas amenazas del presidente estadounidense de tomar control de Groenlandia.
El conflicto diplomático por el territorio ártico estalló pocos días después de la sorpresiva incursión militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura y destitución de Nicolás Maduro. El exmandatario fue trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico, posesión de armas automáticas y dispositivos explosivos, así como por “narcoterrorismo”.
En este clima de confrontación, la incautación del Marinera podría escalar aún más las tensiones entre Occidente y Moscú, después de que el Ministerio de Transporte de Rusia insinuara una posible violación del derecho marítimo internacional.

Trump pareció lanzar un mensaje punzante a los aliados de Estados Unidos en la OTAN tras la operación. En redes sociales escribió: “Siempre estaremos ahí para la OTAN, incluso si ellos no están para nosotros. La única nación a la que China y Rusia temen y respetan es a EE. UU. RECONSTRUIDA por DJT (Donald J. Trump). ¡HAGAMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE OTRA VEZ!”.
Su comentario sobre la falta de respaldo occidental contrastó con la participación británica en la interceptación del Marinera. Según el Ministerio de Defensa del Reino Unido, en la operación intervinieron aeronaves de vigilancia de la Royal Air Force y el buque de apoyo naval RFA Tideforce, todo ello —afirmaron— “en pleno cumplimiento del derecho internacional”.
El secretario de Defensa, John Healey, fue enfático: “Este buque, con un historial nefasto, forma parte de un eje ruso-iraní de evasión de sanciones que alimenta el terrorismo, los conflictos y el sufrimiento desde Medio Oriente hasta Ucrania”.
Y agregó: “El Reino Unido seguirá intensificando sus acciones contra la actividad de la llamada flota en la sombra para proteger nuestra seguridad nacional, nuestra economía y la estabilidad global, y para mantener a Gran Bretaña segura en casa y fuerte en el exterior”.
El petrolero sancionado había sido monitoreado por fuerzas estadounidenses durante semanas. Su captura se produjo después de que, presuntamente, eludiera el “bloqueo naval total” que Trump aseguró haber impuesto a Venezuela en diciembre.

El Marinera forma parte de una “flota en la sombra” de petroleros dedicada al transporte de crudo en violación de sanciones impuestas por Estados Unidos y la comunidad internacional. Actualmente sin carga, el buque cambió apresuradamente su nombre —antes era conocido como Bella 1— y pintó una bandera rusa en su casco, en un aparente intento por obtener protección de Moscú mientras se dirigía hacia Europa.
Según informó el Ministerio de Transporte de Rusia, el Marinera, que anteriormente operaba bajo bandera de Guyana, recibió un “permiso temporal para navegar bajo la bandera de la Federación Rusa” en la víspera de Navidad. Además, el organismo recordó que, conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, “ningún Estado tiene derecho a usar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados”.
El Mando Europeo de Estados Unidos (EUCOM) anunció la incautación del Marinera por “violaciones a las sanciones de Estados Unidos”. Posteriormente, se reveló que otro petrolero sancionado y vinculado a Venezuela también fue capturado por fuerzas estadounidenses. Se trata del Sophia, interceptado durante una operación “antes del amanecer” en el Caribe el miércoles, según informó el Mando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM). Tras ambas incautaciones, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, publicó en redes sociales que ambos buques “habían atracado recientemente en Venezuela o se dirigían hacia allí”.
Posteriormente, un funcionario estadounidense declaró a The Associated Press que, tras su captura, el Marinera fue entregado a las autoridades policiales.
En paralelo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que la tripulación del buque está sujeta a procesamiento judicial.

Antes de la incautación del Marinera, el asesor del Kremlin y exviceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Andrei Fedorov, advirtió en declaraciones a la BBC que una acción de ese tipo “sería considerada un ataque contra Rusia y podría derivar en una situación muy crítica, o incluso de crisis, en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos”.
Las incautaciones del miércoles se produjeron tras una serie de operaciones en las que fuerzas estadounidenses detuvieron, hacia finales del año pasado, al menos dos petroleros que transportaban crudo venezolano en aguas internacionales. Además, desde comienzos de septiembre, al menos 33 embarcaciones venezolanas han sido blanco de intervenciones militares estadounidenses que, según estimaciones, dejaron un saldo de 112 muertos. Estas acciones fueron justificadas como parte de una ofensiva contra el tráfico de drogas hacia su territorio.
En el Reino Unido, figuras militares de alto rango pidieron al primer ministro Keir Starmer adoptar una postura más firme frente a la amenaza de Donald Trump de anexar Groenlandia, la estratégica isla rica en minerales que forma parte del Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN.

El exsecretario de Defensa Ben Wallace acusó al mandatario estadounidense de intentar “robar” los recursos naturales del territorio. Por su parte, el exsubcomandante supremo aliado de la OTAN, Richard Shirreff, criticó al gobierno británico por “esquivar el problema” en lugar de enfrentar con decisión el desafío territorial.
No obstante, el martes, Starmer y otros líderes europeos se pronunciaron públicamente sobre las amenazas, asegurando que “no dejarán de defender” la integridad territorial de Groenlandia.
Traducción de Leticia Zampedri







Bookmark popover
Removed from bookmarks