¿Podría el ataque de EE. UU. a Venezuela inspirar a China a hacer lo mismo en Taiwán?
Los analistas han advertido que China podría haber tomado nota del precedente sentado por Trump al derrocar al líder venezolano Nicolás Maduro
La operación de Donald Trump para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría servir en última instancia a China para tomar Taiwán, han advertido los expertos.
El fulminante ataque del Gobierno de Trump contra Caracas para expulsar a Maduro del poder ha sido recibido con una mezcla de conmoción, condena y apoyo calculado por parte de los líderes mundiales.
Steve Tsang, director del Instituto SOAS China, declaró al Washington Post que, aunque a los funcionarios de Pekín les preocupaba que un ataque chino a Taiwán pudiera provocar una “respuesta unida” de la comunidad internacional, lo ocurrido en Venezuela había demostrado lo contrario.
“Todo lo que se está diciendo sobre la importancia de defender Taiwán está siendo socavado por la anarquía de Trump en el ataque a Caracas”, dijo.

China condenó públicamente la intervención como una “clara violación del derecho internacional”, enfrentándose a Washington en las Naciones Unidas por la legalidad de la medida. El máximo diplomático de Pekín también acusó a EE. UU. de actuar como un “juez internacional” al apresar a Maduro para juzgarlo en Nueva York.
Pero Tsang sugirió que la medida jugaba a favor de China, socavando cualquier capacidad de reunir una respuesta internacional a un futuro ataque contra Taipei.
Por su parte, William Yang, analista de International Crisis Group, una ONG con sede en Bruselas, afirmó: “Los argumentos coherentes y de larga data de Washington son siempre que las acciones chinas violan el derecho internacional, pero ahora EE. UU. se está contradiciendo”.
“Están creando muchas oportunidades y recursos para que los chinos refuten al país en el futuro”, agregó.

El domingo, la agencia oficial de noticias china Xinhua calificó el ataque estadounidense de “comportamiento hegemónico descarado”.
“La invasión estadounidense ha hecho que todo el mundo vea cada vez más claro que el llamado 'orden internacional basado en normas' del que habla EE. UU. no es en realidad más que un 'orden depredador basado en los intereses estadounidenses'”, añadieron.
China reclama Taiwán, gobernado democráticamente, como provincia propia, lo que Taiwán rechaza. China también reclama casi todo el mar de China Meridional, lo que la enfrenta a varias naciones del Sudeste Asiático que también reclaman partes de esta vital ruta comercial.
La semana pasada, Pekín rodeó la isla en su ejercicio de guerra más amplio hasta la fecha, mostrando su capacidad para aislar a Taiwán del apoyo exterior en caso de conflicto.
Desde China, también se expresó enfado por una venta de armas estadounidense a Taiwán prevista por valor de más de 11.000 millones de dólares, que incluye misiles, aviones no tripulados, sistemas de artillería y software militar. EE. UU. está obligado por sus propias leyes a proporcionar a Taiwán los medios para defenderse.
Wang Ting-yu, alto legislador del partido gobernante de Taiwán, sigue rechazando la idea de que China pueda seguir el ejemplo de EE. UU. y atacar el país.

“A China nunca le ha faltado hostilidad hacia Taiwán, pero carece de los medios viables”, publicó Wang en Facebook, y continuó: “China no es EE. UU., y Taiwán desde luego no es Venezuela. Si China pudiera lograrlo, ya lo habría hecho hace tiempo”.
Lev Nachman, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Taiwán, dijo que esperaba que el Gobierno de Taiwán expresara un apoyo poco explícito a las medidas estadounidenses contra Venezuela. Taiwán aún no ha hecho ninguna declaración.
“Lo que sí creo es que las acciones de Trump podrían ayudar a la narrativa de Xi Jinping en el futuro para crear más justificación para acciones contra Taiwán”, dijo.
Traducción de Sara Pignatiello







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